La crisis de crédito en Estados Unidos pone en alerta a la bolsa europea
2026-03-23 - 05:50
Wall Street ha empezado a hacer algo que casi nunca hace. BlackRock y Morgan Stanley han limitado los reembolsos en algunos de sus fondos de crédito privado después de recibir peticiones de salida muy por encima de lo habitual. Esta situación de cierre parcial de la liquidez y límites para rescatar el dinero ha obligado al mercado europeo a mirar de cerca un negocio que aquí mueve unos 400.000 millones de euros, según el Banco Central Europeo (BCE), muy lejos del tamaño que tiene en Estados Unidos, pero ya con conexiones visibles con bancos, aseguradoras y gestoras cotizadas. En Estados Unidos, el primer aviso llegó con HLEND, el fondo que BlackRock administra junto a HPS. Las solicitudes de reembolso rondaron los 1.200 millones de dólares, cerca del 9% de su valor neto, y la gestora optó por restringir parte de las retiradas. Poco después ocurrió algo parecido en North Haven Private Income Fund, de Morgan Stanley. En ese caso, los rescates superaron el 10% del capital del vehículo, por encima del límite trimestral previsto, y el banco devolvió solo una parte del dinero pedido. Detrás de esos movimientos se han cruzado en muy pocos días, además, varios focos de tensión como la guerra con Irán, la presión sobre el petróleo y mayores expectativas de inflación y tipos de interés. Ahí es donde el crédito privado se vuelve más sensible. Muchas de las empresas financiadas por estos fondos cargan con bastante deuda y dependen de que sus ingresos aguanten para seguir pagando intereses elevados. Si los tipos se mantienen altos durante más tiempo o el deterioro económico recorta ventas y márgenes, la capacidad de pagar la deuda disminuye. Pero el problema no es solo el impago final. Antes llega la rebaja de valor de esos préstamos, la dificultad para refinanciarse y la presión sobre fondos que ofrecen ventanas de liquidez a sus partícipes. El problema europeo no es el tamaño En Europa, de entrada, el tamaño del mercado rebaja el tono. El crédito privado está muy lejos de Estados Unidos y también lejos de otras grandes bolsas de activos. Esa es una de las razones por las que, por ahora, las firmas de análisis no hablan de un riesgo sistémico comparable al de 2008. El problema aparece en otro sitio. En la exposición cruzada con parte del sistema financiero y en el coste que puede tener para empresas que necesiten refinanciarse en un mercado más duro. En ese sentido, Alberto Matellán, director general de La Financière Responsable en Mapfre, no aprecia un riesgo inminente de crisis financiera asociado al crédito privado, aunque sí ve en su reducida liquidez un foco natural de tensión cuando el entorno se complica. Eso es lo que ha empezado a ocurrir en bolsa. El foco no está tanto en un desplome sistémico como en el riesgo de contagio a sectores concretos y a compañías con una financiación más crítica. Barclays ha dedicado esta semana a un informe para medir ese posible impacto en Europa y a ordenar dónde podría sentirse antes la tensión si aumentan los impagos en empresas financiadas por fondos de inversión. El banco británico parte de una premisa que enfría el escenario más extremo. La entidad sostiene que una crisis en ese segmento no sería comparable a la de 2008 y añade que "la pequeña escala del crédito privado limita el riesgo sistémico, y el actual estrés del mercado europeo refleja principalmente la huida del riesgo por el conflicto Estados Unidos-Irán". En cualquier caso, ese diagnóstico no ha evitado que el mercado empiece a separar mejor las exposiciones. En Europa, el crédito privado es menor, pero su crecimiento también ha sido rápido desde la crisis financiera, al calor de las mayores exigencias regulatorias a la banca y de la búsqueda de rentabilidad por parte de grandes inversores. En España, por ejemplo, el Banco de España (BdE) ha contabilizado 528 empresas financiadas con crédito privado entre 2019 y 2023. Es una escala muy inferior a la del crédito bancario tradicional, pero suficiente para que el sector haya dejado de ser un nicho invisible. Las conexiones que vigila el mercado Aunque el riesgo sistémico no aparezca como escenario central, la exposición existe y empieza a medirse con más detalle. Según Barclays, el 1% de la cartera de préstamos de los bancos europeos consiste en financiación a vehículos de crédito privado. Ese porcentaje sube al 10% si se incluye el conjunto de la banca en la sombra, con aseguradoras y planes de pensiones que compran deuda corporativa. Deutsche Bank y HSBC figuran entre las entidades con mayor conexión con esos intermediarios financieros no regulados. Los bancos españoles quedan por debajo de esa media. Por otro lado, el banco británico calcula que el 12,5% de las carteras de activos de las aseguradoras está ligado al crédito privado. En algunas gestoras alternativas el peso es mucho mayor. Llega hasta el 40% en firmas como ICG y Pollen Street y ronda el 30% en CVC. Ahí es donde la inquietud de Wall Street empieza a tener una traducción más directa en Europa. A su vez, el caso de Market Financial Solutions ha añadido un elemento que en el mercado siempre pesa más que cualquier estadística. La firma británica, que llegó a captar financiación de entidades como Barclays, Apollo y Santander, entró en concurso a finales de febrero entre sospechas de fraude y con un agujero contable que distintas informaciones sitúan en torno a 930 millones de libras. El caso afecta sobre todo al Reino Unido, pero ha servido para recordar que el problema del crédito privado no empieza con el impago final. Empieza antes, cuando desaparece la claridad sobre el valor real de los activos y sobre las garantías que respaldan la deuda.