La cara desconocida de Ben McKenzie: de protagonista de 'The O.C.' a convertirse en un experto economista
2026-02-16 - 22:05
Mucho se ha hablado en los últimos meses sobre las criptomonedas. Aquel supuesto boom que iba a cambiar la economía mundial, según algunos gurús e influencers que invertían y aconsejaban e instaban a hacer lo propio a sus seguidores, se ha convertido no solo en agua de borrajas, sino en un verdadero quebradero de cabeza y fuente de bancarrotas, con unas enormes pérdidas para, sobre todo, los pequeños ahorradores que les hicieron caso. Solo hay que mirar, por ejemplo, el bitcóin, que ha sufrido un tremendo desplome en el que ha perdido más de la mitad de su valor en medio año. Así lo ha explicado Ben McKenzie. Y no es que sea un homónimo, sino que es el mismo actor que en su día triunfó como protagonista de The O.C. McKenzie, quien en su día interpretase a Ryan Atwood en la afamada serie juvenil, pero también al detective James Gordon en Gotham, ha realizado recientemente, como narran desde Vanity Fair, un vídeo explicativo para More Perfect Union, un medio norteamericano de carácter altruista que se dedica a informar objetiva y concienzudamente sobre derechos laborales e información económica y política, con multitud de datos y estadísticas y lejos de ruidos mediáticos. En dicho vídeo, el intérprete texano de 47 años ha vuelto a exponer lo que lleva años advirtiendo: nunca hubo nada detrás de aquella fiebre del oro virtual sino, simplemente, una gigantesca estafa piramidal. El actor ha intentado detallar cómo se podía prever que la crisis de las criptomonedas, con continuados desplomes en su rendimiento, afectaría, y, de hecho, ya lo está haciendo, también a millonarios como los gemelos Winklevoss, debido a que ha contaminado igualmente inversiones comunes a través de los ETF (fondos cotizados en bolsa que se negocian en los mercados secundarios de valores). Pero también porque él, alguien en teoría más cercano a la farándula hollywoodiense, es capaz de hablar desde el conocimiento de un tema económico complejo como son las criptodivisas, revelando una faceta más desconocida sobre su vida. "Puede que me conozcáis por haberme visto por televisión", comienza diciendo McKenzie, que a continuación da la clave, "pero en realidad yo me licencié en Económicas". "Sí, amigos, así es: Ben McKenzie es en realidad un apasionado de la economía. Y llevo los últimos cuatro años investigando y documentando el fraude en criptomonedas", agrega el actor, que también ha llegado a narrar cómo acabó compareciendo en el Senado de Estados Unidos para advertir sobre los problemas de la moneda virtual. Empecemos por el principio. Porque Benjamin Schenkkan, su verdadero nombre —en realidad, MacKenzie se lo puso como algo artístico, dado que es el apellido de su abuela materna—, estaba más interesado en la adolescencia en la economía que en el séptimo arte. De hecho, cursó la carrera de Economía y Relaciones Internacionales en la Universidad de Virginia. Solo que en un momento dado decidió perseguir su sueño de ser actor. Era 2011, se acababa de graduar y se mudó a Los Ángeles. Lo hacía, eso sí, con un 'plan B' por si no le llegaban papeles. No tardó sino un año en clavar el casting y ser elegido como el protagonista de una serie, además, que le lanzaría al estrellato como ídolo adolescente. Solo hay que recordar que, nada más estrenarse The O.C., en 2003, comenzó a salir en las listas que hicieron varias revistas de los hombres más sexis del mundo, trabajó en el cine con Al Pacino e inició una relación con su coprotagonista en la ficción, Mischa Barton, que por entonces solo fue rumoreada, pero que acabaría confirmando él mismo en 2024. La razón por la que no lo habían dado a conocer era sencilla: su idilio tuvo lugar durante la primera temporada, cuando él tenía 25 años y ella todavía no era mayor de edad (tuvo 17 hasta enero de 2004). Tampoco hay que pensar que en aquella época hiciese una fortuna. Como explican desde el citado medio, sus contratos cerrados —eran de cuatro años y cuatro temporadas tuvo la serie— eran de entre 15.000 y 25.000 dólares por episodio, que si bien eran notables para unos debutantes, palidecen ante lo que ganan otros protagonistas de series que han tenido incluso un menor impacto en la cultura popular. Y mientras que Barton acabaría demandando a su madre por desfalco en su rol de mánager de cerca de 20 millones de euros, McKenzie siguió trabajando periódicamente en Hollywood, hasta que en 2019 decidió dejar la interpretación, afirmando que su intención era escribir y dirigir. Es curioso, porque ese mismo año había actuado en The Investigation, una dramatización del caso real que llevó a cabo el fiscal especial Robert Mueller en el que se indagaba en las conexiones entre Donald Trump y Rusia y que había sido escrita por el dramaturgo y guionista Robert Schenkkan, el tío paterno de McKenzie, quien, por si fuera poco, ganó un premio Pulitzer cuando Ben todavía era adolescente. Además, también montó una obra con su esposa desde 2017, la actriz Morena Baccarin, cuya relación le hizo volver a saltar a los titulares, dado que el divorcio de la actriz de Deadpool de su anterior esposo, el director Austin Chick, vino después de salir a la luz su affaire con McKenzie, de quien estaba embarazada. La pequeña nacería en marzo de 2016 y, también en marzo, pero de 2021, llegaría su segundo hijo. Ello no significó para Ben, sin embargo, un cambio significativo en su vida laboral, en la que se sentía "aburrido", según confesó en 2022 a The Cut. Pero entonces llegaron las criptomonedas. Y multitud de compañeros de Hollywood echaron el resto por lo que consideraban el futuro... Menos él, que desde un principio advirtió que las criptodivisas y los ya olvidados NFT no eran sino "una estafa piramidal", siendo además una de las grandes voces de la industria en posicionarse en su contra. Hasta el punto de que coescribió, junto al periodista freelance Jacob Silverman el libro Dinero fácil, que publicaron en 2023, siendo destacado por The Financial Times como uno de los libros del año en la sección de negocios y finanzas, llegando a plasmar sus conocimientos en un documental. Así es como Ben McKenzie ha pasado de ser un actor que había estudiado Economía a un economista que, en su pasado, fue actor.