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La ciencia detrás del hielo verde en la Antártida que la ESA ha captado desde una imagen satelital

2026-03-18 - 14:20

Las imágenes satelitales son una de las herramientas más útiles para los científicos y expertos que estudian el comportamiento de la Tierra. A principios de marzo, concretamente el día 2, una imagen tomada por uno de los satélites del programa Copernicus de la Agencia Espacial Europea (ESA) llamó la atención de la comunidad científica. El hielo de la Antártida está cambiando de color, un fenómeno poco habitual que muestra la extensión del hielo en un tono verde inusual. Los expertos en ciencia han podido observar y estudiar la imagen tomada por los satélites Sentinel-3, que captaron una amplia franja del mar de la Cooperación frente a la costa oriental del continente antártico, llegando a una conclusión científica. La ciencia detrás del hielo verde en la Antártida La información publicada en la página oficial del programa Copernicus, que tiene el objetivo de observar desde el espacio el globo terrestre, desvela que se trata de una aparición elevada de fitoplancton. Estos organismos, a pesar de ser microscópicos, realizan la fotosíntesis, produciendo así que en cantidades grandes el tono del agua helada adquiera un color verdoso. Pero lo más importante es que la aparición de estos microorganismos significa que el ecosistema marino está equilibrado. Este fenómeno, según recoge el programa, ocurre junto al ritmo estacional del océano Austral. Cuando la larga noche Austral desaparece para dar paso a la luz solar, el fitoplancton crece a la vez que el hielo empieza a derretirse. Esta combinación provoca así la liberación de nutrientes que favorece también al crecimiento de este microorganismo, a menudo elevado, y que provoca cambios en el color del mar. Así pues, las imágenes captadas por los satélites Sentinel, que siguieron el fenómeno de cerca, muestran la extensión del crecimiento de un fitoplancton que crea una imagen espectacular y serpenteante con el hielo de la Antártida. La vista desde el espacio permite, además, observar las corrientes que extienden la proliferación de los microorganismos. Con ellas, los científicos pueden ver el comportamiento de estos fenómenos en cualquier punto del planeta, extendiendo así el conocimiento científico del comportamiento del ecosistema marino, en puntos fundamentales como son los océanos polares.

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