TheSpaineTime

La autoparodia revolucionaria

2026-03-22 - 18:30

Carlos Cano, que tenía una suerte de detector intuitivo de dobleces morales, solía establecer una gran diferencia humana entre Silvio y Pablo. A ambos los había tratado e incluso compartido con ellos algún escenario. De Milanés destacaba su fondo cálido, su cercanía sincera, la naturalidad de un sentimentalismo acogedor, limpio, cordial, espontáneo. Rodríguez, en cambio, le inspiraba la desconfianza instintiva –«de piel», decía tocándose las manos– de alguien que bajo su fachada de trovador romántico escondía un artificio impostado, falso, y el sentimiento de superioridad dogmática propio de los fanáticos. Tiempo después, ya muerto Carlos, el primero se alejó del castrismo sin aspavientos, sin expresiones de rencor y sin tirar los pies por alto; simplemente se apartó en silencio cargando... Ver Más

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