La Guardia Civil en la Operación Santuario: 400 agentes lideraron el hecho real que inspiró esta joya nominada a los Goya
2026-02-20 - 06:13
Han pasado meses desde que Un fantasma en la batalla desembarcara en el catálogo de Netflix, y su recorrido parecía haber quedado en segundo plano dentro del inagotable flujo de estrenos de la plataforma. Sin embargo, la película dirigida por Agustín Díaz Yanes ha vuelto a la primera línea tras convertirse en candidata a cuatro Premios Premios Goya —mejor guion, actriz protagonista, montaje y efectos especiales—. Este merecido reconocimiento reactiva el interés por una historia que se inspira en uno de los mayores golpes policiales contra ETA: la llamada Operación Santuario, liderada por la Guardia Civil con el despliegue de 400 agentes. La cinta reconstruye, desde la ficción, el clima de tensión y desgaste de los años en los que la banda terrorista mantenía su estructura operativa a ambos lados de la frontera. A lo largo de 105 minutos, la narración se adentra en el trabajo minucioso de los investigadores y en la complejidad de una operación internacional que buscaba asfixiar la infraestructura logística de la organización. Aunque el relato se toma licencias creativas, remite claramente a hechos reales que marcaron un antes y un después en la lucha antiterrorista. Díaz Yanes ha explicado en distintas entrevistas que su interés surgió al leer sobre la Operación Santuario y sobre el periodo en el que Mikel Albisu Iriarte, conocido como Mikel Antza, ejercía como jefe político de ETA. El director de la película subrayó que se trató de una de las operaciones más importantes en la historia de la Guardia Civil, tanto por su alcance como por la complejidad del dispositivo. En su estreno, la cinta quedó parcialmente eclipsada por el fenómeno previo de La infiltrada, que abordaba también la lucha contra ETA desde el punto de vista de una agente encubierta dentro de la organización. Mientras aquella cinta cinta protagonizada por Carolina Yuste ponía el foco en la experiencia individual de la infiltración, Un fantasma en la batalla opta por trazar un gran lienzo, que ilustra el engranaje policial y la coordinación internacional que hizo posible el golpe definitivo. La historia real La historia real que inspira la película culminó el 3 de octubre de 2004. Tras años de seguimiento y trabajo de inteligencia, la Guardia Civil, en colaboración con la Dirección Central de Inteligencia General de la Policía Nacional francesa, dio por finalizada la Operación Santuario con la detención de 24 personas en distintas localidades del departamento francés de los Pirineos Atlánticos y en territorio español. La operación supuso la detención del propio Albisu y de su pareja, María Soledad Iparraguirre Guenechea, alias Anboto, vinculada al aparato financiero de la banda. Más allá de los nombres, el operativo permitió intervenir numerosas viviendas empleadas como infraestructura logística en Francia y desarticular buena parte de la red que sostenía la actividad de ETA en esa etapa. Los registros realizados durante el dispositivo evidenciaron la magnitud del entramado: materiales y sustancias para fabricar explosivos, dos misiles soviéticos modelo SA-18, centenares de granadas, cohetes, 343 subfusiles, 150 armas cortas y abundante munición y detonadores. Aquella incautación simbolizó el desmantelamiento progresivo de la capacidad operativa de la organización. La película de Yanes, a la postre producida por J.A. Bayona, supone el material perfeto para una sesión doble con la ganadora del Goya en la pasada edición. Dos enfoques muy diferentes sobre un conflicto con muchas aristas.