La incorrecta información en X se ceba con los inmigrantes, la religión y los casos judiciales: "Es urgente rediseñar los algoritmos"
2026-02-05 - 14:25
Al menos el 18,5% de los contenidos que circulan por la red social X contienen desinformación. Engaños, descontextualizaciones, exageraciones o bromas relacionadas con la inmigración principalmente, seguido de otros temas como la religión y la justicia. Así lo ha revelado el estudio Entre el ruido y los datos, publicado este jueves por Fad Juventud. El análisis se ha enmarcado en el proyecto 'Surfear en la Red', realizado por la fundación junto a Google, en el que se ha formado durante seis años a 140.000 menores y 5.000 familias y docentes en el uso seguro de internet y las redes sociales. Una de las conclusiones de este trabajo destaca "la urgente necesidad de rediseñar los algoritmos para penalizar contenidos manipuladores y priorizar información contrastada y de calidad, promoviendo un ecosistema digital más confiable". Según este nuevo estudio, casi 2 de cada 10 menciones analizadas en X contienen desinformación. En concreto, de una muestra aleatoria de 1.000 menciones en X (anteriormente Twitter), generadas en España entre abril y junio de 2024, representativas de aproximadamente 206 millones de menciones totales que se produjeron durante ese periodo, el 18,5% contenía algún tipo de desinformación, frente al 81,5% en el que no se detectó. Este dato "evidencia el gran alcance de la desinformación en redes sociales y subraya la importancia de contrastar información", reza el trabajo. "Las personas que verifican fuentes y consultan medios más fiables tienen menos probabilidades de caer en bulos, contribuyendo a limitar su propagación", agrega. En cuanto al tipo de desinformación, casi seis de cada diez (58,9%) se clasificaron como engaños, es decir, menciones que contienen "manipulaciones, atribuciones erróneas, teorías sin fundamento y distorsión de hechos reales". La segunda categoría más frecuentemente detectada fue la descontextualización (18,9%), la exageración (12,4%) y la broma (15,1%). Por temáticas, las desinformaciones se ceban principalmente con la inmigración, la religión y la justicia. De hecho, el informe advierte de que "la mitad de las menciones [analizadas] relacionadas con la inmigración son desinformadoras". Al 50% sobre inmigración le sige el 47% sobre justicia, en referencia a "procesos, jueces, sentencias y todo lo relacionado con la justicia", el 43% de religión, el 41% de conflictos bélicos y el 39% de política. Xavier Moraño, investigador de Empírica, la empresa autora del informe, ha explicado a 20minutos que "se pone en entredicho la imparcialidad de la justicia, todo lo relacionado con la justicia, los procesos, los jueces, las sentencias". El especialista se pregunta "¿qué impacto tiene?" la desinformación en la sociedad y "¿hasta qué punto estamos protegidos, vacunados o incluso informados para saber esto? Es decir, de todo lo que recibimos, ¿hasta qué punto somos conscientes de que hay una parte tan importante de desinformación? El que no lo sepa, creo que es importante que lo sepa". Para desinformar sobre inmigración, los investigadores han detectado que los creadores de este tipo de contenidos buscan con sus publicaciones "generar rechazo o alarma social generalizando hechos aislados, tergiversando estadísticas, vinculando sin pruebas a inmigrantes con delitos y fomentando temores sobre una 'amenaza cultural'". Además, usan "datos desactualizados o inventados para reforzar prejuicios". Respecto a la justicia, se "tergiversan procesos legales, especulan sin pruebas sobre decisiones o personas, y atribuyen sesgos o irregularidades a jueces, generando dudas sobre la imparcialidad". En este sentido, el estudio ha encontrado que tres de cada cuatro menciones desinformadoras (el 75,7%, concretamente) "tienen un tono negativo destinado a generar desconfianza o rechazo hacia personas, colectivos o instituciones", mientras que solo el 6,5% se emitieron para resaltar beneficios o acciones destacadas, en un tono positivo. En sus conclusiones, los autores señalan que "la desinformación prospera porque los algoritmos actuales premian contenidos que generan confrontación, polarización y emociones intensas como la rabia y la indignación. El diseño actual favorece a los creadores que priorizan la viralidad con mensajes rápidos y sensacionalistas, relegando a quienes contrastan información y producen contenido de calidad". Cualquier rumo, como el bulo del parking de Bonaire, puede desatar una ola expansiva de desinformación con gran impacto viral" El informe añade que "el sistema fomenta un círculo vicioso donde cualquier rumor, como el bulo del parking de Bonaire [el centro comercial ubicado en la zona cero de la DANA del pasado 29 de octubre de 2024, que costó la vida a 230 personas, donde se afirmó falsamente que era un "cementerio" y finalmente los servicios de emergencias no encontraron a ninguna víctima], puede desatar una ola expansiva de desinformación con gran impacto viral". "El informe identifica numerosos ejemplos de menciones virales impulsadas por el enfado, la indignación, la desacreditación y el insulto, que refuerzan la polarización y debilitan el debate constructivo. Esto destaca la urgente necesidad de rediseñar los algoritmos para penalizar contenidos manipuladores y priorizar información contrastada y de calidad, promoviendo un ecosistema digital más confiable", subraya en las conclusiones. Perfiles e ideologías El estudio también señala que en el 45% de los casos la desinformación procede de perfiles que denominan "creadores de contenido" que son en su mayoría "cuentas anónimas", seguidos de los políticos en el 21% de los casos y de ciertos periodistas y medios de comunicación (el informe no menciona a ninguno en concreto), en el 20% y 10% de los casos, respectivamente. Además, abunda en la ideología de estos "altavoces de la desinformación" y clasifica el 58% de los mensajes en la derecha y extrema derecha, contra el 37% en la izquierda y extrema izquierda. "Un 34% de los altavoces de la desinformación están alineados ideológicamente con la extrema derecha. Sin embargo, la desinformación no es exclusiva de la extrema derecha. Está presente en todas las ideologías políticas y afecta a políticos y políticas, partidos, medios de comunicación y periodistas de diversas tendencias. Esto subraya la necesidad de una reflexión y autocrítica generalizada sobre la creación, difusión y consumo de contenidos en el ámbito político y mediático", defienden los autores. La investigación también advierte del poder de difusión de estos contenidos, que pide no sea subestimado: "Los 100 mayores altavoces de la desinformación generan en X casi 11 millones de conversaciones mensuales, amplificadas por más de 300.000 usuarios que difunden sus narrativas polarizantes y manipuladas". El estudio se ha centrado en X porque, según explica Moraño, esta red social "tiene una API, un acceso a la información más abierto que permite hacer una muestra de todo lo que se dice y analizarla. Si quieres hacer eso con Instagram o TikTok, no se puede, tendrían que abrir la API". El trabajo se ha presentado en el marco de la jornada 'De la incertidumbre a la confianza, educar en entornos digitales', celebrada con motivo del Día de la Internet Segura, que se celebra el próximo 10 de febrero, y en el que Fad Juventud ha querido abordar los retos de la seguridad digital en la infancia, en un momento en el que el Gobierno ha anunciado que se va a limitar el acceso de los menores de 16 años a las redes sociales. La directora general Fad Juventud, Beatriz Martín, ha subrayado la necesidad de crear un entorno de convivencia en la red "más saludable, más ética, mejor" y ha explicado que para ello es necesario pedir responsabilidades y avances a la industria, pero también avanzar en el desarrollo de la ciudadanía digital, la alfabetización digital y mediática y combatir la desinformación. Martín ha considerado útil asimismo que la UE armonice un mecanismo de verificación de edad común para los distintos países y ha precisado que la desinformación no sólo afecta a la forma de pensar, sino de actuar, y a la seguridad ciudadana, la polarización, la radicalización y los discursos de odio.