La catedral de Burgos 'santifica' al ateo Picasso
2026-03-02 - 12:23
Bautizado en la iglesia de Santiago Apóstol de Málaga en 10 de noviembre de 1881 como Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Crispiniano de la Santísima Trinidad, Picasso tuvo durante su infancia una formación profundamente católica . Asistía a misa con su madre, muy religiosa, en la iglesia del Convento de la Merced, su colegio (San Rafael) impartía una educación cristiana; en Barcelona acudía a los 15 años al taller de José Garnelo, un pintor andaluz de temas sagrados, donde el joven Picasso pinta y dibuja escenas religiosas, como 'Primera Comunión' o 'El monaguillo'... Pero pronto se rebelaría contra todo y contra todos, también contra la religión. Sin embargo, entre sus contradicciones, el arraigo católico de este creador con alma de chamán permeó, consciente o inconscientemente, su trabajo: su madre lo llevaba de pequeño a ver las tallas barrocas procesionando por las calles de su Málaga natal en Semana Santa; admiró, y copió, los Cristos y las Vírgenes del Greco, Velázquez o Murillo en sus escapadas al Museo del Prado... Ateo e irreverente, con una visión secularizada del mundo y una espiritualidad alejada del dogma , la tradición católica condicionó en gran medida su arte. Si la gran triunfadora en los Goya ha sido 'Los domingos' (una joven descubre su vocación de monja) y la 'divina' Rosalía ha dejado en éxtasis a sus fans en los Brit Awards, ¿por qué Picasso no va a entrar en una catedral? Eso sí, no por las puertas de Antonio López , que de momento lucen espléndidas en el museo. En siete décadas de carrera, el artista recurrió a la iconografía religiosa de la tradición artística occidental en un trabajo en el que convive lo sagrado y lo profano. La Biblia fue para Picasso una constante fuente de inspiración, aunque se toma muchas libertades al apropiarse de ella. Queda constancia de ello en la exposición 'Picasso. Raíces bíblicas' , que este lunes ha sido inaugurada por la Reina Doña Sofía, acompañada por el prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación del Vaticano, el cardenal José Tolentino de Mendoça; y el deán de la catedral de Burgos, Félix José Castro Lara, entre otras autoridades. Hasta el 29 de junio, la muestra puede visitarse en la catedral de Santa María, del siglo XIII, obra cumbre del gótico, declarada patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Un hermoso templo que el propio Picasso visitó en agosto de 1934, acompañado por su entonces esposa, Olga Khokhlova, su hijo Paulo y su institutriz. Llegaron en el mítico Hispano Suiza, conducido por su chófer, Marcel. Una fotografía de autor anónimo da fe de aquella visita. Allí pudo contemplar el 'Cristo de Burgos', talla flamenca del siglo XIV de crudo realismo que, según cuenta la leyenda, le crecen las uñas y el pelo. En Burgos, Picasso y su familia se alojaron en el hotel Norte y Londres. Visitó también ese año San Sebastián (coincidió en una cena con José Antonio Primo de Rivera), Madrid, Toledo y Barcelona, donde admiró el 'Pantocrátor' del Maestro de Taüll en el Museo de Arte de Cataluña. Fue su último viaje a España . Noventa y dos años después, regresa a la catedral de Burgos. Y esta vez no como visitante, sino como invitado de excepción, gracias a su nieto Bernard. Es la primera vez que la obra del malagueño se exhibe en una catedral -la Biblia en piedra, según Proust-, aunque poco después de morir hubo una gran exposición en el Palacio de los Papas de Aviñón. Organizada por la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso (FABA), el Arzobispado y el Cabildo Metropolitano de Burgos, y la Fundación Consulado del Mar, esta muestra ha reunido en la sala Beato Valentín Palencia de la catedral 44 obras de Picasso (pinturas, dibujos y esculturas) , la mayoría cedidas por FABA, pero también por los museos Picasso de París, Barcelona y Málaga; el Reina Sofía, el Thyssen, la abadía de Montserrat... Ha sido comisariada por Paloma Alarcó, conservadora jefe de Pintura Moderna del Museo Thyssen, que ya en 2023 indagó en la pinacoteca madrileña en lo sagrado y lo profano en la obra del artista. Confrontaba imágenes sagradas como las Crucifixiones con otras paganas como las corridas de toros. Las raíces bíblicas en la producción de Picasso, advierte la comisaria, «solo están parcialmente estudiadas». El objetivo de esta muestra es «rastrear las fuentes judeocristianas en su producción artística y contribuir al estudio de la mitología religiosa en su obra pictórica y escultórica. Las Escrituras y la imaginería devocional se reflejan en muchas de sus creaciones. Quizás Picasso no se acercó a la Biblia más allá de las enseñanzas escolares, pero la Biblia se acercó a él, se filtra en sus obras ». Sin duda, las historias que encierra «el libro de todos los libros», como lo definía Goethe, pronto despertó la imaginación de los artistas. Y Picasso no fue una excepción: reinterpretó las imágenes religiosas en un escenario profano. En París, recuerda la comisaria, el artista malagueño siempre estuvo rodeado de católicos : renegados, como Apollinaire, Cocteau o Bataille; y conversos, como Pierre Reverdy o Max Jacob . Este último, de origen judío, tuvo una revelación divina. Picasso fue su padrino de bautismo en la iglesia de Notre-Dame de Sion de París. El poeta tomó el nombre de Cipriano y se retiró a vivir a la abadía de Saint-Benoît-sur-Loire. El recorrido de la exposición en la catedral burgalesa se ha distribuido en seis apartados temáticos. Arranca con 'Maternidad' . En su taller parisino de la rue des Grands-Augustins, Picasso tenía una talla catalana de una Virgen con Niño. Picasso se había casado con Olga en 1918. Tres años después nacía Paulo, su primogénito. Las maternidades inundan su producción. Hay reminiscencias de las Vírgenes románicas de Gósol, pero también de los cuadros del Greco, Murillo o Alonso Cano. Destaca una 'Maternidad', pintada por Picasso en Fontainebleau en 1921. La segunda sección está dedicada a las 'Vanitas'. «¡Vanidad de vanidades; todo es vanidad!», reza el 'Eclesiastés'. La calavera es un símbolo importante en la tradición cristiana. En sus naturalezas muertas, Picasso mira a Velázquez y a Zurbarán y adquieren un contenido espiritual. Las relaciona con la tradición del 'memento mori': la muerte y la fugacidad de la vida. Se exhibe 'Naturaleza muerta con cráneo y tres erizos', cuadro fundacional del Museo Picasso Málaga, que donó Christine Ruiz-Picasso. El Gólgota fue el lugar, a las afueras de Jerusalén, donde Cristo fue crucificado. La imagen de la Crucifixión , símbolo iconográfico de la Pasión, obsesionó a Picasso: desde un dibujo realizado en Barcelona en 1896-97 hasta Calvarios blasfemos o el mismísimo 'Guernica', que Paloma Alarcó ve «con una iconografía religiosa muy fuerte». Cuelgan en la muestra 'Madre con niño muerto (II)', postcripto del 'Guernica' y un retrato de Dora Maar como una 'Dolorosa'. En la casa familiar de Picasso había una 'Dolorosa' realizada por su padre a partir de una escultura de Pedro de Mena. Para Picasso, Dora Maar fue 'la mujer que llora', su particular María Magdalena. En su estudio del Castillo de Boisgeloup, el artista tenía una talla de un Cristo crucificado. El 'Retablo de Isenheim', de Matthias Grünewald, de un intenso dramatismo, no solo le influyó a él, sino a muchos artistas modernos, como los surrealistas. El suicidio en 1901 de su gran amigo Carles Casagemas tiñó de azul su pintura. Lo retrata como si fuera un Cristo yacente , con las heridas a la vista (vemos el agujero de la bala en su sien), como los estigmas en el cuerpo de Cristo. Cuentan que Picasso era muy supersticioso y tenía muchísimo miedo a la muerte. Pocos meses antes de morir, se autorretrata por última vez como una calavera. Jean Clair lo relaciona con la Santa Faz (el rostro de Cristo quedó impreso sobre el paño con el que lo limpió la Verónica). En este apartado figura una galería de retratos que Picasso pintó distorsionando y deformando los rostros, convirtiéndolos en máscaras. En uno pintado en Mougins en 1971, la comisaria ve un autorretrato. Finaliza la exposición con un espacio dedicado a la esperanza . Durante la ocupación de París por parte de los nazis, en 1942-43, Picasso hace bocetos para un proyecto, 'El hombre del cordero' , una monumental escultura en yeso, que modeló en una sola sesión. Encargó fundir tres bronces. Veinte años después, retoma el tema en Cannes, pero en chapa metálica recortada y plegada. Esa iconografía es el símbolo de la salvación del hombre. La imagen del Buen Pastor aparece en el Evangelio de San Juan: «Yo soy el Buen Pastor, que da su vida por las ovejas». Otra de sus imágenes, la paloma (que aparece en el arca de Noé del 'Génesis' y que aprendió a pintar gracias a su padre), simboliza la paz, hoy más necesaria que nunca en estos tiempos de incertidumbre.