La batalla de Okinawa, el sangriento infierno kamikaze
2026-01-28 - 06:40
Dar la vida por el emperador era el destino más elevado al que podía aspirar un japonés. A esas alturas de 1945, también era una señal de impotencia, el reconocimiento de la aplastante superioridad del enemigo. Sin portaviones ya, sin suministros y con sus ciudades e industrias arrasadas por las bombas de los B-29, la única arma en el arsenal nipón era la determinación suicida. Los marines se habían ido acercando al corazón del imperio saltando de victoria en victoria y de isla en isla, de Guam a Saipán, de las Filipinas a Iwo Jima. Y ahora era el turno de Okinawa. Una flota de 1500 barcos y medio millón de hombres navegaba hacia el último obstáculo en el camino... Ver Más
Share this post: