La autopsia de Michael Jackson saca a la luz su terrible deterioro físico
2026-02-21 - 07:33
Michael Jackson y, en especial, dos de los temas más recurrentes a la hora de hablar de él, sus presuntos abusos a menores y su muerte, han vuelto a saltar a los titulares recientemente, aunque por dos razones muy diferentes entre sí. Y todo, además, cuando en apenas un par de meses, en abril de este 2026, se estrenará por fin la película que narrará su vida, un biopic que se ha titulado con un sencillo Michael, el cual ha dirigido el afamado Antoine Fuqua (Training Day, la saga The Equalizer) y que los fans del llamado Rey del Pop llevaban reclamando y deseando desde hacía muchos años. El primero de los temas, del que también acaba de salir un documental, comenzó a dar que hablar el pasado 20 de diciembre, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos desclasificó una gran parte de los archivos de Epstein y el autor de éxitos como Billie Jean, Thriller o Smooth Criminal aparecía en una de las fotografías junto a otras dos personalidades, Bill Clinton y Diana Ross, y tres menores con la cara tapada. La fecha en la que se databa la imagen era el 19 de diciembre de 2003 y, el lugar, en Washington D. C. Sin embargo, una instantánea prácticamente igual fue tomada por el fotógrafo Jonathan Exley y distribuida por la agencia Getty. Y la realidad era muy diferente: el lugar era Nueva York, en el Teatro Apollo, en un concierto para recaudar fondos celebrado el 24 de abril de 2002. Y aparecen los mismos personajes con los mismos atuendos y en el mismo escenario. Así que los menores con la cara tapada no son sino Evan, hijo de Diana Ross, y Joseph y Paris, los hijos de Michael Jackson. Aunque el error ha sido subsanado por varias páginas web, todavía muchos usuarios de las redes siguen distribuyéndola como ejemplo de que el artista estuvo presente en la isla de Jeffrey Epstein. Aun así, con respecto a la muerte del artista, han salido a la luz varios detalles. Sobre todo, en referencia a su verdadero estado físico en el momento en el que perdió la vida, a los 50 años, en su residencia de Los Ángeles, debido a una sobredosis del anestésico propofol combinado con benzodiacepinas, lo que le acabó provocando un paro cardíaco —del que el doctor Conrad Murray, su médico particular, fue condenado por homicidio involuntario en junio de 2009—. Es de sobra sabido que el artista no permitía que el personal sanitario se acercase a ciertas partes de su cuerpo, así como mantenía una enorme discreción con sus problemas de salud, pero su autopsia ha revelado algunos datos escalofriantes. Por ejemplo, que al morir apenas si pesaba 47 kilos. A este extremo había llegado, en parte, porque sobrevivía con apenas una comida ligera al día, algo constatable incluso en los restos de su estómago: apenas unas pastillas parcialmente disueltas. La autopsia también ha revelado que tenía heridas punzantes por todo su cuerpo: caderas, muslos y hombros estaban repletos de lo que se cree que eran inyecciones de analgésicos, así como los dos brazos, en dosis de medicamentos para paliar su insomnio crónico. Eso sí, los médicos concluyeron que muchas de las cicatrices que encontraron en la base del cuello, en las muñecas y en parte de los brazos eran debidas a sus numerosas cirugías estéticas, como las dos marcas que tenía detrás de las orejas más otras dos a cada lado de las fosas nasales. Todas estas señales de suturación revelaban que el músico se había sometido a extraños procedimientos estéticos, que incluían desde tatuarse los labios de color rosa o las cejas y la parte frontal del cuero cabelludo, que habían sido tatuados al completo con tinta negra para que se mimetizase con el pelo del artista. Asimismo, las rodillas y espinillas presentaban contusiones y cortes, que los doctores atribuyen a una caída poco antes de su fallecimiento. Aun así, si había algo inquietante en el cadáver, era que su pelo ondulado, que le llegaba por los hombros, era en realidad una peluca pegada a su cabeza, puesto que Michael Jackson estaba completamente calvo, a excepción de algunos mechones que mantenía en un cráneo lleno de cicatrices. La mayoría de las mismas se dieron en 1984, cuando su verdadero pelo se incendió rodando un anuncio de Pepsi, en el que tenía que bajar unas escaleras mientras la pirotecnia se desplegaba a su alrededor, lo que le provocó quemaduras de segundo y tercer grado, dado que los fuegos artificiales comenzaron demasiado pronto y la gomina hizo que prendiera con facilidad su melena. De hecho, se ha llegado a decir que aquel accidente fue el comienzo de la adicción de Jackson a las pastillas y a los analgésicos. Aunque igualmente es cierto que el artista se automedicaba para evitar que los profesionales médicos se acercasen a sus pies. Y es que los característicos calcetines blancos que usaba era porque le avergonzaba esta parte de su cuerpo, llenos como estaban de callosidades dolorosas y de una infección fúngica tan grave que parecía que su piel se estaba pudriendo. De ahí que estuviese obsesionado con su privacidad para no mostrarlos jamás y que los doctores tuviesen prohibido tratárselos, habida cuenta de que habían sido su principal fuente de ingresos junto con la voz por las icónicas coreografías y revolucionarios movimientos que había estrenado con ellos para sus canciones, como el moonwalk. Según el doctor Conrad Murray, él había conseguido que fuese a visitar a un podólogo y le había recetado medicamentos antifúngicos para eliminar la infección. Y todo ello fue un éxito, pero según su médico, lo que revela la autopsia es que el cantante se había descuidado por completo. Por último, en la autopsia también se ha confirmado la veracidad de las especulaciones que durante años hubo sobre el cambio de color en la piel del cantante. Y efectivamente, lo que Jackson había mantenido todo el tiempo, que se debía a una afección cutánea llamada vitiligo, que causa manchas de pigmentación, parecía refrendarse, dado que su cuerpo estaba moteado con zonas de piel oscura y otras de piel clara. Los hematomas en el pecho y las costillas fracturadas se atribuyeron al cien por cien de seguridad a los intentos de RCP de los paramédicos que intentaron reanimarlo antes de ser declarado muerto.