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La dieta que puede ayudarte a frenar el envejecimiento estructural de tu cerebro

2026-03-18 - 17:20

Una investigación de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard (Estados Unidos) publicada en línea en la revista Journal of Neurology Neurosurgery & Psychiatry revela que la combinación de la dieta mediterránea y la dieta para reducir la presión arterial (conocida como MIND, por sus siglas en inglés) podría ralentizar los cambios estructurales relacionados con el envejecimiento cerebral. Esta dieta se asocia con una menor pérdida de tejido con el tiempo, especialmente de materia gris, el centro de procesamiento de información del cerebro, que desempeña un papel clave en la memoria, el aprendizaje y la toma de decisiones, y con una menor dilatación ventricular, que refleja la atrofia cerebral, donde la pérdida de tejido va acompañada del agrandamiento de los espacios llenos de líquido cefalorraquídeo. Una dieta para mejorar la salud cognitiva La dieta para retrasar la neurodegeneración, o MIND por sus siglas en inglés, se ha relacionado previamente con una mejor salud cognitiva, señalan los investigadores. La dieta recomienda el consumo regular de determinados grupos de alimentos: verduras de hoja verde, otras verduras, bayas, frutos secos, cereales integrales, pescado, legumbres, aceite de oliva y aves de corral, además de un consumo moderado de vino. Asimismo, recomienda limitar el consumo de mantequilla/margarina, queso, carne roja, pasteles/dulces y comida rápida frita. Sin embargo, no está claro qué efecto puede tener esta dieta sobre los cambios estructurales del cerebro relacionados con la edad, que están asociados con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson, explican los investigadores. Para profundizar en este tema, los investigadores se centraron en 1.647 adultos de mediana edad y mayores (con una edad promedio de 60 años al inicio del estudio) de la cohorte de descendientes del Estudio del Corazón de Framingham. Durante un período de seguimiento promedio de 12 años, en las resonancias magnéticas de todos los participantes se observaron reducciones en el volumen total del cerebro, la materia gris, la materia blanca y el hipocampo, junto con un aumento del líquido cefalorraquídeo, los volúmenes ventriculares e hiperintensidades de la materia blanca (puntos brillantes indicativos de daño tisular). Sin embargo, puntuaciones más altas en la escala MIND sobre la dieta se asociaron con una menor disminución/pérdida de materia gris y una expansión más lenta del volumen ventricular total. De verduras y bayas a aves de corral y queso Los principales factores dietéticos que contribuyeron a las asociaciones beneficiosas observadas incluyeron las bayas, que se asociaron con aumentos más lentos en los volúmenes ventriculares, y las aves de corral, que también se asociaron con aumentos más lentos en los volúmenes ventriculares y una disminución más lenta de la materia gris. Por otro lado, un mayor consumo de dulces se asoció con una expansión ventricular más rápida y atrofia del hipocampo, mientras que los alimentos fritos de comida rápida también se vincularon con una mayor disminución del volumen del hipocampo. "Las fuentes de proteínas como las aves de corral pueden reducir el estrés oxidativo y mitigar el daño neuronal", sugieren los investigadores. "Por el contrario, los alimentos fritos y la comida rápida, a menudo ricos en grasas poco saludables, grasas trans y productos finales de glicación avanzada, pueden contribuir a la inflamación y al daño vascular", añaden. Inesperadamente, una mayor ingesta de cereales integrales se asoció con cambios estructurales desfavorables, incluyendo una disminución más rápida de la materia gris y del volumen del hipocampo, y una expansión ventricular más rápida, mientras que una mayor ingesta de queso se asoció con reducciones más lentas de la materia gris y del volumen del hipocampo, menor agrandamiento ventricular y menos puntos brillantes.

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