La historia de Audrey Pascual, la campeona olímpica que nació sin tibias: "Hoy por fin soy 'number one"
2026-03-09 - 12:53
La madrileña Audrey Pascual, de 21 años, es el gran nombre de la delegación española en los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milán-Cortina d'Ampezzo. La esquiadora ganó el pasado sábado la medalla de plata en descenso y dos días después se ha proclamado campeona en supergigante. Audrey tiene una discapacidad física puesto que nació sin tibias por una agenesia bilateral, una malformación congénita poco frecuente. A los seis meses entró en la piscina por recomendación médica para fortalecer la espalda y la musculatura para cuando empezase a andar con prótesis. Al mundo del esquí entró con solo 11 años en La Pinilla. Al principio solo quería pasar tiempo con sus primas sin necesidad de competir, pero la Fundación También le proporcionó material y un monitor y su carrera sobre los esquíes arrancó. En 2015 y 2016 fue elegida Promesa del año en el Trofeo Santiveri de esquí adaptado, en 2017 ganó un oro en eslalon y una plata en gigante en el Campeonato de España y en 2019 empezó a competir con 15 años, la edad mínima exigida, en competiciones internacionales, ganando a la primera la Copa de Europa. Desde entonces acumula numerosos podios sobre la nieve, entre ellos en los Mundiales de Maribor (Eslovenia) de 2025, en los que fue subcampeona en eslalon. Lo último que ha añadido a su palmarés, a la espera de otras tres pruebas en las que tiene opciones, es ese oro conquistado en supergigante conquistada en Cortina d'Ampezzo, con el imponente macizo de los Dolomitas de fondo, una medalla que ha dedicado a su familia y especialmente a su abuelo. "Me acuerdo de mi familia, que me lleva apoyando un montón de tiempo, y de mi abuelo, que decía que había que ser la 'number one'. De hecho él me llamaba 'number one', así que por fin lo soy y me estará viendo desde el cielo. También me acuerdo de mis patrocinadores, que son otra parte de mi familia, y la federación, que apostó por mí", señaló tras la carrera. Sobre su prueba, añadió: "Creo que se pasan más nervios abajo, cuando sales de las primeras, que antes de salir arriba. Al final bajas sin tener referencia de nada y estás esperando a ver qué hacen las demás. Cuando he visto que la alemana, en ese salto, ha cogido una dirección demasiado recta, dije "no puede ser, no me lo puedo creer. Me puse a gritar emocionada: 'mamá". Audrey también tuvo palabras para su entrenador: "Antes de salir, le digo que me recuerde que esto me gusta, que me gusta competir, que estoy aquí porque quiero y que hay que disfrutar de la bajada", confesó la joven esquiadora española, que también agradeció el trabajo de su psicóloga, Cristina. "Llevamos trabajando bastante tiempo juntos. Ayer hablé con ella y le dije que yo misma estaba sorprendida de lo tranquila que estaba. Sé que estoy en unos Juegos Paralímpicos pero tengo la mentalidad de que hay que hacer lo mismo que llevo haciendo toda la temporada, solo que hay gradas y son unos Juegos. No es nada nuevo al final", apuntó.