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La noche en que Trotski ganó a Twitter

2026-02-18 - 10:53

Lo que tiene asistir a una fiesta de un diario con más de siglo y cuarto de historia es que, más allá del último tuit y en plena posmodernidad, se obra el milagro de que los invitados comenten una entrevista a León Trotski, a Hitler o a Einstein, e incluso los versos con los que Charles Manson contestó desde la cárcel a esta cabecera en 1971. «Es de esos periódicos que te gusta guardar», se comentó ayer entre personalidades y amigos que vinieron hasta la casa de ABC a celebrar su nueva imagen aún apabullados por el suplemento histórico publicado el domingo. Una alineación ideal, un 'dream team' del periodismo regalado a los lectores, que a fin de cuentas son los únicos que nos importan. El director de ABC, Julián Quirós, mencionó a muchos —no a todos— los nombres que son historia viva del diario: a Foxá, a Campmany, a Cela, a Zabala, a Carmen del Burgo, a Ruano, a Camba. «¡Pemán!», gritó Juan Manuel de Prada desde el público, con una energía de orador de sobremesa. Y todos le dimos la razón. Se notaba que estábamos en casa y se alzaron las copas de toda una redacción por el nuevo diseño de ABC, cayeron algunas del impulso, e incluso se le escapó a Esperanza Aguirre un tacón de la emoción por esa imagen renovada de la cabecera centenaria. Antes de todo aquel homenaje, puede incluso que a los postres, los políticos asistentes le insistían a Narciso Michavila por las cosas de la demoscopia y la puntería de GAD3. ¿Votarán igual en Castilla y León que en Aragón?, se preguntaban Isabel Díaz Ayuso, José Luis Martínez-Almeida y también Antonio Garamendi. Pero justo en ese instante, Cándido Méndez ya había confesado que, como madridista de bien, se ausentaría del evento antes de lo previsto para no perderse su Real Madrid-Benfica. «Desde luego, la elección del día viene de un colchonero», farfullaron los merengues resignados que prefirieron quedarse hasta el final. El presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido, dejó caer que le gustaría que se renovase el TC, pero también, casi en el mismo orden de importancia, que es un absoluto fanático de Tintín, un 'tintinófilo' que se refugia en sus cómics para evadirse de las leyes. Conde-Pumpido asistió al evento, en un gesto de esa vieja institucionalidad del que sabe que en el cargo está el encajar las críticas de la prensa libre y rigurosa. Eso sí, la 'nueva institucionalidad' del Gobierno dejó patente que no comparte el gesto encomiable de Pumpido. ¡No vino ni uno, oye! Pero la noche seguía su curso y todo el mundo en los corrillos se acercaba a Rosa Belmonte, en una semana mitad difícil mitad gajes del oficio, a comentar lo de la tele antes de que se evaporara para coger el taxi de Antena 3 que tenía que hacerla llegar a 'El Hormiguero'. Polémicas últimamente hemos tenido unas cuantas y hubo quien se preguntó, quizá el propio Arturo Pérez-Reverte lo hiciera, si ya que Aznar no iba a estar en el evento, aparecerían David Uclés y su boina para festejar que ABC, como dijo don Torcuato Luca de Tena y recuperó Quirós, siempre ha sido «un periódico de tendencia y no de partido». Ayer en Josefa Valcárcel 40 bis los invitados demostraron que España es mucho mejor de lo que parece en Twitter y dicen que un fotógrafo inmortalizó en actitud amistosa a Reverte con el director de la RAE , Santiago Muñoz Machado, tras un mes de broncas públicas y notorias. En la noche de ABC nos quisimos olvidar por unas horas de la mundanidad de los 140 caracteres y reivindicar las eternas bondades del periodismo de solera, que permanece pero no se acomoda, que se enorgullece del trabajo bien hecho y que mira hacia el futuro. «Llevamos catorce meses trabajando sin descanso. Catorce meses de esfuerzo, de debates constructivos y de una dedicación absoluta para un rediseño profundo», apuntaba en su intervención el CEO de Vocento, Manuel Mirat. Fue escuchar aquello y como en un 'flashback' que nos retrotraía a 1903, año fundacional del diario, se empezó a escuchar un anacrónico «¡Extra, Extra!». Un grupo de chavales a lo Oliver Twist repartieron los ejemplares recién sacaditos de la imprenta de la primera edición renovada de ABC, sólo para invitados. Pero es que después seguimos trabajando y hoy la pueden encontrar en quioscos incluso un poco más actualizada por esa Redacción que va al periódico todos los días y que no siempre se encuentra en las tertulias. Las personalidades, que había unas cuantas, salieron de la casa con su ABC debajo del brazo, y hay testigos de que a Ayuso, que fue de las últimas en marcharse, le interrogaron hacia el final de la noche por aquello de que en Madrid era imposible encontrarte a tu ex. Un columnista romántico, de cuyo nombre no quiero acordarme, le discutió a la presidenta si de verdad era tan positivo no verse las caras nunca más. Entre disquisiciones sobre lo divino y lo humano a Juan Soto Ivars le salió un doble en la redacción de ABC y algunos, nos lo contó Ussía, decidieron seguir de farra en el bar Cock. No todos los martes se reafirman siglo y cuarto de historia.

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