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La mejor noticia

2026-03-03 - 17:33

El anuncio oficial de la visita apostólica de León XIV a España por parte de la Santa Sede despeja elucubraciones y permite que nos centremos en lo sustancial. En la Tercera de ABC , el presidente de la CEE señaló un doble significado de la visita del Papa: un viaje para confirmar en la fe a los católicos españoles, y también un viaje que para nuestra sociedad puede ser una confirmación en la confianza, que se traduzca en una llamada a construir un «nosotros» imprescindible para que exista una verdadera democracia. El arzobispo Luis Argüello piensa que esta visita puede ofrecer una llamada a reconocernos en un patrimonio ético compartido que nos permita edificar la amistad social y redescubrir lo que significa, más allá de retóricas, el bien común. Pocas cosas más necesarias para nuestra sociedad en este momento áspero y confuso. El Papa nos traerá también la preocupación por un mundo convulso y complejo, donde urge abordar juntos materias como las migraciones, el comercio, la gestión de la Inteligencia Artificial y, por supuesto, la cuestión candente de la paz y del nuevo orden internacional. En este contexto histórico, la Iglesia que va a reunirse en torno al Papa en España quiere servir a la paz, a la esperanza y a la confianza, desde su propia identidad y misión. Es una Iglesia, escribía monseñor Argüello, que siente una llamada grande al anuncio del Evangelio, que quiere subrayar un acento fuerte en la vocación laical, lo cual tiene que ver con la vocación al matrimonio y con la presencia de los cristianos en la vida pública. Una Iglesia, como tantas veces ha recordado el presidente de la Conferencia, que no se ha sacudido del todo la nostalgia de la cristiandad y que, por otra parte, atesora muchos fermentos de esperanza y brotes de novedad que requieren un cuidado inteligente y amoroso. Creo que para esta Iglesia nuestra, con sus fortalezas y debilidades , la presencia del sucesor del apóstol Pedro es una grandísima oportunidad histórica, un precioso recurso que exige de los católicos españoles, de nuestras diversas comunidades y también de nuestros pastores, una profunda responsabilidad que se despliega en una serie de palabras: unidad centrada en Cristo, que nos habla a través de los sucesores de los apóstoles; apertura grande a la palabra del Papa y, por tanto, disposición a salir de nuestras comodidades y esquemas; confesión humilde y alegre de nuestra fe en la plaza pública, abierta el encuentro y al diálogo con todos. Y atravesando todo esto, una profunda gratitud por la historia de fe a la que pertenecemos, que no es una reliquia del pasado , sino un hecho vivo y presente. Pedro viene a nosotros, y esta es la mejor noticia. Es hora de abandonar chismorreos inútiles y cuitas personales o de grupo, y de ponernos en marcha para salir a su encuentro con el corazón y la razón bien abiertos.

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