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La balada de Judas Priest: heavy metal oxidado en el Festival de Berlín

2026-02-18 - 16:03

A falta de estrellas del cine, que este año -de momento- van más bien escasas, por la sala de rueda de prensa del Hotel Grand Hyatt y la alfombra roja del Palast se están paseando las grandes estrellas del pop rock. Ya hemos visto hasta tres películas entre competición y paralelas: The Moment, de Charli XCX, Everybody Digs Bill Evans y la que nos ocupa, The Ballad of Judas Priest. Combinación ecléctica y para todos los gustos: la mujer que ha revitalizado la cultura clubber, el maestro yonqui del jazz y los padres, junto a Black Sabbath, del heavy metal. Hoy toca hablar de esta última, que viene firmada por un experto como Sam Dunn (Metal: A Headbanger's Journey, 2005) y un neófito como Tom Morello. Para quien no lo sepa, Morello es uno de los tipos más prestigiosos y respetados del rock mundial: guitarra de Rage Against the Machine y autor del archiconocido riff de la canción Killing in the Name. Es lo más parecido que ha dado el rock del siglo XXI a un intelectual, y de ello, de sus estudios en Harvard, presume en la película. Le vemos con cabello, sin su sempiterna gorrilla, en unos años mozos en los que organizaba quedadas heavies. Toda una extravagancia, si tenemos en cuenta que un afroamericano como él no solía comulgar con la blancura de los intérpretes de heavy metal, que tan bien combina con la negrura de sus ropajes y melenas. Morello verbaliza su intención de contarnos una historia cultural de Judas Priest... y fracasa con estrépito. El filme es un documental de discográfica, de publicista, canónico a más no poder. Los inicios, la incomprensión, el triunfo de la gira estadounidense, el infierno de las drogas, la fama y el fandom y bla bla bla. Cosas que sobran cuando hablamos de una banda como Judas Priest, a la que mira que le pasaron cosas heavies: desde unos inicios metalúrgicos más que metaleros, su predicamento entre la white trash más paleta de EE UU, pasando por un juicio por incitación al suicidio y, como guinda, el primer youting de la historia del género, el de su vocalista y líder Rob Halford. Dunn y Morello podían haber estrujado estos momentos singulares para emocionarnos de una manera, como dirían los fans del género, “épica”, pero prefieren convertirlos en capítulos más de su biografía. También podrían haber intentado contarnos las peculiaridades de los fans del heavy, acaso la tribu urbana más fiel y constante de la historia del rock, pero nada. Así que todo el aliciente es ver a los amigotes de Morello (porque solo hay una mujer, concienciado Tom) declarando su amor incondicional por la banda inglesa: Billy Corgan de Smashing Pumpkins, Dave Grohl de Foo Fighters, Lzzy Hale de Halestorm o Darryl McDaniels de Run DMC. Destacan, por encima de todos, Jack Black en modo profesor de Escuela de rock y el difunto Ozzy Osbourne, en una aparición post mortem. Un desfile de estrellas que, sinceramente, sabe a muy poco.

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