La inflación en España se disparará al 6% si la guerra de Irán no se resuelve durante este año
2026-03-27 - 11:40
El impacto económico —seguro, aunque aún incierto en su dimensión— de la guerra en Oriente Próximo empieza a filtrarse a las previsiones económicas. Las proyecciones del Banco de España, publicadas este viernes, apuntan a que, en el peor de los escenarios posibles, la inflación podría llegar a dispararse hasta el 5,9% este año (4,8 puntos más que lo esperado en diciembre) y el crecimiento económico se reduciría hasta el 1,9% (tres décimas menos). Una crisis de inflación que se prolongaría también en 2027, con un incremento adicional de los precios del consumo del 3,2%, mientras que el PIB apenas repuntaría un 1,1% el próximo ejercicio. Este escenario, que los economistas de la entidad consideran "severo", implicaría que la crisis causada por el conflicto se prolongase durante todo 2026 y que, además, se produjesen daños significativos en la infraestructura energética de Oriente Próximo. Para que esta situación se materializase, la situación tendría que escalar todavía más y llevar el precio del barril de Brent hasta los 120 dólares, para después mantenerse por encima de los 110 en 2027 (en la actualidad se mueve en torno a los 100 dólares). Un escenario que el director general de Economía del Banco de España, David López Salido, ve "tremendamente exagerado" en estos momentos, pero que tampoco se puede descartar. En un segundo escenario menos grave, pero también "adverso", la inflación se elevaría hasta el 3,9% en 2026, para después reducirse al 2% el año próximo. Mientras que la economía avanzaría un 2,2% (una décima menos que en las anteriores previsiones) este año y un 1,5% el siguiente (dos décimas menos). Esta situación "adversa" se produciría si el precio del petróleo se mantiene en 100 dólares en el conjunto de 2026 y después cae a 75 el año próximo, pero no se producen daños estructurales en la infraestructura energética de Oriente Próximo. Sin embargo, el escenario central -el que se considera habitualmente el más probable- prevé un impacto limitado del conflicto en la economía española. Así, la inflación alcanzaría el 3% en 2026 (nueve décimas más de lo esperado), para después reducirse al 2,5% en 2027 (seis décimas más). El supervisor bancario asume que los precios energéticos empezarían a normalizarse ya en primavera tras una resolución relativamente rápida del conflicto. Pese a estos mimbres, la economía crecería un 2,3%, una décima más de lo que la entidad esperaba en sus últimas previsiones de diciembre. El motivo de esta mejoría es que el supervisor planteaba revisar dos décimas la cifra de crecimiento antes de la guerra por la sorpresa positiva en la actividad en los últimos meses. La irrupción del conflicto, estiman en el Banco de España, resta cuatro décimas de crecimiento, pero el paquete fiscal aprobado por el Gobierno tres de esas cuatro décimas. El director general de Economía del Banco de España, David López Salido, ha reconocido la dificultad de hacer previsiones en momentos tan convulsos. "No tenemos una bola de cristal para juzgar si estamos más cerca de un escenario u otro, va a depender de cómo evolucione el conflicto en las próximas semanas", ha trasladado. Los economistas de la entidad tampoco terminan por decidirse. Pese a que hay un escenario central, la mayoría de analistas ven riesgos claros de que estas previsiones se queden cortas en inflación y largas en crecimiento económico. De hecho, según se recoge en el informe, ahora mismo asignan "probabilidades similares" a los tres escenarios. Reclaman una respuesta más focalizada El Banco de España ha dedicado un apartado en su informe de previsiones a analizar las medidas de respuesta adoptadas por el Gobierno ante la crisis energética. Entre las que destaca una fuerte rebaja fiscal en los precios de los combustibles y la factura de la luz, así como ayudas directas a los sectores más afectados e incentivos fiscales. El supervisor estima que el paquete fiscal tendrá un impacto de tres décimas de PIB que abaratará "de forma inmediata" la factura energética de los hogares y empresas. Pero que también reducirá los costes de producción, lo que puede ayudar a evitar "efectos de segunda ronda" (que la inflación se contagie al resto de productos y se acabe generalizando). No obstante, advierten de que el efecto acumulado de las medidas tiende a ser "prácticamente nulo" sobre la inflación. El motivo es que, aunque el paquete fiscal reduce el IPC en cinco décimas, su finalización producirá un efecto rebote de otras cinco décimas en 2027. Aun así, creen que el efecto macroeconómico es "positivo" a corto plazo, porque amortiguan las fluctuaciones de los precios energéticos causadas por el conflicto. Con todo, el supervisor cree que las medidas deberían haber estado más focalizadas en los hogares vulnerables. "Alternativas más focalizadas y selectivas permitirían alcanzar un grado de protección similar, así como reducir distorsiones en las señales de precios relativos", sostienen.