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La IA también se construye en fábricas y Amazon quiere levantar en España su base industrial europea

2026-03-07 - 08:33

La inteligencia artificial tiene poco de etérea. Aunque muchas veces se presente como un algoritmo que vive en el móvil o en la nube, la realidad es bastante más pesada: centros de datos, cables, chips y miles de servidores funcionando a la vez. Y Amazon quiere que una parte importante de esa infraestructura europea esté en España. Durante Mobile World Congress, la tecnológica ha anunciado una inversión de 33.700 millones de euros en el país para ampliar su infraestructura de computación en la nube y de inteligencia artificial. Pero más allá del tamaño del cheque, el movimiento interesante está en dónde va a parar ese dinero. La compañía no solo quiere ampliar sus centros de datos. También planea convertir Aragón en un punto clave de la cadena logística que mantiene en marcha esa infraestructura: un lugar desde el que ensamblar, probar y reparar los servidores que alimentan la nube de AWS en Europa. Del algoritmo al taller Lo que diferencia este anuncio de una simple ampliación de red es precisamente ese giro industrial. En la logística de la inteligencia artificial, el tiempo de inactividad de un servidor se traduce directamente en capacidad de cálculo perdida. Por eso, el plan para Aragón incluye una planta dedicada al ensamblaje, testeo y reparación de servidores, además de instalaciones logísticas para gestionar ese hardware, según explica David Blázquez, responsable de Public Policy de Amazon Web Services (AWS) en España, en una entrevista a 20bits. Cuando esté plenamente operativo, el complejo podría generar alrededor de 1.800 empleos. La lógica detrás de esta infraestructura es simple: a medida que crece la demanda de inteligencia artificial, también crece la necesidad de mantener en funcionamiento una red cada vez más grande de servidores especializados. Los datos que ofrece Amazon respalda la necesidad pues, según un estudio encargado por la propia compañía, la mitad de las empresas españolas ya ha adoptado soluciones de IA. Aragón, una pieza de la nube europea La apuesta de Amazon por Aragón no es nueva. En 2022, la compañía puso en marcha en la comunidad su región de infraestructura de AWS. Dicho de forma sencilla: un conjunto de centros de datos desde los que empresas y administraciones pueden almacenar datos, ejecutar software o desarrollar servicios digitales sin tener que gestionar sus propios servidores. Entre los clientes que utilizan esta infraestructura figuran empresas como Telefónica, BBVA, Iberia, Iberdrola o Indra, además de organismos públicos. La ubicación también responde a una cuestión clave en el mercado europeo del cloud: la residencia de datos. Muchas compañías necesitan que la información que manejan se almacene dentro del territorio de la Unión Europea para cumplir con las normativas de privacidad y seguridad. El precio de la potencia: energía y agua El crecimiento de esta infraestructura también está reabriendo un debate que cada vez aparece con más frecuencia cuando se habla de inteligencia artificial: su consumo energético. Los centros de datos dedicados a cargas de trabajo de IA requieren enormes cantidades de electricidad para alimentar los servidores y refrigerar las instalaciones. La Agencia Internacional de la Energía (IEA) estima que el consumo eléctrico global de los centros de datos podría más que duplicarse antes de 2030, pasando de unos 415 teravatios hora en 2024 a cerca de 945 TWh al final de la década. Es una cifra similar al consumo eléctrico anual de Japón. Amazon defiende que su infraestructura es más eficiente que los sistemas informáticos tradicionales y asegura que sus centros de datos pueden consumir hasta cuatro veces menos que las instalaciones propias de muchas empresas. La compañía también sostiene que sus centros de datos en Aragón han compensado su consumo eléctrico con energías renovables desde su puesta en marcha en 2022. Por qué España (y por qué ahora) La elección de Aragón tampoco es casual. Para infraestructuras de este tipo, las tecnológicas buscan tres cosas: disponibilidad de suelo, acceso a una red eléctrica robusta y una ubicación que permita cumplir con las normativas europeas sobre residencia de datos. En ese sentido, España —y Aragón en particular— ofrece una combinación interesante para empresas que necesitan desplegar centros de datos y servicios cloud a gran escala. Amazon ya ha movido ficha. Ahora, en ese mapa tecnológico emergente, Aragón podría convertirse en uno de los puntos desde los que se construya y mantenga parte de la infraestructura física que sostiene la inteligencia artificial en Europa.

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