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La Galería Jordi Pascual expone en Madrid las joyas de su colección coincidiendo con ARCO

2026-03-04 - 09:13

La Galería Jordi Pascual regresa a Madrid durante esta Semana del Arte, y lo hace trayendo desde Barcelona una selección de su impresionante catálogo. Conscientes de que durante estos días la atención artística se multiplica en la capital gracias a la Feria Internacional ARCO, nos ofrece la oportunidad de degustar una muestra de su variado repertorio, en un ambiente plagado de aficionados y profesionales, además de exposiciones, salones y eventos que surgen al abrigo de la gran cita en IFEMA. De nuevo encuentra Jordi Pascual un lugar idóneo para lucir sus obras en la Fundación Manuel Benedito, en un acogedor entorno. El galerista tiene clara su apuesta por ofrecer alternativas a los grandes nombres de la pintura española del siglo XX y XXI, que constituyen la espina dorsal de su propuesta, escogiendo representación de las vanguardias europeas y norteamericanas, hasta conformar un abanico realmente sugerente. No pueden faltar Picasso, Dalí y Miró, como triunvirato eterno de la pintura española, a los que secundan Tàpies, Barceló, Valdés o Clavé, pero más allá de esos grandes nombres de nuestro país, hay hueco para Fernand Léger, Jean Dubuffet o Sam Francis, a la vez que maestros como Raoul Dufy o Max Ernst. Muchos óleos, algunos de grandes dimensiones, y también obra en papel para presupuestos más moderados. Un cuadro de Fernand Léger (1881-1955) , titulado Paysage animé, ocupa lugar privilegiado en el espacio expositivo, entre las columnas que sostienen el primer piso de la Fundación Manuel Benedito. Es uno de los cuadros más cotizados de la selección de Pascual. Léger practicó un cubismo muy particular, marcado por algunas formas alargadas, lo que llevó a un crítico a bautizarlo como 'tubismo', de manera un tanto despectiva. Siempre empleó colores vivos y referencias al mundo industrial, pero en este paisaje se han colado unas vacas blanquinegras. Con colores aún más primarios, Jean Dubuffet (1901-1985) comenzó a indagar en los modos de expresión de la infancia y las personas con trastornos mentales. El arte de los niños y los locos, se decía. Art Brut, se denominó con mayor propiedad. A su lado, Miró ofrece una mirada surrealista con Le Lézard aux plumes d'or, 1969, un característico gouache sobre papel. La que fue casa-estudio del pintor Manuel Benedito (1875-1963) proporciona rincones muy adecuados donde agrupar obras de similar carácter. Continuando en el ámbito del surrealismo, se muestran juntos un precioso Coral (1966) de Dalí, donde se capta un rojo fulgurante; a su lado, Frémissement, de Victor Brauner, artista de origen rumano que perdió un ojo en una disputa con otro pintor, Óscar Domínguez. Tiempo de borracheras y trifulcas alrededor de Montmartre. Sorprende ver en este apartado de surrealismo un cuadro de Antoni Tàpies, al que no asociamos con estos caminos tan evanescentes, sino con algo más tangible, pero también tuvo una etapa llevada por esos sueños y de ella se muestra un misterioso cuadro de 1947. Ya en su salsa, o más bien en su materia, la galería ha traído un retrato del artista barcelonés que no se muestra como tal a menos que uno tome distancia. Materia de la cara (1987) combina perfectamente con el óleo de Miquel Barceló Eplucher, 2, pintado diez años más tarde. La pintura matérica requiere superficie para expandir sus texturas y estas son dos obras de considerable envergadura que forman un dúo bien avenido. Jordi Pascual tiene claro el concepto de galería que defiende y el terreno donde quiere moverse: "la línea de las vanguardias clásicas es un valor seguro y a eso sumo algún artista contemporáneo. Es lo que me gusta y me da seguridad. Otras cosas más efímeras son más arriesgadas. Se gana más dinero, pero el mundo especulativo no es lo que más me gusta. Nosotros intentamos abastecer a coleccionistas, alguna institución o museo, atendiendo también las tendencias del mercado actual", destaca. Su colección cuenta con excelentes opciones de arte norteamericano y centroeuropeo, para defender una apertura necesaria del mercado español. "En Alemania, Inglaterra o Italia, además de sus artistas nacionales, compran en el mercado europeo y entienden de nuestra pintura tanto como nosotros. En España estamos estancados en lo nuestro: Picasso, Dalí, Miró... luego Tàpies y Barceló, y ya está. Poca gente se atreve a comprar artistas internacionales". Pascual reconoce estar contribuyendo a un cambio de tendencia en sus clientes, introduciendo autores más variados. Es el caso de Max Ernst (1891-1976), maestro alemán surrealista, del que se muestran dos espléndidos cuadros; o del norteamericano Sam Francis (1923-1994), en versión óleo y papel, con un expresionismo abstracto muy colorido, atenuado por la sensibilidad japonesa que tanto influyó en su etapa final. Otro de los nombres que nunca faltan en sus selecciones es Hans Hartung (1904-1989), uno de esos artistas de vida al límite, que puede considerarse el precursor del ‘Action painting’ de Pollock, Rothko y De Kooning. Rechazado en su Alemania natal como artista degenerado, se refugió en Francia y hasta se alistó en la Legión extranjera, perdiendo una pierna en un combate -con esto acaba el capítulo de lisiados-. Raoul Dufy nos evoca sutilmente la música desde un templete en Le Kiosque à musique, c. 1940, como representante del impresionismo francés. Contrasta con la visión de Vasarely (1906-1997), gran figura del arte óptico que nos invita a viajar a un mundo geométrico y cautivador. Sin apartarnos de la música, nos encontramos con uno de los reclamos de esta selección: Bodegón cerca del pueblo (1959), de Antonio López. Un paisaje manchego poblado por múltiples figuras, en uno de esos lienzos con cierto carácter onírico del maestro de Tomelloso, donde una guitarra aparece en primer término en una especie de bodegón al aire libre. Finalizamos este recorrido artístico con otros autores españoles. Varios cuadros de Antoni Clavé, artista que pasó por un campo de concentración en el sur de Francia al final de la Guerra Civil, para luego integrarse en la vida parisina. Equipo Crónica, Manolo Valdés, Juan Uslé, Esteban Vicente, Antonio Saura, José María Sicilia... Todos ellos tienen representación en este microcosmos artístico. En definitiva, un completísimo panorama del arte del siglo XX que puede visitarse en la Fundación Manuel Benedito, hasta el próximo domingo 8 de marzo, con acceso libre para aficionados e interesados en adquirir alguna de sus piezas.

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