La misteriosa aldea de Japón donde los que se van son reemplazados por muñecos: "Son como mis hijos"
2026-03-01 - 15:03
Japón es uno de los lugares más peculiares de todo el planeta, y es que la cultura nipona tiene innumerables y profundas diferencias con las naciones occidentales, como España. El país asiático mantiene tradiciones que en otras partes del mundo resultan muy singulares, aunque quizás la más curiosa de todas se produzca en la pequeña aldea de Nagoro, un pueblo de la isla de Shikoku donde muchos de sus 'vecinos' son muñecos. Esta villa enclavada en la región insular ni siquiera cuenta con un 30 habitantes vivos, pero la realidad es que está repleta de figuras de tamaño humano que hacen de esta población una especie de museo o de parque temático sumamente particular: de hecho, hay doce veces más muñecos (350) que personas (29). Todo ello hace que sea uno de los lugares de Japón más especiales que se pueden visitar en el viaje al país, por lo que, si es posible, hay que incluir este pueblecito en el itinerario. Nagoro, el 'pueblo de los espantapájaros' en Japón A mediados del siglo XX, en el pueblo de Nagoro había centenares de personas viviendo en él, pero como en otros tantas localidades japonesas (y de todo el mundo), el éxodo rural hizo mella y poco a poco la población se fue reduciendo hasta llegar a menos de la treintena: a pesar de los ídilicos parajes que la rodean, la recóndita ubicación de la aldea y la falta de oportunidades mermaron a la villa. Entre esas personas que se fueron estaba Ayano Tsumiki, quien tuvo que volver a su lugar natal para cuidar a su padre, tal y como cuenta a la BBC. La japonesa, que ahora tiene 75 años, quería evitar que su pueblecito desapareciera a toda costa, y por elló ideó un método un tanto extraño para 'repoblarlo': sustituir a los que emigraban por muñecos, lo que ha hecho que Nagoro gane el apodo de 'el pueblo de los espantapájaros'. Tal y como relata a la corporación pública del Reino Unido, Ayano elabora los muñecos en su propio taller con madera, papel, lana y ropa acorde a su profesión o a lo que esté representando, llegando a haber pescadores, niños, e incluso un guardia del puente, creando una estampa de lo más curiosa que cada vez atrae a más turistas, lo que está revitalizando esta pequeña aldea japonesa a la que es difícil acceder. El pueblo de Nagoro se esconde entre las cumbres que rodean el pintoresco valle de Iya, y a pesar de tener una historia que se remonta siglos atrás, a la época de los samuráis, en los últimos años ha corrido un enorme riesgo de desaparición... pero los muñecos de Ayano, quien afirma que "son como mis hijos", lo han vuelto a poner en el mapa turístico de la isla de Shikoku.