La batalla por la herencia del duque de Sevilla suma un nuevo frente judicial
2026-03-15 - 14:03
Casi un año después de la muerte de Francisco de Borbón y Escasany , el conflicto por su herencia suma un nuevo capítulo judicial. La viuda del aristócrata, Ángeles de Vargas-Zúñiga, conocida en su entorno como Piti, ha decidido acudir a los tribunales para reclamar el usufructo que le correspondería legalmente sobre el patrimonio de su marido. La reclamación llega en un momento especialmente delicado para la familia. El testamento del duque permanece bloqueado por el enfrentamiento entre sus hijos, Olivia de Borbón y Francisco de Borbón von Hardenberg, que mantienen un pulso tanto por el reparto de los bienes como por la sucesión del propio título nobiliario. Según ha informado el diario 'La Razón', la petición judicial se tramita a través de la hija de la viuda, Ángela Díaz Bastien, que actúa en su nombre debido al avanzado estado de salud de su madre. La aristócrata padece Alzheimer desde hace años y necesita atención constante, lo que habría motivado que su entorno busque acceder cuanto antes a los recursos del legado. La historia entre el duque de Sevilla y Ángeles de Vargas-Zúñiga comenzó a finales de los años noventa en un ambiente muy distinto al del actual conflicto judicial. Ambos se conocieron en una fiesta organizada por el empresario Alberto Alcocer en su finca de Pozoblanco, en Córdoba. En aquel momento, ella aún estaba casada, por lo que la relación no pudo avanzar hasta que se produjo su divorcio. El propio duque recordaba aquel momento en declaraciones recogidas por el citado medio: «Solo cuando me dijo que se había separado pudimos intimar y ya, los dos libres y sin ataduras, nos hicimos novios». La pareja se casó en el año 2000 en una ceremonia civil celebrada en Marbella. Para el aristócrata era su tercer matrimonio. A pesar de pertenecer a una familia vinculada históricamente a la nobleza —es nieta del conde de la Oliva de Plasencia—, Ángeles siempre mantuvo un perfil discreto y alejado de la exposición pública. El fallecimiento del duque, ocurrido en mayo de 2025 a los 82 años, abrió un complejo proceso sucesorio que todavía no se ha resuelto. La raíz del conflicto está en el propio título nobiliario. Aunque el aristócrata habría manifestado su deseo de que el ducado recayera en su hijo varón, la legislación actual permite que el título pase al primogénito sin distinción de sexo. Amparándose en esa normativa, Olivia de Borbón inició los trámites para reclamar la sucesión del Ducado de Sevilla. Esa disputa ha terminado paralizando la ejecución del testamento y, con ello, el reparto del patrimonio familiar. Entre los bienes que forman parte del legado figuran propiedades en distintas ciudades españolas, la residencia familiar en Marbella y participaciones en diversas sociedades. Mientras no se resuelva la cuestión del título, el patrimonio permanece en suspenso, lo que ha añadido aún más tensión a un proceso que ya dura casi un año. En medio de ese escenario aparece ahora la reclamación presentada por la viuda del duque. Su entorno sostiene que el objetivo de la demanda es garantizar los recursos necesarios para su cuidado. La enfermedad que padece la aristócrata ha avanzado con el tiempo hasta el punto de que ni siquiera pudo asistir al funeral de su marido. Por ese motivo, su familia ha decidido actuar legalmente para desbloquear al menos el usufructo que, según consideran, le corresponde. El procedimiento judicial está previsto para el próximo mes de abril y podría añadir una nueva dimensión al conflicto familiar que rodea la herencia del duque de Sevilla. Mientras tanto, el reparto definitivo del legado sigue en el aire. Y todo apunta a que la disputa por uno de los patrimonios más conocidos de la aristocracia española todavía está lejos de resolverse.