La anécdota fúnebre de Berto Romero en el retorno de Buenafuente tras su baja
2026-02-23 - 06:53
“El abuelo de un compañero de mi hijo falleció y fuimos al tanatorio. El caso, es que fui al baño y atravesé otras salas donde había otros velatorios. Entonces, cuando regreso, escucho muy claramente a uno que dice: “No será el Buenafuente, había escuchado que estaba mal”. Berto Romero se atreve a contar esta anécdota fúnebre al propio Andreu. Lo hace en pleno retorno de Nadie sabe nada, tras los meses de baja de Andreu Buenafuente. La comedia de Andreu y Berto brota cada vez más de la filosofía que nos enseña a cruzar mejor la vida. Incluso el pasillo de un tanatorio. “La buena noticia es que no eras tú”, redondea la batallita mortuoria Berto. Juntos, en el mismo episodio de su podcast, divagan sobre que somos las anécdotas que dejamos. Razón no les faltan. Las anécdotas son las experiencias que permiten la superpoderosa emoción de la sonrisa compartida. Y así, con la complicidad que todo lo permite, se ha vuelto a prender Nadie sabe nada, un podcast que triunfa porque aprende de la elaboración de la radio clásica. Y ha vuelto con Andreu dando las gracias: “Quiero agradecer muchísimo todas las muestras de cariño y apoyo que he recibido en estos tiempos. A algún amigo le he comentado que ha sido como morirte en vida. Es como asistir a tu funeral estando vivo". De nuevo, el humor sepulcral asoma. Pero es una realidad. En estos meses, donde la ansiedad pudo con la serenidad, Buenafuente también ha recogido los afectos que nacen de la admiración. Así que da las gracias por todos los mensajes, que siempre sirven. También Berto, a su socarrona manera: “Quiero agradecer las muestras de cariño que me han dado a mí para él. Ha habido algún día que no sabía cómo reaccionar ya...”. El público no puede frenar la risa ante tal ironía bertícola. Ya lo ilustró Andreu Buenamente. Hasta lo ha estampado en camisetas: “Reír es la única salida”. La comedia es la cama elástica mental que amortigua los golpes de la vida y que no nos puede quitar nadie. A entrenar la risa, pues. Mejor si es desde las anécdotas que somos y que siempre seremos. Buen retorno, buena continuación, buenas anécdotas, Andreu.