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La 'guerra de los drones' de Ucrania para resistir cuatro años de invasión rusa: "Pasan de ser auxiliares a causar el 80% de las bajas"

2026-02-24 - 05:03

Cuatro años después de que Putin diese luz verde a la invasión, Ucrania ha logrado resistir y contener a las tropas rusas en el Donbás. Moscú controla —de forma parcial— prácticamente el 20% del territorio ucraniano, pero Kiev, a priori muy inferior al potencial militar ruso, ha equilibrado la balanza de lo que parecía, a todas luces, una guerra asimétrica. En esa resistencia ucraniana han jugado un papel fundamental los drones, un arma relegada hasta entonces a un papel secundario, y que ha permitido a Kiev sumergir en una guerra de cuatro años a toda una potencia nuclear. "Rápidamente, pasaron de ser meros auxiliares, de ser los ojos de los soldados, a lo que son ahora: los causantes del 80% de las bajas rusas", explica a 20minutos Juan Rodríguez Garat, almirante retirado de la Armada. "La guerra pasó por varias fases: una primera, de movimiento, en la que Rusia demostró ser muy incompetente; y después, una fase en la que Moscú impuso su superioridad", detalla Garat. Todo cambió, sostiene, tras la conquista de Bajmut: "A partir de ahí, los ucranianos consiguen comprar y hacerse con drones comerciales, e ir modificándolos para llevarlos al campo de batalla". Primero, cumpliendo un papel de simple vigilancia. Ahora, siendo protagonistas de la contienda: "Son omnipresentes, están en cada kilómetro del frente; en cualquier momento puede haber 10 drones y para el enemigo es muy difícil moverse". "Algunos drones ucranianos son incluso capaces de tirar una granada en una trinchera enemiga". Kiev entendió desde el principio que solo podría equilibrar la inmensa superioridad rusa —en armamento, recursos y economía— desde el punto de vista táctico. Ahí, el dron 'kamikaze' se reveló como la herramienta perfecta: barato para producir en masa (muchos con componentes comerciales), fácil de distribuir entre las unidades y con capacidad para provocar grandes daños, tanto materiales como personales. Por ejemplo, producir un dron FPV (empleado por Ucrania y de fabricación nacional) es sencillo y cuesta apenas unos cientos de dólares, pero puede llegar a destruir blindados, tanques y cañones rusos que valen millones, además de bajas enemigas e innumerables daños a vehículos, armamento y centros logísticos de las tropas invasoras. "Son omnipresentes, están en cada kilómetro del frente, en cualquier momento puede haber 10 drones y para el enemigo es muy difícil moverse" Además, los drones no solo tienen una función ofensiva, sino que permiten monitorizar en tiempo real todo lo que ocurre en el campo de batalla. Permiten saber si tropas enemigas avanzan y neutralizarlas, solicitar un ataque con misiles si es preciso, coordinar posiciones con las tropas en tierra o provocar la dispersión de unidades rusas. También atacar almacenes u objetivos estratégicos dentro del propio territorio ruso con el menor gasto y riesgo posible. Con ello, Ucrania ha creado toda una línea de protección con drones sobre el frente del Donbás, y también ha obligado a Rusia, con ataques teledirigidos, a retirar barcos de Crimea y sus costas del mar Negro, resignados a retirarse a puertos seguros como el de la ciudad rusa de Novorossiysk. Drones comerciales modificados para la batalla Kiev supo ver en los drones y la innovación en ese campo su mejor baza para contener a las tropas rusas, y desde 2023 multiplicó su producción creando el Brave1, un clúster de defensa e innovación tecnológica participado y apoyado por el Gobierno, la inteligencia ucraniana y empresas privadas de defensa, para coordinar e intensificar a gran escala el desarrollo de tecnologías y la producción y modificación para el combate de drones en cuestión de semanas. También la instrucción de personal para pilotar esos drones y los programas equipados en ellos para cumplir con sus objetivos. El resultado de esos esfuerzos supuso un punto de inflexión, dotando a Ucrania de un instrumento y unos mecanismos que han permitido a Kiev moverse mucho más rápido para reducir al mínimo la ventaja estratégica rusa. Eso ha derivado en la situación actual: un conflicto enquistado en el frente del Donbás, con pocos avances significativos de uno y otro bando. Sin embargo, los rusos también avanzan en esta materia: "Fueron más despacio porque no hubo iniciativas privadas y el mecanismo burocrático fue bastante lento, pero hoy en día la carrera tecnológica de los drones está igualada", detalla Rodríguez Garat. "Ucrania domina el segmento intermedio: drones de origen comercial que pueden funcionar en el campo de batalla con coste de apenas 1.000 euros" "En la guerra de drones, hay varios tipos: desde los que te caben en una mano y solo sirven para observar, hasta los drones militares que cuestan tanto como un avión de combate. Pues Ucrania domina el segmento intermedio: drones de origen comercial que pueden funcionar en el campo de batalla con coste de apenas 1.000 euros", detalla Garat. No obstante, estos sistemas tienen un talón de Aquiles: "Al principio resultó sencillo, pero cada vez es más complicado, porque los sistemas de guerra electrónica son más eficaces y dificultan la conexión del dron con el operador". En ese aspecto, el apoyo de las redes satelitales de Starlink (de SpaceX, la empresa de Elon Musk) ha sido clave para mantener la conectividad. "Ucrania lo utiliza eficazmente, porque lo paga, pero Rusia no", subraya el almirante retirado de la Armada. Precisamente este mes de febrero, Starlink habría tenido un papel destacado en la operación con la que Ucrania recuperó más terreno (63 kilómetros cuadrados) desde 2023. Un éxito que se asocia con el corte de conexiones no autorizadas de Rusia por parte del servicio de Musk. "Ha dejado un poco ciegos a los drones rusos más allá del alcance de su sistema de radio, más allá de los 20 o 30 kilómetros", detalla Garat. "En las guerras del futuro, el dron será uno más del equipo" "El apoyo de EEUU a los drones ha sido muy escaso, y el apoyo europeo ha sido aportar el dinero para que los ucranianos dispongan de las piezas para esto", explica Garat, que subraya que, con la experiencia del frente, Ucrania "se ha puesto a la cabeza de este sector tan determinado". La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ínstó a los líderes europeos a "aprovechar toda la experiencia, la nueva tecnología y la innovación de Ucrania para incorporarla" a las políticas de rearme impulsadas por Bruselas. Especialmente en un ámbito, el de los drones, en el que Europa se ha mostrado especialmente vulnerable a la presencia rusa en los últimos meses. Sin embargo, el papel de este tipo de drones se ha dado en unas circunstancias muy concretas: "Esta es una guerra terrestre, algo impensable en el siglo XXI, pero ni Rusia estaba preparada, ni se le han dado aviones a Ucrania para una guerra aérea". El uso de drones convencionales, como los empleados en Ucrania, es muy útil en una "guerra de trincheras" pero no en otros conflictos: "Depende como sea la próxima guerra, pero es improbable que sea de trincheras como en Ucrania", sostiene Garat. "Esta es una guerra con mucha sangre, pero poca tecnología moderna", resalta. "Para que estos drones sigan presentes en el campo de batalla, tienen que mejorar mucho, no pueden ser comprados en una tienda y montados en un sótano, necesitan características militares, lo que los hace más caros y, por tanto, menos abundantes, porque ya no se podrá disponer de tantos", explica Garat. "Habrá una convergencia entre el dron barato y el dron militar, pero el dron de las guerras del futuro, en cualquier otro escenario fuera de Ucrania, será un miembro más del equipo, pero no el protagonista", expone. "Los soldados siguen siendo necesarios, pero el reemplazo de la artillería por los drones, prácticamente ya es un hecho" El papel de los drones en el conflicto de Ucrania ha sido, al menos por el momento, una rara excepción. La guerras del presente y del futuro cercano, seguirán siendo contiendas aéreas (como la guerra de Irak en 2003) o de artillería, pero en todas fundamental el papel de la infantería: "Los soldados siguen siendo necesarios, el reemplazo de infantes por drones de superficie, aún le queda mucho camino". "En cambio, el reemplazo de la artillería por los drones, prácticamente ya es un hecho", remacha Garat.

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