La Generalitat reconoce que escolariza solo en catalán a los niños con necesidades educativas: «Anteponen la lengua a su progreso»
2026-03-17 - 14:50
Tras reiteradas reclamaciones sin respuesta, la Generalitat ha reconocido por escrito y, por primera vez, lo que algunas asociaciones en defensa del bilingüismo intuían desde hace años: que en los centros de educación especial de Cataluña también se aplica la inmersión «sin tener en cuenta las necesidades de este tipo de alumnado». En una respuesta a través de Transparencia al padre de un alumno con necesidades educativas especiales que pidió, con el amparo de la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB), información sobre la lengua que se usa con este alumnado, el Departamento de Educación que dirige Esther Niubó ha admitido que en los centros de educación especial de Cataluña el catalán es la única lengua vehicular. A juicio de la AEB, esta situación es «altamente discriminatoria y frena el progreso de los niños castellanohablantes». El pronunciamiento se produce casi dos años y medio después de que la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo (PE) en el informe final que realizó tras su visita en diciembre de 2023 a varias escuelas catalanas, una de ellas de niños con necesidades educativas, insistiera en la necesidad de respetar la lengua materna de estos estudiantes. «La Comisión de Peticiones del PE fue clara al insistir en que es importante respetar la lengua materna de estos alumnos porque está en juego su progreso» señala Ana Losada , presidenta de la AEB. Sin embargo, en su respuesta, consultada por ABC, la Generalitat recuerda que es competencia exclusiva de la administración autonómica «determinar el régimen lingüístico del sistema educativo» y apunta que, en cumplimiento de la Ley de Educación Catalana de 2009, «el catalán, como lengua propia de Cataluña, es la lengua normalmente utilizada como vehicular y de aprendizaje en el sistema educativo». En este sentido, prosigue que en base al marco normativo «las actividades educativas, tanto orales como escritas, el material didáctico, los libros de texto y las actividades de evaluación de las áreas, materias y módulos del currículo deben realizarse normalmente en catalán, excepto en el caso de las materias de lengua y literatura castellanas y de lengua extranjera». En ningún caso, señala que deben hacerse excepciones en el caso de estos centros. La administración autonómica concluye que «en consecuencia, el idioma vehicular utilizado en los centros públicos de educación especial en Cataluña es el catalán, de acuerdo con la normativa vigente». «No obstante, -añade- en aplicación del proyecto lingüístico de cada centro, pueden establecerse adaptaciones específicas para garantizar el derecho del alumnado a conocer ambas lenguas oficiales, teniendo en cuenta las características del alumnado y su contexto sociolingüístico». La AEB y las familias con hijos con necesidades educativas denuncian la falta de sensibilidad de la Generalitat con respecto a este alumnado. «En estos centros debería dejarse la inmersión de lado y respetarse de forma generalizada la lengua materna del alumno para que progrese y no se bloquee su formación. Sin embargo, la Generalitat antepone la lengua a todo y confirma que aplica la inmersión como en el resto de centros y solo contempla adaptaciones específicas en algunos casos. Algo totalmente inaceptable», indica Losada. Jordi López , el padre de un niño con necesidades educativas especiales que ha motivado la respuesta de la Generalitat, manifiesta en declaraciones a este medio su «indignación» por el escrito de la administración autonómica. López tuvo que acudir a la Justicia para reclamar más castellano para sus dos hijos. Finalmente, dos sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ampararon su reclamación y le concedieron un 25% más de español para cada uno de ellos. «Como padre de un niño con necesidades educativas especiales, me da rabia que la Generalitat anteponga la lengua al avance educativo de nuestros niños, poniéndoles una barrera más al imponerles aprender en una lengua que no es la suya. Nuestros hijos ya luchan cada día por hacerse entender, por seguir el ritmo, por encontrar su lugar en un sistema que muchas veces no piensa en ellos. Obligarles a estudiar en un idioma que no sienten como propio es condenarlos al silencio y a la frustración, cuando lo que más necesitan es seguridad y confianza», señala López. La A samblea por una Escuela Bilingüe y la plataforma Escuela de Todos , de la que forma parte, pidieron a Educación estadísticas sobre la escolarización del alumnado con necesidades educativas especiales. Reclamaron, entre otras cuestiones, porcentaje que suponen respecto al total del alumnado, tipo de discapacidad, número de matriculados en centros ordinarios, en centros de educación especial, etc... Al no obtener respuesta de la Generalitat, las entidades demandantes recurrieron a la Comisión de Garantía del Derecho de Acceso a la Información Pública, (GAIP). El 28 de mayo de 2015 Transparencia requirió también a la Generalitat que le enviara un informe en un plazo de 15 días, plazo que también incumplió. En paralelo, la AEB reclamó al Defensor del Pueblo que le amparara en su petición de información sobre la lengua en la que es escolarizado este alumnado. «Llamamos a la puerta del Defensor del Pueblo para que nos amparara a finales de verano de 2024. En mayo de 2025 nos dijo que había instado de nuevo a la Consejería a que le enviara la información pero nada», dice Losada. «La Generalitat finalmente ha contestado lo que intuíamos, que para ella es más importante su defensa del catalán que las necesidades de estos niños», concluye Ana Losada.