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La IA provoca el mayor ciclo de escasez tecnológica en 25 años

2026-02-22 - 07:33

El precio de un tipo de memoria DRAM ha subido un 75% entre diciembre y febrero de este año. Es el componente que permite que un móvil abra aplicaciones al instante, que un portátil ejecute varios programas a la vez o que un coche moderno procese datos de sensores en tiempo real. Sin esa memoria, los dispositivos simplemente no funcionan. La subida ya está afectando a resultados. Cisco mencionó la escasez de memoria al presentar una previsión de beneficios más débil la semana pasada, provocando su mayor caída bursátil en casi cuatro años. Apple ha advertido que la tensión en componentes puede presionar márgenes. Tesla y Lenovo también han señalado limitaciones de suministro en sus cadenas. Lo llamativo es que la subida del precio no responde a un fallo puntual de producción. No ha habido ningún incendio en una fábrica ni una interrupción puntual en Asia. El problema es muy básico. No hay fábricas suficientes para producir lo que se está pidiendo. La IA se está quedando con la memoria La raíz del problema está lejos del consumidor final. Está en los centros de datos de inteligencia artificial (IA). Las grandes tecnológicas han disparado el gasto en centros de datos capaces de entrenar y ejecutar modelos avanzados. En 2024 destinaron unos 217.000 millones de dólares a este tipo de infraestructuras. En 2025 la cifra ascendió a 360.000 millones. Para 2026 las estimaciones del sector apuntan a unos 650.000 millones. Ese volumen de inversión no se queda en edificios. Se transforma en servidores y en chips de última generación. Y, sobre todo, en memoria. Y ahí empieza el desequilibrio. El mercado global de memoria está concentrado en tres compañías, Samsung, SK Hynix y Micron. En los últimos años han reorientado buena parte de su producción hacia la llamada memoria de alto ancho de banda, conocida como HBM, que se utiliza en aceleradores de IA y que ofrece mayores márgenes. Cada componente que se destina a HBM deja de fabricar DRAM estándar, la que alimenta móviles, portátiles, routers o vehículos. Y esto es un problema para el usuario final. TrendForce estima que la demanda de HBM crecerá un 70% interanual en 2026 y que su peso en la producción total de DRAM pasará del 19% al 23%. Son cuatro puntos de capacidad que desaparecen para el resto del mercado en un entorno ya ajustado. Durante años el sector vivió ciclos previsibles. Cuando los precios subían, los fabricantes ampliaban plantas. Dos o tres ejercicios después aparecía el exceso de oferta y los precios caían. Esa dinámica funcionaba porque la demanda avanzaba con cierta estabilidad. Ahora el ritmo lo marca la IA Levantar una fábrica avanzada de memoria requiere varios años, equipamiento extremadamente costoso y personal cualificado. Aunque los fabricantes aceleren inversiones, la nueva capacidad no estará disponible de inmediato. La demanda, en cambio, ya está aquí, y el desfase empieza a trasladarse a toda la cadena. Algunos contratos de suministro que antes se renegociaban una vez al año ahora se revisan cada trimestre. Fabricantes chinos de smartphones han reducido previsiones de envíos hasta en un 20%. Sony estudia retrasar el lanzamiento de su próxima consola hasta 2028 o 2029 según diversas informaciones del sector. En la industria del PC, varios integradores reconocen que el precio de los módulos cambia semana a semana. Eso ya se está viendo en el comercio minorista de componentes. En Seúl, en el distrito tecnológico de Sunin Plaza, varios vendedores han reducido operaciones ante la expectativa de nuevas subidas. Ajustan precios casi a diario. Prefieren esperar antes que vender stock que mañana valga más. El efecto llega al consumidor final Counterpoint Research calcula que la memoria podría representar hasta el 30 por ciento del coste de materiales en teléfonos de gama baja, frente a alrededor del 10 por ciento a comienzos de 2025. En dispositivos con márgenes estrechos, ese cambio obliga a recortar especificaciones o subir precios. Mientras tanto, los fabricantes de memoria están en el lado ganador de esta tensión. Cuando hay escasez y los precios suben, sus ingresos crecen con rapidez. En el caso de Micron, el mercado espera que su facturación se duplique en el ejercicio fiscal actual. SK Hynix ya duplicó sus ventas en 2024 y los analistas prevén que vuelva a crecer con fuerza este año gracias a la memoria de alto ancho de banda, la más demandada por los centros de datos de IA. El episodio recuerda a la escasez de chips durante la pandemia y los famosos “cuellos de botella”, cuando componentes aparentemente secundarios paralizaron fábricas de automóviles. La diferencia es que ahora no se trata de una interrupción inesperada, sino de una reasignación deliberada de recursos hacia un área más rentable y estratégica. El resultado es sencillo. Más empresas compitiendo por la misma memoria y precios que se ajustan al alza.

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