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La noche en que el 'Papa' Clemente durmió en el calabozo de Utrera

2026-03-19 - 06:10

A monseñor Bueno Monreal le amargaron el trigésimo aniversario de ordenación episcopal en marzo de 1976. El foco integrista en torno a unas pretendidas apariciones marianas en la entonces pedanía de El Palmar de Troya había dado el último día de 1975 un paso inesperado con una tanda de ordenaciones sacerdotales oficiadas por el arzobispo vietnamita Pedro Martín Ngo dinh Thuc, un tiempo sedevacantista hasta su reconciliación con Roma antes de morir. En una misa de cuatro horas y media, el arzobispo emérito de Hue había conferido el orden sacramental a «los supuestos videntes Clemente Domínguez y Manuel Alonso Corral » además de otros dos irlandeses y un francés. Ninguno había pasado por el seminario ni tenía la aprobación del Papa, por lo que monseñor Bueno Monreal decretó el 15 de enero, tras la visita del nuncio Dadaglio , que «los ordenados sin letras dimisorias de su propio obispo u ordinario han incurrido 'ipso facto' en suspensión del orden recibido (canon 2374)». Y prohibía a los fieles católicos «solicitar o recibir de ellos cualquier sacramento». Pero el escándalo fue a más en enero y febrero con nuevas ordenaciones episcopales y sacerdotales hasta que el juzgado de Utrera tomó cartas en el asunto abriendo la causa 44/76. El viernes 12 de marzo, se le notificó a Clemente Domínguez su procesamiento por usurpación de funciones y uso de hábito eclesiástico, recogido en los artículos 320 y 324 del Código Penal conforme al concordato con la Santa Sede. El juez prohibió cualquier acto litúrgico en el Lentisco , el lugar de las supuestas apariciones donde la autotitulada congregación carmelita de la Santa Faz había montado un altar, y un sagrario para oficiar misas. Los acontecimientos se precipitaron en marzo. El día 17, el cardenal Bueno Monreal recibió en Palacio a los tres fundadores de la Iglesia palmariana: Clemente Domínguez, general de la congregación; Manuel Alonso, vicerrector; y el sacerdote Camilo Estévez Puga , excomulgado por el obispo de Orense tras abandonar su parroquia y unirse a los que la prensa denominaba 'clementinos'. El prestigioso abogado sevillano Manuel Rojo Cabrera aceptó la defensa civil de los procesados al tiempo que confesaba su obediencia al cardenal para despejar dudas. El lunes 22 de marzo comparecieron catorce obispos palmarianos ante el juez. De ellos, cuatro sí habían sido ordenados en la Iglesia católica, por lo que la Justicia civil no podía procesarlos hasta obtener el permiso de la jerarquía. El resto acató la orden del juez. El giro inesperado llegó en abril, cuando los 'clementinos' se declararon en rebeldía tras una «revelación divina» de Clemente Domínguez en la que le instaba a desobedecer a la autoridad civil. El lunes 5, al filo de la medianoche, antes de un oficio religioso, se personó la Guardia Civil y detuvo a catorce obispos, seis presbíteros y cuatro aspirantes . Quedaron en la prevención los dos responsables máximos y el resto fue puesto en libertad con la obligación de presentarse a la mañana siguiente. El caso quedó en nada y se sobreseyó al año siguiente, en abril de 1977. Casi cincuenta años después, El Palmar de Troya sigue deparando titulares.

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