TheSpaineTime

La guerra de la vivienda

2026-03-25 - 05:20

Las medidas para hacer frente a las consecuencias económicas de la guerra de Irán han desatado una batalla en el seno del Gobierno. Nunca antes había trascendido que los socios de Sumar hubiesen provocado la aprobación de un decreto ley aparte con las medidas que exigían y que Sánchez se negaba a incluir en el de las suyas. El motivo, la prórroga de las ayudas a la vivienda y el alquiler que los socialistas se resistían a incluir en su nuevo escudo frente a la inflación provocada por la guerra, con el argumento de que Junts impediría su aprobación en el Congreso. No les falta razón a los socialistas pero tampoco a los de Sumar y a los aliados de izquierda del Gobierno, que vienen exigiendo acciones para facilitar el derecho a un techo, convertido ya en el principal problema de los españoles. El conflicto entre los socios de coalición, que en el PSOE han minimizado y en Sumar han usado para engalanarse, no tendrá consecuencias prácticas ya que es muy previsible que, en efecto, los diputados de Junts impidan la aprobación de la prórroga de los alquileres y la limitación de sus precios, como ya hicieron hace un par de semanas con el paquete que pretendía la ampliación del escudo social vigente. El problema es que el origen del desacuerdo es tan real como los misiles que caen en Teherán o Tel Aviv y, si no se desbroza un camino para solucionarlo, amenaza con bloquear el futuro de toda una generación, frenar el desarrollo de la economía misma y destrozar la cohesión social del país. No puede entenderse una acción social paliativa de la inflación que se avecina sin incluir el bien que se come más de la mitad de los ingresos de una mayoría de ciudadanos. La vivienda lleva años convertida en un bien de lujo en buena parte de los municipios más dinámicos, especialmente donde hay más empleo, servicios y turismo. Ciudadanos con trabajo abocados a vivir en campings o caravanas, o que directamente renuncian al empleo por la imposibilidad de conseguir una vivienda accesible en donde se oferta, se está convirtiendo en una trágica cotidianidad que antes sólo reconocíamos en determinadas películas. Millones de jóvenes retrasando la salida de casa de sus padres y su propio proyecto vital sólo anuncian un país desesperanzado y sin horizonte. El problema es de tal calibre que debería superar los tacticismos de la actual coyuntura política. El decreto, que entró en vigor este domingo tras su publicación en el BOE, decaerá, sin embargo, en cuanto pase por el Congreso. Los de Puigdemont están radicalmente en contra de cualquier intervención en el libre mercado del ladrillo y ello pese a que el Gobierno ya limitó el alcance de los topes y la obligación de renovación de contratos a los propietarios con más de dos viviendas, tal como negoció con el PNV, que se avino a aprobarlo. Resultará imposible, ya que PP y Vox también se han manifestado en contra desde un principio acogiéndose a una mayor construcción de vivienda social como única solución futura para el problema. Entre tanto, quien pueda, que arree. No han sido pocas las guerras que ha tenido que afrontar este Gobierno en minoría parlamentaria pero vivienda y Presupuestos le siguen esperando en el frente" El acceso a la vivienda ya se planteaba para el Gobierno como su mayor reto sin los nubarrones que trae consigo la guerra de Irán. Ahora, y con un ciclo electoral en el que hasta el momento no ha cosechado más que sucesivas derrotas, se muestra imperioso que Sánchez y sus socios de izquierdas consigan acordar un camino común con urgentes atenuantes para lo que se nos viene encima pero también con una decidida acción de gobierno que proyecte esperanzas de futuro. Y ello exige, como mínimo, unos Presupuestos Generales del Estado que, un año más, no se perciben en el horizonte. No han sido pocas las guerras que ha tenido que afrontar este Gobierno de coalición en minoría parlamentaria pero vivienda y Presupuestos le siguen esperando en el frente.

Share this post: