La denuncia chapuza que trató de tumbar a Laporta
2026-03-12 - 13:43
El documento en el que se basó la querella contra Joan Laporta por blanqueo de capitales se ha demostrado falso. Según un análisis forense independiente, contiene datos erróneos en la identificación del banco, como por ejemplo el número de teléfono, y además no cuadran las sumas de las cifras que corresponderían a supuestas mordidas pagadas por los distintos proveedores del club. Otro detalle es que la paginación es incorrecta. Pero lo que sobre todo demuestra la falsedad documental es que de ninguna manera empresas como Spotify y Nike -por citar dos de las más emblemáticas- pueden haber realizado pagos a empresas 'off shore', porque su nivel de control y regulación, así como su compliance, se lo impide absolutamente en tanto podrían afrontar gravísimas consecuencias penales en caso de incurrir en ello. Los datos concretos son que el pasado 23 de febrero, un socio del club dado de alta dos días antes, presentó ante la Audiencia Nacional una denuncia contra Joan Laporta por presunto blanqueo de capitales, cobro de comisiones indebidas y organización criminal. El escrito se acompañó de 38 documentos, entre ellos extractos bancarios de una cuenta supuestamente radicada en el Dubai Islamic Bank a nombre de New Era Visionary Incorporated, sociedad con domicilio en la Freezone de Ras Al Khaimah (EAU) que mantenía relaciones contractuales con el club. El juez, Santiago Pedraz, rechazó la querella por incompetencia territorial y la derivó a los juzgados de Barcelona. La denuncia, basada en algunos indicios creíbles, y publicados la mayoría de ellos en ABC, era la principal baza electoral de los opositores de Laporta (no necesariamente o exclusivamente de todos y cada uno de los candidatos, pero sí de las muchas manos anónimas que mecen el antilaportismo en Barcelona), pero por ahorrarse el pago de entre 600 y 800.000 euros que habría costado una investigación privada seria sobre el destino de los pagos de los comisionistas habituales del presidente, elaboraron o mandaron elaborar, o sabían que iba a elaborarse, un pastiche con evidentes signos de falseamiento, siempre según los expertos consultados. Para cerrar el círculo, Alejandro Echevarría , al darse cuenta del montaje, encargó al único investigador privado solvente en Cataluña que acreditara la falsedad de este documento mediante un análisis forense independiente. Es el mismo investigador al que tendrían que haber recurrido los opositores del presidente para encontrar la documentación cierta que les habría podido ganar las elecciones. Los rivales no quisieron pagar y se conformaron con que un 'outsider' presentara este simulacro elaborado para dar la apariencia de verosimilitud, y como era de prever, no les ha servido para su propósito. Lo más deprimente es que los precandidatos invirtieron alrededor de 300.000 euros en su fallida campaña, y que a Víctor Font la carrera completa le acabará costando entre 800.000 y un millón de euros. De modo que ni siquiera han ahorrado, y simplemente han puesto sus recursos en el empeño equivocado. En cambio Laporta, que quiere ganar de verdad, se ha hecho con los servicios del mismo investigador al que sus opositores no quisieron contratar (por caro) y no sólo les ha dejado sin argumento electoral sino que además le permiten actuar penalmente contra ellos, con razón, por haber falsificado estos documentos con el propósito de que un juez poco atento los aceptara como prueba y ordenara, en plena campaña, la detención de Jan. Según la investigación llevada a cabo, los extractos bancarios presentados en la querella son una falsificación construida sobre plantillas reales del Dubai Islamic Bank . La primera evidencia es que el documento se presenta como un extracto de cuenta del Dubai Islamic Bank y sin embargo, contiene una contradicción interna que ningún sistema bancario real podría generar: el encabezado identifica el documento como integrante de un expediente de varias páginas, mientras que el pie de la misma página reza «Page 1 of 1». Un banco no puede emitir un extracto que simultáneamente forma parte de una serie de páginas y declara ser una página única. Esta contradicción no es un error tipográfico: es la huella de una edición manual y de que quien manipuló el documento no advirtió la inconsistencia entre las distintas secciones del texto. La segunda evidencia, siempre según la investigación, se deduce del análisis matemático de los saldos consignados en el extracto, que revelan un error de un céntimo de euro en el cálculo correspondiente a la transacción fechada el 28 de enero de 2025 y atribuida a una transferencia entrante de Nike European Operations Netherlands B.V. por importe de 46.590.500,00 euros. El cálculo es el siguiente: Saldo previo: 153.285.588,78 euros Crédito Nike: + 46.590.500,00 euros Resultado correcto: 199.876.088,78 euros Lo que el documento consigna: 199.876.089,78 euros (un error de +0,01 euros). Este error es técnicamente imposible en un entorno bancario real. Los sistemas de 'core banking' utilizados por el Dubai Islamic Bank -plataformas del tipo Temenos T24 u Oracle FLEXCUBE- calculan los saldos de forma completamente automatizada. Ningún operador humano interviene en la aritmética de un extracto. Un desajuste de esta naturaleza activaría de inmediato las alertas de reconciliación contable e impediría la emisión del documento. El error de un céntimo es, en cambio, el error característico de la edición manual en hojas de cálculo : se produce cuando alguien introduce los importes celda a celda y en un punto del proceso copia o redondea un valor con un decimal incorrecto. A partir de ese momento, el error se arrastra en todos los saldos posteriores, que resultan internamente coherentes entre sí porque el fabricante recalculó el resto de la tabla partiendo del valor erróneo. Es, en términos forenses, otra huella de proceso y prueba irrefutable de que el documento no fue generado por ningún sistema bancario, sino construido a mano por una persona. La tercera evidencia es el número de teléfono incorrecto. Los E-Receipts adjuntos al extracto -comprobantes electrónicos de transferencias individuales supuestamente emitidos por el propio Dubai Islamic Bank- consignan como número de contacto del banco el +971 4 60 2525. El número de atención al cliente real del Dubai Islamic Bank es el +971 4 609 2222. Son números enteramente distintos. El mismo banco no puede haber emitido documentos que no conocen su propio número de teléfono. La cuarta evidencia es que el extracto atribuye a una sociedad offshore de una Freezone emiratí de segundo nivel -RAK Freezone, muy por debajo en términos de reputación y escrutinio regulatorio que las «free zones» de Dubai- transacciones millonarias simultáneas con el FC Barcelona, Nike European Operations, Gestifute International (la agencia de Jorge Mendes), Limak İnşaat Sanayi ve Ticaret A.S. (la constructora turca del Espai Barça), Spotify Technology S.A., CaixaBank S.A., Starlight HK Ltd y Capital Planet S.L., con un saldo disponible de 331 millones de euros. Que una única sociedad instrumental sin estructura operativa conocida actúe como nodo financiero entre Nike, Spotify, el Barça y una constructora turca, moviendo más de trescientos millones de euros sin que ningún regulador -ni el Banco Central de Emiratos, ni el SEPBLAC, ni la Financial Intelligence Unit emiratí- hubiera activado una alerta de blanqueo, es simple y llanamente inimaginable. Las mismas operaciones que se presentan como prueba de una trama criminal son, en realidad, la demostración según la investigación de que el documento es ficticio : nadie que conozca mínimamente el funcionamiento de los sistemas de cumplimiento normativo internacional habría diseñado un patrón transaccional semejante si pretendiera que el extracto pasara un escrutinio serio. Los indicadores de falsificación son, en definitiva, múltiples, y acreditan que alguien fabricó estos documentos para destruir a Laporta a partir de indicios pero sin tomarse la molestia de hallar la documentación verdadera.