La machosfera no es solo contenido en internet de sexo y antifeminismo
2026-03-27 - 11:20
Ha tenido que salir el documental de Louis Theroux, Dentro de la machosfera, para que la manosphere se convirtiera en tema de conversación internacional. Y, más en concreto, para que se señalen algunas de las incongruencias de los discursos que llegan a los adolescentes y jóvenes. En España, esto se da a través de perfiles como Jota Red Pill o Roma Gallardo, que beben de las mismas ideas. Pero si queda quien piense que el problema es exclusivo de la esfera virtual, es el momento de reconsiderarlo. La extensa comunidad online que prioriza mensajes sobre cómo la igualdad de género está convirtiendo a los hombres en supuestas víctimas no se queda en la web. De hecho, si algo se aprecia en el documental es cómo esas conexiones se traducen en entrevistas entre ellos, eventos, redes de contacto y colaboraciones constantes. Conexiones que pasan al mundo real y se entrelazan con oportunidades de negocio como agencias de OnlyFans o incluso reclutamiento de jóvenes para movimientos neonazis. Me refiero al caso de Stirling Cooper, un actor porno muy cercano a Andrew Tate, que estaría ‘alistando’ en Australia a chicos para la organización política NSN (National Socialist Network) según reportó el medio The Sydney Morning Herald. "Están usando la misoginia como una herramienta de reclutamiento", explicó la doctora Imogen Richards, de la Universidad Deakin, para el mismo medio. Narrativas que incluyen desde cursos de 'Dominación sexual' para "someter a una mujer blanca", hasta estrategias de marketing en las que pagan comisiones a los seguidores que compartan sus vídeos promocionales en otras cuentas. Una táctica que les proporcionó miles de suscriptores de pago en pocos meses. Y estos son solo algunos ejemplos que se conocen. Como Louis Theroux reflexiona en su documental, todo este ecosistema ofrece un sentido de pertenencia y de propósito vital en un momento en el que la masculinidad atraviesa una crisis que muchos no quieren reconocer. Una crisis que pasa por asumir que históricamente se ha construido la identidad masculina mediante la violencia hacia las mujeres. Y por cambiar la mentalidad de que el sexo es un derecho que tienen y que, si no lo obtienen, pueden tomar las represalias que consideren. Este martes, la noticia de que un estudiante de 15 años había asesinado a dos empleadas de su instituto de 36 y 37 años en Lázaro Cárdenas (México) es la enésima prueba del impacto real de esta cultura misógina online, del desenlace fatal. Horas antes de acudir al centro educativo armado, había compartido en su Instagram vídeos sobre la cultura incel y contra el feminismo, entre ellos una publicación que incluía imágenes de mujeres y estadísticas sobre las relaciones entre hombres y mujeres y que terminaba con un tiroteo donde las primeras víctimas eran mujeres. Incluso con esta evidencia, los investigadores no han señalado públicamente un motivo y la fiscalía no ha incluido su afinidad con la cultura incel en la declaración. ¿Hasta cuándo se va a obviar la influencia de estos discursos, cómo se convierten en alicientes y se traducen en feminicidios, si solo nos pone en peligro? ¿Por cuánto tiempo se va a seguir ignorando cuando solo beneficia a que estos ataques que no contemplan el género como factor, se extiendan más todavía? El odio online se convierte en violencia offline y, no me canso de repetirlo, vamos tarde.