La inmunoterapia que está curando el cáncer se atreve con el alzhéimer
2026-03-05 - 19:23
La medicina moderna ha encontrado en la inmunoterapia su mayor aliado contra determinados tumores: se extraen células del paciente, se «entrenan» en el laboratorio para reconocer al enemigo y se devuelven al cuerpo para que ataquen exclusivamente al cáncer. Ahora, un equipo de científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington (San Luis, EE. UU.) ha decidido aplicar esta misma lógica de ingeniería genética al alzhéimer, pero cambiando a los protagonistas. En lugar de usar linfocitos (células T) de la sangre del paciente, han reprogramado astrocitos , unas células con forma de estrella que habitan de forma natural en nuestro cerebro y que, hasta ahora, se veían desbordadas por el avance de la enfermedad. La lucha contra este tipo de demencia ha vivido en los últimos años un giro estratégico hacia el uso de anticuerpos externos para limpiar el cerebro de la proteína beta-amiloide . Sin embargo, para Yun Chen, investigador del departamento de Neurología de la universidad estadounidense y autor principal del estudio, este enfoque tiene límites claros.: «Las terapias actuales presentan limitaciones importantes : requieren dosis muy altas para lograr penetrar en el sistema nervioso, tienen una ventana terapéutica estrecha y conllevan riesgos de efectos secundarios graves», detalla. El trabajo que publica este jueves la revista ' Science ' propone un cambio de paradigma : en lugar de introducir fármacos desde fuera de forma recurrente, se busca que las propias células residentes del cerebro se conviertan en un servicio de limpieza especializado. La técnica se basa en el uso de Receptores Quiméricos de Antígenos (CAR, por sus siglas en inglés). En lugar de una terapia CAR-T como contra el cáncer, esta vez se aplica a convertirlos en «CAR-A», astrocitos con CAR. Así, los investigadores han logrado que estas células identifiquen con precisión las placas de beta-amiloide y las eliminen de forma mucho más eficiente. Los resultados en modelos animales son esperanzadores. Según detallan los investigadores, estos astrocitos modificados no solo mejoraron la limpieza en experimentos de laboratorio, sino que, al ser introducidos de forma no invasiva en el cerebro de ratones, redujeron sustancialmente la acumulación de placas . Lo más llamativo es que una única intervención temprana fue suficiente para prevenir el desarrollo de la patología amiloide a largo plazo. A diferencia de los fármacos tradicionales, estas células modificadas ofrecen el potencial de «una intervención única que proporcione una acción terapéutica sostenida durante todo el curso de la enfermedad», subrayan los autores, quienes definen a estos nuevos astrocitos como «superfagocitos» . Este avance supone una prueba de concepto sobre la viabilidad de utilizar la arquitectura celular del cerebro como agente terapéutico. En un análisis que acompaña al estudio, los expertos Jake Boles y David Gate, de la Universidad Northwestern en Chicago, señalan que este trabajo «ayuda a establecer las bases para estrategias CAR cada vez más innovadoras en el Alzhéimer». Para estos investigadores, a medida que estas tecnologías maduren, este enfoque ofrecerá una «promesa sustancial tanto para el Alzhéimer como para otros trastornos neurodegenerativos». Aunque el éxito en ratones es un hito, el camino hacia la clínica humana requerirá cautela , especialmente en lo que respecta a la seguridad y la entrega de estas células al cerebro de forma controlada. En cualquier caso, el hallazgo de la Universidad de Washington posiciona la ingeniería celular como una estrategia escalable para tratar la enfermedad empleando nuestras propias armas.