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La familia real británica utiliza el Día de la Commonwealth para cerrar filas tras los escándalos del expríncipe Andrés

2026-03-09 - 13:33

Como cada año, el segundo lunes de marzo está marcado con un gran círculo en el calendario de la familia real británica. Este día 9, Carlos III de Inglaterra y el resto de los Windsor se preparan y engalanan para uno de sus jornadas grandes, el Día de la Commonwealth, unos festejos que este 2026 tienen unas particularidades que no han gustado a todos los ciudadanos por igual y que dejará a multitud de seguidores de los entresijos y la rutina de Buckingham Palace huérfanos de imágenes. Porque, como cada año, tendrá lugar un servicio religioso en la abadía de Westminster al que se espera que acudan los miembros más notables de la monarquía británica, así como una gran cantidad de personalidades de muy distintos ámbitos. Así, en el primer caso, el monarca y su esposa, la reina consorte Camila de Inglaterra, estarán acompañados de los príncipes de Gales, el heredero Guillermo de Inglaterra y Kate Middleton, así como por la princesa Ana y su esposo, el vicealmirante Sir Tim Laurence, y Ricardo, duque de Gloucester (primo de Isabel II), y su esposa, Brígida. Pero este año hay ausencias notables. En primer lugar, el príncipe Eduardo y la duquesa Sofía, que si bien son asiduos a este tipo de actos oficiales para toda la familia, este año no regresarán a tiempo. Y es que ambos viajarán hasta Cortina d’Ampezzo, en Italia, donde son parte de la delegación de honor de los Juegos Paralímpicos de Invierno de 2026, puesto que el hermano pequeño del soberano es el patrocinador de la Asociación Paralímpica Británica y, como el mes pasado ya estuvo en la misma ciudad para ver los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán y Cortina, y apoyar a los atletas nacionales, ahora ha hecho lo propio con los competidores paralímpicos. El otro caso, el del otro hermano pequeño de Carlos III de Inglaterra, es de sobra conocido. A pesar de que se espera que se reúnan alrededor de 1.800 invitados, con varias caras conocidas ofreciendo sus lecturas y representaciones sobre el significado y el espíritu de la Mancomunidad de Naciones, como la excantante de las Spice Girls Geri Halliwell-Horner o la bailarina Oti Mabuse, ninguno de ellos será Andrés Mountbatten-Windsor ni nadie de su familia. Dado que la temática este año es la "colaboración como la fuerza que define la Commonwealth moderna", no le ha parecido de rigor a La Firma que el expríncipe y exduque de York estuviese presente en el acto. Pero lo que más ha enervado a la opinión pública ha sido la BBC. Después de las críticas que había recibido la cadena por las dos horas de diferido en la Gala de los BAFTA —que sirvió, entre otras cosas, para eliminar un "¡Free Palestine!"—, daban a conocer que, a pesar de que se ha transmitido en directo desde 1989, este año no lo hará y colocará en su parrilla, al mismo tiempo, el reality Escape to the Country. "Nuestra decisión de no transmitir la ceremonia del Día de la Commonwealth como lo hemos hecho en años anteriores refleja las difíciles decisiones que debemos tomar debido a nuestros problemas de financiación. BBC News planea cubrir el servicio en todas sus plataformas, incluyendo los boletines de BBC One y el canal de noticias continuas", han declarado desde la cadena. Una idea que ha sido vista por la ciudadanía como una forma de proteger y defender a la familia real británica en tiempos convulsos y razón por la que Carlos III de Inglaterra ha dejado por escrito las palabras que leerá en su discurso, en las que hará un llamamiento al "espíritu perdurable de la Commonwealth" en "momentos difíciles", en referencia a los diferentes conflictos bélicos que asolan el mundo, en especial en Oriente Medio, pero sin olvidar la situación de Ucrania ni la sangrienta guerra civil que se está viviendo e Sudán. "Nos unimos en este Día de la Commonwealth en un momento de grandes desafíos y enormes posibilidades. En todo el mundo, las comunidades y las naciones se enfrentan a la creciente presión de los conflictos, el cambio climático y la rápida transformación. Sin embargo, es a menudo en estos momentos difíciles cuando el espíritu perdurable de la Commonwealth se alza con una mayor claridad", dirá en un momento dado el monarca, que sabe que este capote por parte del ente público es sobre todo para evitar que puedan llegar a través de las televisiones alguna que otro posible lid a su llegada a la abadía o que sus imágenes en el interior de la misma susciten cualquier tipo de debate sobre la situación de los Windsor. Una que, por otro lado, es más que evidente que no está pasando por sus mejor época de popularidad. Y es que no hace siquiera un mes desde que el expríncipe Andrés fuese detenido el mismo día de su cumpleaños por "mala conducta en el ejercicio de un cargo público", dentro por supuesto de lo que es de sobra conocido: su íntima relación con el pedófilo y magnate Jeffrey Epstein. Lejos quedan, por tanto, los tiempos en los que lo que más preocupaba a la familia real británica era el distanciamiento del príncipe Harry y Meghan Markle, que este año de nuevo no acudirán a la cita, pero cuya ausencia ya se da por hecho ante el torrente de controversias que arrastra el reinado de su padre.

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