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La guerra entre Pakistán y Afganistán: un polvorín de intereses ocultos para EEUU, Rusia, China, Irán...

2026-03-01 - 17:13

La "guerra abierta" entre Pakistán y Afganistán culmina una escalada de tensión en la complicada frontera entre ambos países y amenaza con convertirse en un nuevo y enraizado conflicto en Oriente Medio entre el régimen talibán, apoyado por insurgentes, y un país que cuenta con armamento nuclear. Muchos países siguen de cerca las hostilidades entre Kabul e Islamabad ante la posibilidad de que las diferentes aristas del conflicto puedan repercutirles o beneficiarles de una u otra forma. Tres vecinos de ambos países vigilan con especial atención el intercambio de golpes entre Pakistán y Afganistán ante potenciales beneficios, pero especialmente graves amenazas. Mientras, otras dos superpotencias vigilan lo que consideran una amenaza a la estabilidad de la región, aunque priorizando a sus propios aliados. EEUU teme la desestabilización de Oriente Medio Para Estados Unidos, Afganistán supone un quebradero de cabeza desde su apresurada retirada del país, en 2021, tras más de 20 años de intervención occidental. El orden que Washington había impulsado en Kabul se desmoronó en pocas semanas de ofensiva talibán, que tras tomar de nuevo el control del país, recuperó gran parte del armamento abandonado por los norteamericanos. Un armamento que, de hecho, han utilizado en su contraataque contra Pakistán este mismo viernes. Por lo tanto, para Estados Unidos y sus intereses en la región, es prioritario que Afganistán no se convierta nuevamente en un refugio de grupos yihadistas que, como en su día hizo Al Qaeda, orqueste ataques internacionales contra Washington y sus aliados. Además, Pakistán es un aliado clave para la Casa Blanca en una región en la que los estadounidenses mantienen una escalada de tensión con Irán, por lo que su principal interés se centra en mantener cierta estabilidad en la zona. Rusia, atenta a la inestabilidad en su área de influencia El principal interés de Rusia en la estabilidad entre Pakistán y Afganistán se centra en la seguridad. Un nuevo conflicto que aliente el islamismo radical en su esfera de influencia, como Turkmenistán y Uzbekistán (y en las proximidades de las fronteras rusas), es visto por Moscú como una amenaza, especialmente cuando su Ejército mantiene el foco en la invasión de Ucrania. El Kremlin mantiene relaciones con el régimen talibán, dado que la estabilidad en Afganistán es un interés de seguridad nacional, no solo por prevenir el flujo de grupos extremistas, sino también el tráfico de drogas hacia su frontera sur. Con Pakistán, las relaciones son más tensas dada la cercanía histórica entre Islamabad y Washington, aunque han cooperado en política antiterrorista. El Ministerio de Exteriores de Rusia ha mostrado su "preocupación" por "el drástico repunte de los enfrentamientos armados" entre ambos países, que "implican unidades regulares del Ejército, capacidades aéreas y armamento pesado", causando "víctimas en ambas partes, incluidos civiles". "Pedimos a nuestros países amigos, Afganistán y Pakistán, que abandonen esta peligrosa confrontación y vuelvan a la mesa de negociaciones para resolver todas las diferencias a través de medios políticos y militares", ha destacado la cartera rusa a través de un breve comunicado. China prioriza sus lazos económicos Para China, el interés en lo que suceda entre Pakistán y Afganistán tiene dos ejes. El primero de ellos, económico: Pekín e Islamabad mantienen una excelente relación económica materializada en un corredor económico, a través del cual China tiene acceso al mar Arábigo a través del puerto de Gwadar, y que genera un fluido intercambio comercial entre ambos países. Pekín ve cualquier amenaza a la estabilidad de Pakistán como una amenaza a sus inversiones. Además, Pakistán supone para China un contrapeso a la influencia india en Asia, lo que beneficia su predominio en el continente. Además, China comparte frontera con Afganistán en la región más occidental del país, Xinjiang. En esa provincia, el islam es la religión predominante, y su proximidad con grupos insurgentes afganos ha hecho que pequeñas células terroristas germinen en territorio chino. Pekín sostiene que estos grupos buscan impulsar la independencia de la región bajo el nombre de "Turquestán Oriental", y la prevención de atentados en una zona rica en valiosos recursos como cobre, litio y tierras raras, es una prioridad para el Gobierno chino. La reacción oficial de China ha llegado a través de la portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Mao Ning, que ha recalcado en rueda de prensa que Pekín "sigue de cerca la situación". "Pakistán y Afganistán son vecinos cercanos y ambos son vecinos de China. Como vecino y amigo, China está profundamente preocupada por la intensificación del conflicto y profundamente triste por las víctimas causadas por el mismo", ha señalado. La prioridad de Pekín, por tanto, es la estabilidad de ambos actores para favorecer su comercio y evitar

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