TheSpaineTime

La escasez de petróleo deja a Cuba al borde del colapso: "No sabemos cuándo cortan la luz, podemos tener tres horas o ninguna"

2026-02-13 - 05:16

Comienza un nuevo día en Cuba, y Yanet —nombre ficticio que pide para proteger su identidad— prepara a su hijo para ir a la escuela, en una localidad del centro de la isla. Son las ocho de la mañana, y en su casa llevan desde las cuatro de la madrugada sin luz. ¿Cuándo volverá y cuánto tiempo dispondrán de electricidad? Estos días, imposible saberlo. "Podemos tener tres horas o no tener ninguna; los apagones pueden ser de 19 horas o más... 24 horas seguidas con corriente es mucho", explica a 20minutos. Aunque, como cuienta Yanet, los cubanos sufren "apagones programados y no programados" desde la pandemia, la situación se ha agravado en las últimas semanas: el fin de la importación de petróleo desde Venezuela y el estrecho bloqueo de Estados Unidos tienen al país caribeño bajo amenaza de colapso energético y sumido en serios problemas económicos, productivos y estructurales por la escasez de combustible. "Ahora ya no tenemos ni programación: no sabemos cuándo se corta la corriente ni cuándo volverá", lamenta esta mujer. "La situación es extremadamente tensa", relata por su parte Mariela, otra ciudadana cubana, que también usa un nombre ficticio con este medio para preservar su anonimato. "Nunca he sido pesimista, he nacido y crecido en un país con dificultades, pero nunca he vivido nada así", apunta. Esta mujer asegura que, en este momento, no hay una planificación estratégica. "La hubo hace meses, pero conforme ha aumentado el déficit de combustible, ha desaparecido. Estos días hemos tenido más o menos cuatro o seis horas de corriente al día, pero no sabes cuándo te la van a poner", detalla. "Llevábamos meses sin tener luz por la noche", añade. "Es muy difícil, porque la corriente lo es todo", continúa Mariela. "Afecta a los trabajos, porque todo está computerizado, y sin corriente muchos no pueden trabajar". Además de los cortes de luz, la isla sufre estos días repetidos cortes de internet que dificultan el contacto de sus habitantes con el exterior. "La conexión la quitan y la ponen, solo da tiempo a que entre algún mensaje", se queja una ciudadana anónima a este diario a través de sus familiares españoles. "Nunca he sido pesimista, he nacido y crecido en un país con dificultades, pero nunca he vivido nada así" Además de la falta de luz, los cubanos afrontan el colapso del transporte. "Hay capitales de provincia donde ya no hay salidas de transporte público, solo una al día y a La Habana, nada más", cuenta Mariela. Muchos ciudadanos, señala, recurren estos días a los ciclomotores, que necesitan menos combustible, e incluso a bicicletas y vehículos de tracción animal. Tampoco la capital escapa a esta situación, según indica Yanet: "En La Habana antes no quitaban la corriente, hace poco comenzaron a hacerlo pocas horas a la semana, y ahora sufren largos apagones, como nosotros (la población rural)". "Las personas que viven en las ciudades pasan mucho tiempo para desplazarse de un sitio a otro", añade. "El transporte público no funciona, los coches no tienen gasolina, y en los pocos lugares donde hay combustible, el precio está por las nubes; igual que el de los alimentos", resume otra ciudadana cubana a este periódico bajo anonimato para proteger su identidad. Sin transporte, escasez de alimentos, y cocinando con leña La escasez de combustible provoca una cascada de problemas que afecta a todos los ámbitos de la vida en la isla. Al no haber transporte, se produce un desabastecimiento de los comercios, y con ello una subida de precio en los productos básicos. "La carne, las frutas, las hortalizas de los campesinos.... Necesitas combustible para que lleguen al mercado, y eso estos días no está sucediendo", detalla Mariela. "En Cuba somos muy 'arroceros', y la gente ha acudido en masa a comprar arroz. Ayer estaba en 600 pesos, y hoy ya está en 650, ¡en menos de 24 horas!", cuenta. "Los precios están disparados, no los de todo, pero sí de muchas cosas, especialmente del arroz", destaca. "Además, muchos comercios aprovechan para subir el precio, incluso del arroz que compraron barato hace semanas", añade. "Todo está caro: el sueldo de un mes da para un cartón de huevos y poco más", cuenta a este medio una ciudadana cubana, igualmente bajo anonimato. Otra batalla, además de comprar alimentos, es conservarlos. "Los apagones son largos y de muchas horas, y los pocos alimentos que conseguimos, hay veces que se echan a perder sin refrigeración", agrega. "Los apagones duran muchas horas, y los pocos alimentos que conseguimos, a veces se echan a perder sin refrigeración" "Muchas personas tampoco tienen agua, porque para bombearla se necesita electricidad, y por tanto combustible", subraya Yanet. Y para cocinar, la falta de gas ha hecho que muchos recurran a la leña y al carbón para poder comer, según los testimonios recabados por 20minutos. Los hospitales, bancos, y centros económicos y políticos de la isla disponen de grupos electrógenos: una solución a corto plazo, dada la escasez del combustible que necesitan para mantener la corriente. "Hasta ahora se ha mantenido esa protección a los hospitales, para que los enfermos tengan corriente, pero hay desabastecimiento de medicinas, o de útiles para cirugía", explica Mariela. "Los pacientes tienen que llevar sus propias sábanas, medicamentos y hasta el agua para lavarse", cuenta otra mujer cubana a sus familiares en el exterior. Cobrar o sacar dinero del banco es otra misión imposible en medio del colapso cubano."Tienen grupos electrógenos, pero sin petróleo no funcionan, y hay largas colas para cobrar", cuenta Mariela. "Los 'viejitos', siendo personas mayores, pasan en la cola del banco horas porque no tienen otra vía para sacar su dinero que no sea ir allí", lamenta. "La palabra 'esperanza' se queda corta" Aunque los gobernantes de Cuba emplazan a "resistir, luchar y aguantar", los cubanos ya viven en el día a día una dura batalla para subsistir. "Estamos sobreviviendo", "vivimos como podemos"; son algunos de los testimonios anónimos recabados por 20minutos. "Subsistimos con lo que podemos comprar en el mercado negro o lo que nos envían nuestros familiares desde el extranjero", cuentan. "Hay escasez de todo, y no tenemos esperanza de que los sitios que aún venden en peso cubano se abastezcan, porque el Gobierno vende en dólares o euros". "La palabra 'esperanza' se queda corta", reconoce Mariela. El sentimiento de quienes padecen el desabastecimiento oscila entre el miedo, la resignación y la indignación. "El colapso ya está, pero los gobernantes viven en su burbuja, y si sales a la calle a protestar, te llevan preso", comenta una de las cubanas anónimas a su familia en España. "Tienen a los militares en la calle, a los jóvenes que hacen el servicio obligatorio, y mientras los de arriba viven en su burbuja, diciendo que hay que resistir". "Algunos tenemos la esperanza de marcharnos de aquí algún día. Otros esperan un cambio, pero la verdad es que yo lo veo muy lejano" Algunos se aferran a su fe en que la situación mejorará, antes o después: "Nuestra esperanza es que se arregle, con petróleo u otras alternativas, pero la esperanza es que saldremos de esta. ¿Cómo? No lo sé, que Dios escoja el mejor camino para nosotros, nos aferramos a la fe", comparte Mariela. Para Yanet, la opinión es otra: "Algunos tenemos la esperanza de marcharnos de aquí algún día". "Otros esperan un cambio, pero la verdad es que yo lo veo muy lejano", apostilla. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció en un discurso televisado que la isla afronta "tiempos difíciles" por el "desabastecimiento agudo de combustible", a la vez que anunció medidas extraordinarias. A muchos cubanos, la situación les recuerda a las medidas del llamado Periodo Especial, la larga crisis económica en 1991 tras el colapso de la Unión Soviética, en la que el Gobierno de Fidel Castro implantó duras medidas restrictivas y reformas económicas para afrontar la carestía, en medio de un impulso del bloqueo por parte de Estados Unidos. Los apagones, por el momento, son cada vez más frecuentes, afectan a cada vez más personas, y ya sacuden gravemente al tejido económico y social del país.

Share this post: