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La eterna espera de Olivia, con discapacidad y sin carnet por el colapso en las autoescuelas: "Tengo 18 años y dependo de mis padres"

2026-03-20 - 05:10

A las puertas de su casa, Olivia García tiene, a sus casi 19 años, el sueño clásico de muchos jóvenes: un coche propio que le conceda la ansiada autonomía en los inicios de la vida adulta. En su caso, esa independencia está mucho más vinculada a tener su propio vehículo que la de cualquier otro joven. Olivia, que ha hecho llegar su historia a 20minutos a través de nuestra comunidad, Ciudadano20, padece una discapacidad motora que le hace completamente dependiente de sus padres para poder desplazarse. Sin embargo, el coche sigue parado como cada día de los últimos cinco meses en los que la joven lleva esperando a poder comenzar las clases prácticas para el carnet de conducir con un vehículo adaptado. Desde que aprobara la parte teórica en octubre del año pasado, la autoescuela no le ha dado luz verde para empezar las clases, alegando que los retrasos en las fechas de los exámenes que arrastra desde hace meses la DGT lo imposibilitan. Entre tanto, para Olivia, la espera se está convirtiendo en un suplicio que la aleja de poder mantener una vida social como la de cualquier persona de su edad y de su entorno, dependiendo de sus padres para poder ir a cualquier plan con sus amigos o desplazarse a la universidad cada día. "Yo, con 18 años, no tendría por qué estar dependiendo de mis padres hasta este punto y mucho menos tener que dejar de hacer cosas con mis amigos o con mi entorno por no poder usar el transporte", declara Olivia, que padece desde su nacimiento Charcot-Marie-Tooth, una enfermedad neuromuscular degenerativa que le provoca falta de fuerza en todo el cuerpo y que, aunque no le obliga a desplazarse en silla de ruedas, sí le dificulta tareas diarias como levantar objetos o subir escaleras como, por ejemplo, las de un autobús. El aumento de los tiempos de espera que todos los alumnos de las autoescuelas tienen que afrontar para poder acceder a las clases prácticas y a los exámenes es un problema que arrastran desde hace años las autoescuelas españolas, que culpan de ello a la falta de examinadores de la DGT. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, anunció en octubre que se iban a reforzar en 130 más las plazas de examinadores de tráfico en España, pero los retrasos siguen alcanzando hasta los seis meses en ciertas zonas de España. La cuestión se agrava en los alumnos que necesitan vehículos adaptados, que suman a este problema la escasez de autoescuelas con este servicio. "Me estoy desesperando un poco ya. He pasado la etapa de la ilusión por empezar ya a la de la rabia, sobre todo, porque yo me he sacado el teórico antes que muchos amigos míos, y ellos ya están dando las prácticas y muchos ya se han sacado el carné, y es como: 'Bueno, yo sigo aquí esperando'", declara Olivia. "Me frustra porque siempre siento que a las personas con discapacidad, en vez de darnos más facilidades, se nos ponen muchas veces más problemas". En busca de una autoescuela con vehículo adaptado La demora en el inicio de las clases prácticas del carnet de conducir no solo está afectando a Olivia sino a toda la familia. La joven vive junto a sus padres en una vivienda unifamiliar en Cabanillas del Campo, al lado de la ciudad de Guadalajara. Durante su minoría de edad, acudió a un centro educativo relativamente cercano, pero desde el pasado mes de septiembre, empezó la carrera de Estudios Internacionales en la Universidad Autónoma, a unos 60 km de su casa, lo que ha obligado a sus padres a organizarse como pueden para poder llevarla y traerla a clase. "Cuando era pequeña, pues como todos los padres, la llevas al cole y tal, pero crecen y normalmente se empiezan a coger autobuses mientras que tú sigues teniendo que ir en coche, y ahora, la universidad ya son unos horarios muy complicados y tenemos que estar pidiendo favores", explica Eva Úbeda, madre de Olivia que trabaja como administrativa y tiene 51 años. "Andamos como un poco con encaje de bolillos, pero más que nada, es que a ella le quita muchísima independencia. Ella podría hacer muchísima más vida en la universidad, quedarse con sus amigos a comer y tal y como depende de nosotros, pues no puede". En previsión de esta situación, antes incluso de que Olivia cumpliera 18 años, su madre se puso manos a la obra para encontrar una autoescuela que tuviera vehículos adaptados. Ahí comenzó una larguísima odisea para la que la familia García Úbeda aún no ve el final. Ninguna autoescuela en Guadalajara tenía disponibilidad de vehículos adaptados por lo que Eva empezó a aumentar la distancia de su vivienda pasando por las de Azuqueca de Henares, Meco, ya en la Comunidad de Madrid, hasta llegar a una que le dio el visto bueno en Alcalá de Henares, a 25 kilómetros de Cabanillas del Campo. El pasado 2 de octubre, Olivia aprobó al primer intento el examen teórico y empezaron los plazos para el práctico. Primero un mes y medio o dos meses, después, pasaron a ser cuatro, actualmente han pasado más de cinco y sigue sin tener fecha para comenzar las clases. La justificación de la autoescuela: el atasco en la DGT. Olivia y Eva, sin embargo, sospechan que la falta de coches adaptados para las clases puede estar también agravando la situación. El origen del colapso El inicio de los retrasos para presentarse al examen práctico de conducir se remontan a hace un par de décadas, pero fue con la pandemia cuando se agravó la situación. La suspensión de los exámenes durante meses generó un embudo que todavía no ha podido ser despejado del todo a día de hoy. Esto está generando que, en algunas zonas, las autoescuelas tengan que aplazar el inicio de las clases prácticas para evitar que exista una brecha temporal entre la última clase y el examen. "No estamos ante un problema puntual, sino ante una crisis estructural que el sector arrastra desde hace décadas. El verdadero cuello de botella es la falta de capacidad examinadora, lo que obliga a las autoescuelas a dilatar el inicio de las clases prácticas tras el teórico. No es una decisión pedagógica, es una medida que trata de evitar que el alumno pierda el ritmo de aprendizaje mientras espera la fecha de examen", declara Sergio Olivera, secretario general de CNAE, la patronal de las autoescuelas. "No estamos ante un problema puntual, sino ante una crisis estructural que el sector arrastra desde hace décadas" Desde la DGT, sin embargo, se rechaza que la causa de los evidentes retrasos esté en una supuesta falta de examinadores. Concretamente en Madrid, donde existen dos centros de exámenes, en Móstoles y en Alcalá de Henares, el organismo regulador de la circulación vial asegura que se da cita a todas las autoescuelas en un ciclo de 8 días. "Todas las semanas las autoescuelas dependiendo del número de profesores que tienen y los alumnos que tienen aprobados nos dicen los alumnos que tienen preparados para examen y los citamos", declaran fuentes de la Jefatura de Madrid de la DGT. "Por este motivo, la Jefatura no tiene retraso, oferta siempre la máxima capacidad. Es la autoescuela quien elige a qué alumno presentar. A veces son las propias autoescuelas las que no tienen profesores suficientes para dar clase. En Madrid ofertamos todos los días 800 exámenes prácticos de conducir". "A veces son las propias autoescuelas las que no tienen profesores suficientes para dar clase" ¿Dónde está el origen del atasco entonces? La realidad para las personas con discapacidad motora, como Olivia, es que, además de los retrasos que pueda sufrir el resto, deben padecer también los derivados de la escasez de vehículos adaptados disponibles en las autoescuelas. En la Comunidad de Madrid, apenas cinco autoescuelas tiene algún vehículo adaptado disponible y estos tienen que recorrer grandes distancias para cubrir las demandas de alumnado, haciendo que los plazos, en algunas ocasiones, se alarguen más para los alumnos que requieran este tipo de vehículo. Desde la autoescuela Gala, una de las pocas que tiene vehículos adaptados en la Comunidad de Madrid y en la que está matriculada Olivia, se admite que "la escasez de centros que cuentan con vehículos adaptados, debido a la altísima inversión que requieren" es un reto extra para las personas con discapacidad. "Nosotros, en nuestro caso, tenemos dos vehículos adaptados, porque tampoco suele haber más demanda. Pero esto hace que el vehículo adaptado depende muchas veces de los picos de demanda que podamos tener en un momento dado", declara Tomás Blánquez, director de la autoescuela Gala, que defiende que estos picos de demanda se suman a los problemas que arrastra el sector en general con una falta de profesores de autoescuela y las largas esperas para los exámenes de la DGT tanto para alumnos con vehículo adaptado como sin adaptar. Un cúmulo de inconvenientes que hacen que, en algunos momentos, alumnos como Olivia tengan que sufrir mayores esperas que el resto, con las consecuencias específicas que ello tiene para personas con discapacidad motora. El problema extra de las personas con discapacidad La espera hasta obtener el ansiado carnet de conducir suele ser angustiosa para todos los que lo intentan, pero esta demora tiene consecuencias especialmente serias para las personas con discapacidad. A las ya mencionadas afectaciones a la vida social, hay que sumar las dificultades para incorporarse al mercado laboral que añade el no poder contar con un vehículo propio con el que desplazarse. "Si esta persona quiere integrarse en la sociedad para formarse o tener un empleo, la única alternativa que tiene es sacar el carnet de conducir para poder moverse", explica Javier Font, presidente de la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de Madrid (Famma). "Es un elemento fundamental para poderse incorporar a la vida normalizada. Si esto no está adecuado en algunas zonas del territorio nacional, esta persona se queda fuera de juego". Olivia, por su parte, ha aprendido a tomarse con filosofía su eterna espera. Aunque la joven no esconde la indignación que le produce una situación para la que nadie le está ofreciendo una explicación convincente. "Yo me indigno muchísimo, aunque ya he asimilado un poco que si me toca esperar, me toca esperar, todo pasa por algo, si me lo tengo que comer, pues me lo como", se lamenta Olivia. "Pero me da mucha rabia el que, una vez más, se me demuestre que no se mira por nuestros intereses". Ciudadano20: te escuchamos Si quieres contactar con 20minutos, realizar alguna denuncia o tienes una historia que contarnos, puedes escribir a través de Ciudadano20 o contactarme personalmente a mi correo: pablo.rodero@20minutos.es. También puedes suscribirte a las newsletters de 20minutos para recibir cada día las noticias más destacadas o la edición impresa.

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