La difícil infancia de Gonzalo Miró: de criarse sin padre a la muerte de su madre
2026-02-10 - 13:35
Gonzalo Miró está a punto de cumplir 45 años. Lo hará esta misma semana, dado que nació en Madrid el 13 de febrero de 1981. Y lo más probable es que, dado su excelente momento profesional, haya algún tipo de celebración o de sorpresa en Directo al grano, el magacín con el que se ha consolidado en las tardes de RTVE junto a la comunicadora Marta Flich. Para él, además, será a buen seguro un momento especial, habida cuenta de que por los pasillos de la cadena es básicamente donde se ha criado, dado que su madre, Pilar Miró, a quien le unió un estrechísimo vínculo maternofilial, llegó a ser la primera directora del ente público, desde 1986 a 1989, cuando dimitiría. Lo hizo debido al procesamiento contra ella por la Audiencia de Madrid por un presunto delito de malversación de fondos del que finalmente sería absuelta en 1992. Para entonces, la realizadora de El perro del hortelano o El crimen de Cuenca se había convertido en toda una figura mediática debido a la por entonces casi insólita familia que había formado. Porque únicamente eran dos componentes: ella y Gonzalo. La directora madrileña había decidido ser madre soltera en una época en la que todavía coleaban las tradiciones reaccionarias del franquismo, en especial en el caso de las mujeres y máxime si tenían cargos de poder. Pilar decidió criar a su hijo sola, sin padre y sin darle ningún hermano, por lo que ambos se convirtieron en el mayor apoyo vital del otro, un nexo que no impidió, empero, que Pilar volviese al cine una vez terminó su etapa en RTVE, haciendo varias de sus películas más aclamadas, como Beltenebros, que recibió un Oso de Plata en el Festival de Berlín, El pájaro de la felicidad o la mencionada adaptación de Lope de Vega. "Siempre me he sentido querido, no he tenido carencias en ese sentido. Cuando vivía ella, a pesar de ser una familia de dos y de ser una madre trabajadora, nunca he tenido la sensación de que me faltase nada. Nunca he echado en falta una figura paterna", rememoró el propio Gonzalo en una entrevista que concedió a El Español. Una etapa feliz en la que el joven entró en contacto directo, en eventos y actos públicos o incluso en reuniones privadas en casas o locales, con lo más granado de la élite intelectual, política y cultural de la época, de intérpretes a escritores, toreros —al cabo, su madre, gran aficionada a la tauromaquia, había ejercido como crítica taurina— o incluso presidentes. Y es que su madre, en previsión de si le podía ocurrir algo a ella, llegó a nombrar ante notario a varios tutores para su primogénito. Entre dichos amigos íntimos de la directora estaba el exdirigente socialista Felipe González, padrino del joven y que se convirtió en el tutor legal de Gonzalo tras el fallecimiento de Pilar. Es más, fue precisamente este hecho, además de la conocida relación estrecha que tenían el presidente y la realizadora, por lo que nació el extendido rumor de que era el político sevillano el verdadero padre de Gonzalo, pero que, dada su posición y que todavía estaba casado por aquel entonces con Carmen Romero, no se podía dar a conocer. Ni esta ni otras teorías, como la de José Luis Balbín, jamás se han probado. Con González, el presentador ha mantenido su vínculo a pesar del paso de los años. "Es una relación de amistad porque tampoco ha sido un padrino al uso", reveló en una entrevista para Diez Minutos, "pero ni falta que le hacía, porque entendió muy bien lo de respetar mi libertad. Nunca pretendió imponerme su autoridad y eso me pareció muy inteligente, porque de lo contrario no tendríamos la relación que tenemos ahora". Una relación sin lugar a dudas marcada por un hecho fundamental, que marcaría el devenir futuro de Gonzalo: el fallecimiento, el 19 de octubre de 1997, cuando él apenas contaba con 16 años, de su madre, que perdía la vida víctima de un infarto a los 57 años debido a una frágil salud, que ya le había dado problemas en el pasado —puesto que padecía de insuficiencia cardíaca, había sido sometida, en 1975 y en 1985, a dos operaciones a corazón abierto—. "A mi madre la he echado de menos siempre y lo seguiré haciendo", diría años más tarde a ABC. "Nos vimos un momento antes, en el desayuno, luego ella se fue a la habitación y, en un momento dado, subió a la planta de arriba, a chequear el fax, y fue algo fulminante, no hubo tiempo para nada", recordó Gonzalo en Lazos de sangre, programa en el que se hizo hincapié en que los médicos le habían recomendado a Pilar Miró no quedarse embarazada, ya que pondría en riesgo su propia salud, aunque ella desafió dichas cautelas para cumplir su deseo. Gonzalo Miró, tras abandonar dos carreras —Humanidades en la Universidad Carlos III de Madrid y Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria—, se marchó a Nueva York para cursar estudios de cine. Sin embargo, a su regreso, comenzó a colaborar en magacines televisivos, así como en programas deportivos, al tiempo que se hacía un hueco en las revistas del corazón por sus diferentes relaciones: Natalia Verbeke, Eugenia Martínez de Irujo, Amaia Montero, Ana Isabel Medinabeitia o Malú hasta la actual, Noelia Velasco, con quien lleva siete años. A punto de cumplir 45 años, el hijo de Pilar Miró sigue ahora, literalmente, los mismos pasos de su madre en los pasillos de RTVE.