La nueva vida de Charlène de Mónaco, cinco años después de su grave enfermedad
2026-03-15 - 08:43
Hoy por hoy, nadie duda del compromiso de Charlène de Mónaco para con la vida institucional monegasca. Su presencia es casi constante en eventos en los que acompaña a su marido, el príncipe Alberto II de Mónaco, o a sus hijos, los mellizos Jacques y Gabriella, que el pasado diciembre cumplieron 11 años. Sin embargo, esta primavera se cumplen cinco años de una de las etapas más sui generis que ha vivido recientemente cualquier familia real del mundo. Hablamos de aquella enfermedad que la mantuvo lejos de su familia y de su vida palaciega durante varios meses. Todo comenzó a mediados de marzo de 2021, cuando se desplaza a su país natal, Sudáfrica, para acudir al funeral del rey de los zulúes, su gran amigo Goodwill Zwelithini, monarca de dicho grupo étnico a quien le da un último adiós vestida de riguroso luto y hasta con mantilla. Era, por supuesto, un acto al que había de acudir, pero que se volvió algo extraño cuando, un par de meses después, tras muchas especulaciones sobre por qué asistía a ninguna otra ceremonia o gala en el Principado, aparecen sus siguientes fotografía. Hablamos del 20 de mayo y en ellas Charlène aparece con un rinoceronte herido, hablando sobre cómo su Fundación es contraria y lucha contra la caza furtiva de animales. Pero es que también significaba que seguía en el continente africano. Y al día siguiente informa de que se le ha detectado una rara infección otorrinolaringológica y que no puede salir del país, por lo que se perderá varios eventos, si bien para junio reaparece en el cumpleaños de su sobrina, junto a su marido y sus hijos, que se han desplazado hasta Sudáfrica. A finales de ese mes llegaría la primera operación. Con el coronavirus tan reciente, su "infección severa de oídos, nariz y garganta", la recomendación de no abandonar su país natal y sus imágenes con mascarilla explican su ausencia en el décimo aniversario de boda. Unas bodas de aluminio que la exnadadora pasa a kilómetros de distancia de la familia Grimaldi, si bien le dedica unas palabras en su siguiente entrevista, afirmando que el príncipe Alberto es "el pilar" de su vida, así como sus hijos, con quienes se difunde que se comunica mediante videollamada. Pero las críticas no tardan en llegar por su prolongadísima ausencia y comienzan, claro, los rumores. Sobre todo, de crisis matrimonial y de que está forzando la separación de su esposo, quien tiene que viajar solo a los Juegos Olímpicos de Tokio en julio dado que forma parte del Comité Olímpico. Charlène aclara que su infección se produjo debido a una intervención en la boca en la que se le elevó el seno maxilar, un procedimiento habitual previo a la colocación de un implante. A mediados de agosto vuelve a entrar en quirófano y unos días después se reencuentra con su familia, dado que Alberto II de Mónaco y sus hijos viajan a Sudáfrica, lo que consigue acallar momentáneamente los rumores de crisis. Sin embargo, que su familia regresase a Europa y ella no, además de otro ingreso hospitalario —había sufrido un desmayo por su infección y se encontraba en todo momento vigilada—, volvió a reabrir el debate sobre su posible divorcio. Al mismo tiempo, Nicole Coste, la madre de Alexandre, el hijo que Alberto había tenido con la exazafata togolesa antes de casarse, rompía su silencio tras 16 años y no mejoraba la situación del matrimonio en absoluto. En septiembre, el príncipe ha de conceder una entrevista para acallar los rumores, así como en octubre, tras una nueva imagen de Charlène, esta se somete a su tercera operación, añadiendo en su rehabilitación que está deseando volver a casa. Un regreso que llega a principios de noviembre, en una imagen de lo más esperada que se ve empañada pocos días después cuando la exnadadora se retira de la vida pública y se marcha del Principado a una clínica para recuperarse de su salud, por lo que no acude al Día Nacional de Mónaco, con sus hijos portando pancartas en las que se leían mensajes como "Te echamos de menos, mami" y "Te queremos". Tras una entrevista a su padre y críticas por perderse el séptimo cumpleaños de Jacques y Gabriella, su familia la visita en su retiro, ya que en un comienzo no estaba permitido. Charlène, con 44 años recién cumplidos en enero —e incluso siendo la protagonista de su propio cómic manga—, vuelve de manera definitiva el 12 de marzo de 2022, centrándose desde entonces en reanudar su agenda oficial y sus deberes como esposa del príncipe Alberto. Desde que el 1 de mayo de 2022 acudiese junto a su marido y sus hijos al campeonato de la Fórmula E, eso sí, no ha parado. Sus problemas de salud pasaron a ser algo del pasado, así como todas las teorías sobre el fin de su matrimonio. Y ahora, cinco años después del comienzo de aquella odisea, Charlène de Mónaco ha vuelto a ser una figura indispensable en el país mediterráneo, algo que llegó a estar muy cerca de romperse no hace tanto tiempo.