La hamburguesería más famosa de Hollywood: por qué los ganadores de los Oscar van tras la gala
2026-03-17 - 16:40
Más o menos todos tenemos una idea del esquema que siguen los Oscar. Está la alfombra roja para presumir de indumentaria, está el monólogo de apertura, están las actuaciones musicales y está el orden mayormente establecido de los premios que se van revelando. De espaldas a la retransmisión televisiva, sin embargo, viene dándose en las últimas décadas una costumbre bastante llamativa, y mucho menos glamurosa. Y es que a muchas de las estrellas involucradas en la gala (hayan ganado, o hayan perdido, o simplemente se hayan limitado a intervenir en el escenario) les suele gustar desde hace tiempo encadenar la celebración con una hamburguesa de In-N-Out. Es decir, una famosa franquicia de comida rápida de California, que ha logrado hacerse un hueco en el corazón de las grandes figuras de Hollywood como forma de desahogo tras la tensión de los Oscar. In-N-Out y los Oscar: estatuillas más hamburguesas En la 98 edición que tuvo lugar recientemente nos hemos topado, así, con Michael B. Jordan acudiendo a la hamburguesería aún vestido con su traje, y con el Oscar en mano. Había ganado la estatuilla a Mejor actor por Los pecadores (arrebatándosela de forma inesperada a Timothée Chalamet por Marty Supreme), y tras los nervios de la ceremonia tenía claro qué le apetecía a continuación. Así es como engrosó una simpática tradición que se remonta a la década de los 90. Las estrellas llevan 30 años sabiendo dónde ir tras los Oscar. En 1994 se instaló por primera vez un food truck frente al teatro donde se celebraba la ceremonia, en este caso perteneciente a la cadena de hamburguesas Morton’s the Steakhouse. La idea con esta instalación era dar de comer a la policía, los bomberos y el equipo en general que se había ocupado de supervisar los Oscar entre las bambalinas, pero al poco de que estos fueran vistos comiendo hamburguesas, hubo estrellas de alto perfil que sintieron envidia. “Los primeros invitados preguntaron si podían tomar una, lo que llevó a la decisión de llevarlas al interior de la fiesta, sin saber cómo evolucionaría hasta convertirse en lo que es hoy”, recordaba Sara Marks, una de las responsables de la icónica fiesta de Vanity Fair que también tiene lugar después de la gala, para un reportaje del mismo medio. En esa ocasión fueron perfiles estilo Gene Hackman, Donald Sutherland y Nancy Reagan quienes preguntaron qué había para ellos. La costumbre terminó por consagrarse en 2005, gracias a la prisa que tuvo Hilary Swank por ir al Astro Burger al poco de haber ganado su segundo Oscar, por Million Dollar Baby. La imagen que tomaron de ella los paparazzi, todavía con su vestido de gala y con el premio en las manos, combinaba de tal forma el glamour con la comida rápida que se hizo algo así como viral, e implantó una costumbre de la que la cadena In-N-Out terminó siendo la principal beneficiada económicamente. De forma que no solo las estrellas de los Oscar tenían que comer hamburguesas al acabar: es que debían hacerlo con esta popular franquicia californiana. “Se invierte mucha energía en la temporada de premios y la mejor forma de terminarla es con una buena hamburguesa, porque es reconfortante. Me encanta que comer hamburguesas ahora sea de etiqueta”, comentaba Edgar Ramírez, uno de los actores de Emilia Pérez, el año pasado. Desde que Swank abriera la veda hemos ido viendo a cada gala fotos de grandes figuras de Hollywood posando con su hamburguesa. Steven Spielberg suele hacerlo mucho. En 2013 Ang Lee se hizo una foto con el Oscar a Mejor dirección por La vida de Pi en una mano y una hamburguesa en la otra. Y entre 2019 y 2024 pasó lo propio con Jamie Lee Curtis, habiendo acudido a entregar el Oscar en cada edición.