La brecha de género mejora por cuarto año en España, aunque a un ritmo que requiere todavía 36 años para alcanzar la paridad
2026-02-25 - 12:03
La paridad de género en España mejoró por cuarto año consecutivo y se situó en 2025 en el 65,9%, 0,2 puntos por encima del ejercicio anterior, pero es un incremento tan leve que a ese ritmo de progreso serán necesarios 36 años para cerrar la brecha entre mujeres y hombres. Esta es la principal conclusión del VI Índice ClosinGap, el primer indicador en España que permite cuantificar y seguir anualmente la evolución de la igualdad de género en el país a través de cinco grandes categorías: Empleo, Educación, Conciliación, Digitalización y Salud y Bienestar. Según el VI Índice ClosinGap, presentado este miércoles en Madrid, que entiende el 100% como igualdad plena, el nivel de paridad de género refleja una brecha del 34,1% por cerrar. En clave económica, el coste de oportunidad de la brecha de género en España es de 271.159 millones de euros, lo que equivale a un 17% del PIB de 2024. En un análisis pormenorizado, el estudio plantea una evolución positiva significativa en Empleo (+1,8 puntos porcentuales), un ligero avance en Salud y Bienestar (+0,1 p.p.) y estabilidad en Digitalización. Por otro lado, revela un retroceso en Conciliación (-0,2 p.p.) y Educación (-0,3 p.p.). Cabe destacar que el último año se consiguió casi la paridad en puestos de liderazgo de mujeres en la Administración, sin embargo, persiste el desafío del empleo precario de las mujeres, al tiempo que se amplía la brecha a favor de los hombres en los estudios de carreras científicas, y se desploma el tiempo que las mujeres, en comparación con los hombres, dedican al ocio, factor decisivo en su bienestar. Para Marieta Jiménez, presidenta de ClosinGap, "los datos de este año nos muestran que el cambio es posible cuando hay voluntad real y medidas concretas. El salto en liderazgo público lo demuestra. Pero la brecha de género sigue cerrándose a un ritmo que no podemos aceptar. Actuar con mayor rapidez y ambición no es solo una aspiración ética, es una necesidad estratégica. Un futuro más igualitario es, por definición, un futuro mejor para todos.” "Los datos de este año nos muestran que el cambio es posible cuando hay voluntad real y medidas concretas. El salto en liderazgo público lo demuestra. Pero la brecha de género sigue cerrándose a un ritmo que no podemos aceptar" Más mujeres en el liderazgo de la Administración El Índice ClosinGap analiza el coste de oportunidad de la desigualdad cuantificando el impacto económico de las brechas y su incidencia, directa o indirecta, en el PIB a través del mercado laboral. De este modo, si se pusiera fin a las brechas de género en el mercado laboral (en términos de participación, jornada y productividad), la economía española podría crecer en 271.159 millones de euros, el 17% del PIB de 2024. El análisis desagregado muestra que la participación de las mujeres en el mercado laboral representa un potencial de crecimiento del 8,6% del PIB, el número de horas trabajadas un 6,5% adicional, y la productividad sectorial un 1,9%. Este dato evidencia la importancia de abordar el impulso del talento sin distinción de género, no solo desde una perspectiva social, sino también económica. En el año que ha terminado, el indicador de Empleo ha sido el principal motor del avance del Índice, mejorando 1,8 puntos porcentuales hasta situarse en el 69,9%. Esto se explica principalmente por el incremento, tanto en términos relativos como absolutos, de la presencia de mujeres en puestos de liderazgo dentro de la Administración General del Estado. En comparación con 2024, el número de hombres en posiciones directivas en el sector público se ha reducido un 12% (de 204 a 180), mientras que el de mujeres ha crecido un 19% (de 143 a 170). Esta evolución sitúa a las mujeres muy cerca de la paridad: representan el 48,6% frente al 51,4% de los hombres, alcanzando un indicador del 94,5%. Además, otras variables de empleo también han evolucionado positivamente, como la tasa de actividad, la tasa de empleo, las horas trabajadas, el liderazgo en empresa privada y la brecha salarial. Sin embargo, persisten desafíos en áreas como el empleo precario y la duración de la carrera laboral, donde la brecha se ha ampliado ligeramente. La brecha STEM sigue siendo el principal obstáculo En educación, el indicador se sitúa en el 69,6%, lo que significa que aún queda un 30,4% de brecha de género por cerrar. La brecha de género en educación ha empeorado ligeramente respecto al año anterior, disminuyendo 0,3 puntos porcentuales. Este retroceso se atribuye principalmente a la disminución relativa de la presencia de mujeres en carreras de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM) en comparación con los hombres. El porcentaje de hombres que cursan carreras STEM se ha incrementado en mayor medida que el de las mujeres, situando el indicador en apenas un 39,1%. Mientras tanto, el resto de las variables —como la tasa de educación terciaria, la tasa de abandono escolar y la formación continua de adultos— han mantenido la paridad lograda en años anteriores. Rezagados en conciliación El indicador de Conciliación se sitúa en el 44,2%, lo que significa que aún queda un 55,8% de brecha de género por cerrar, siendo la categoría con mayor desigualdad. El subindicador ha experimentado una reducción de 0,2 puntos porcentuales en comparación con el año anterior. El pequeño deterioro identificado este año se debe principalmente a un empeoramiento de la variable tiempo dedicado al ocio, que ha caído del 92,9% al 74,5%. Esta variable refleja que las mujeres siguen teniendo menos tiempo libre que los hombres para actividades de ocio y descanso. No obstante, otras variables de conciliación han evolucionado positivamente, como el trabajo no remunerado y la tasa de parcialidad por razones de conciliación. Salud y bienestar cambian de tendencia En el ámbito de la Salud y Bienestar se observa la mayor cercanía a la paridad, con una brecha de género pendiente de cerrar de aproximadamente el 16%. Desde 2021, el indicador había mostrado una tendencia de alejamiento gradual respecto a la paridad. No obstante, este año se aprecia un cambio de dirección, con un ligero incremento de 0,1 puntos porcentuales hasta el 83,8%. Este avance se explica por la evolución positiva, en términos relativos, de todas las variables excepto la salud percibida y la calidad de vida, donde se ha registrado una disminución. Por su parte, el indicador de Digitalización se ha mantenido estable en el 75,1%, compensando el deterioro relativo en las habilidades de información, resolución de problemas y competencias digitales de las mujeres frente a los hombres, gracias al incremento —tanto absoluto como relativo— del número de mujeres especialistas en TIC.