La manipulación del vídeo de 'El Hormiguero': "Qué le pasa"
2026-03-04 - 06:53
“¿Qué le pasa?” La gente critica en redes sociales un vídeo de los primeros minutos del programa de estreno de El Hormiguero, de hace 20 años, de allá por septiembre de 2006. Se ha viralizado porque, en él, aparece un Pablo Motos hablando de una manera muy extraña, con la mirada desubicada y el rostro con un punto descompuesto. Como si no estuviera sobrio. Tiene explicación, pero quien ha compartido este momento ha quitado el desenlace al sketch. Y así siembra el desconcierto, claro: se despoja al gag de su contexto al eliminar su giro final que daba sentido a todo. Incluso sentaba las bases de la autoría original con la que llegaba el programa a Cuatro. “Quería presentarme. Yo soy un guionista. ¿Qué es un guionista? A muchos de vosotros ni os suena la palabra. Somos los que salimos en el final de los programas en unos carteles que van muy rápido. Pues eso es un guionista. Un guionista es una persona que tiene que tener ideas. Pero las ideas en televisión tienen que ser espectaculares. Tienen que ser una cosa que hagas así y qué pase algo”, decía. En ese mismo instante, Pablo aguantaba el símbolo de las ideas: una bombilla. Y se la empezaba a lanzar de mano a mano. Pero, en cambio, parecía que volaba. Algo raro sucedía. Luego, sacó un muñeco de debajo de la mesa y el peluche estiró solo sus brazos hacia el cielo. Todo muy loco. Imposible parpadear. Él, de hecho, tenía dificultad literal para parpadear. No era magia, era la ley de la gravedad. Porque, en realidad, Pablo Motos estaba jugando con la percepción del espectador. Engañaba a nuestro ojo. Dando la vuelta al decorado, el presentador estrenaba uno de los que sería programas más longevos de nuestra televisión. El escritorio, los bolígrafos y él mismo estaban al revés. Lo que se había volteado era el objetivo de la cámara. De ahí que la sangre le estuviera llegando a borbotones a la cabeza. Al acabar su primer monólogo, la cámara giraba, la imagen se abría y se mostraba una escenografía a la inversa. Un Pablo colgado como un jamón. Pero, por lo que sea, el remate del gag no se ha subido al tuit viral. Dando la razón, en cierto sentido, a aquellos minutos de estreno de El Hormiguero: qué fácil es engañar al ojo humano. Solo basta con tergiversar un poquito de nada las expectativas de nuestra mirada. La información que nos falta, a menudo, engorda la previsibilidad de nuestros prejuicios.