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La NASA admite que la misión Starliner "casi acaba en un día terrible": la clasifica como grave

2026-02-25 - 08:13

La NASA ha elevado oficialmente la gravedad del primer vuelo tripulado del Starliner de Boeing y lo ha clasificado como un Type A mishap, el nivel más alto dentro de su sistema de incidentes. Es el nivel reservado a situaciones que implican un riesgo significativo para la vida humana o la posible pérdida del vehículo. No hubo víctimas, pero la agencia reconoce ahora que la misión estuvo más cerca del desastre de lo que se trasladó públicamente en un primer momento. El reconocimiento llega tras la publicación del informe final sobre la misión Crewed Flight Test (CFT), lanzada el 5 de junio de 2024 con los astronautas Butch Wilmore y Suni Williams a bordo rumbo a la Estación Espacial Internacional (ISS). El objetivo era certificar la cápsula como segundo sistema estadounidense operativo para el transporte de tripulación, junto a la Crew Dragon de SpaceX, actualmente el único vehículo que cumple esa función. Un vuelo que debía ser histórico, pero terminó bajo investigación La nave logró alcanzar la órbita y completar el acoplamiento con la Estación Espacial, pero el trayecto no fue limpio. Durante las maniobras críticas aparecieron múltiples fallos en los propulsores del módulo de servicio y se detectaron fugas de helio en el sistema de presurización. En determinados momentos, el vehículo perdió parte de su capacidad de control de orientación, lo que técnicamente se conoce como pérdida de control en los seis grados de libertad. Aunque los sistemas redundantes permitieron continuar la misión y evitar un escenario peor, el informe concluye que la degradación del rendimiento fue más severa de lo inicialmente evaluado. Según responsables de la agencia, hubo instantes en los que la situación pudo haber derivado en un problema mucho más grave. De hecho, ante las dudas sobre la fiabilidad del sistema de propulsión para la reentrada, la NASA decidió que Wilmore y Williams no regresarían a la Tierra a bordo del Starliner. La cápsula volvió sin tripulación el 6 de septiembre de 2024 y aterrizó con éxito en Nuevo México. Los astronautas permanecieron varios meses adicionales en la ISS y regresaron finalmente en marzo de 2025 en una nave Crew Dragon. La decisión, aunque conservadora, evidencia el nivel de incertidumbre técnica que rodeaba al vehículo en ese momento. La prioridad fue eliminar cualquier riesgo adicional en la fase de reentrada atmosférica, una de las más delicadas de cualquier misión tripulada. Más que un problema técnico El informe no se limita a señalar fallos de ingeniería. También reconoce deficiencias en la gestión y en la evaluación inicial del incidente. La NASA admite que la clasificación preliminar no reflejó completamente la gravedad potencial del suceso y que factores programáticos influyeron en la comunicación inicial. En juego estaba algo más que una misión puntual. El programa Starliner acumula retrasos desde 2019, cuando su primer vuelo no tripulado sufrió errores de software que impidieron alcanzar la órbita prevista. Desde entonces, Boeing ha asumido sobrecostes millonarios para corregir problemas técnicos y mantener vivo el proyecto. Para la NASA, contar con dos proveedores operativos para el transporte de astronautas es una cuestión estratégica. Depender exclusivamente de SpaceX no es el escenario ideal para la agencia. Sin embargo, el informe deja claro que la seguridad sigue siendo la línea roja. El futuro del Starliner Antes de autorizar un nuevo vuelo tripulado, la NASA exige a Boeing correcciones en el sistema de propulsión, pruebas adicionales y una revisión exhaustiva de los procesos de certificación y supervisión. Starliner no volverá a transportar astronautas hasta que demuestre que los problemas han quedado resueltos. La reclasificación como incidente de Tipo A supone un golpe reputacional importante para el programa, pero también un ejercicio de transparencia.

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