La operación reforzada con gas de Red Eléctrica desde el apagón empeora los efectos de la guerra sobre el precio de la luz
2026-03-11 - 05:04
La incertidumbre geopolítica que ha provocado la guerra en Oriente Medio, sobre cómo seguirán circulando los buques con gas natural licuado y cuál será su disponibilidad, ya se ha traducido en un aumento del precio de esta materia prima y, como consecuencia, del precio de la electricidad que se genera con ella en las centrales de ciclo combinado. Esta dinámica, que es la habitual en el mix energético de todos los países, se ve agravada en España debido a la operación reforzada que activó Red Eléctrica desde el día después del apagón del 28 de abril del año pasado. Para dar estabilidad a la red, recurre desde entonces en mayor medida a las centrales que generan electricidad con gas y que, en el momento actual, tienen un peso mayor en el coste total de la electricidad. Según calcula la consultora PwC, al precio puramente de mercado de la electricidad, es necesario añadir alrededor de 20 euros más por megavatio/hora debido a esta manera de operar la red que de momento no tiene visos de retirarse. Este lunes, el precio de la electricidad en el mercado mayorista -al que están indexados, por ejemplo, los contratos de quienes tienen la tarifa regulada, la PVPC- marcó un máximo anual, con una media diaria de 136 euros/Mwh, aunque con picos de 250 euros/Mwh en las horas del día en las que empezó a entrar más electricidad generada con gas para responder a la demanda, una vez que se retiró la generación fotovoltaica. Hasta aquí, entra dentro de la lógica una subida de la luz desde mínimos también históricos -de cero o muy pocos euros de media diaria- que se registraron antes del ataque a Irán, debido al temporal y a que el gas estaba también en cotas muy bajas. Lo que sí es más tipical Spanish es el coste adicional que hay que sumar aquí al precio de mercado de la luz —el resultado de casar oferta y demanda empezando con las tecnologías más baratas y terminando por el gas, que por el sistema marginalista termina fijando el precio de toda la tecnología en cada hora del día— debido a la operación reforzada, es decir, a la introducción por parte de Red Eléctrica de más centrales de gas de las que aconseja la simple demanda y unos estándares habituales hasta abril de estabilidad para hacer el sistema más robusto. Como la nuclear o la hidroeléctrica, estas centrales son síncronas y las más capaces de proporcionarla pero, al funcionar con gas, encarecen el conjunto. "Una parte de la factura que años atrás, antes de la Covid, no preocupaba porque eran uno o dos euros, ahora son 20 euros por MWh", reflexionaba este martes el socio responsable de Energía en PwC, Alberto Martín, en el congreso anual de la Asociación de Comercializadoras Independientes de Energía (ACIE). "Preocupa no solo al consumidor, sino también a los proyectos de demanda, a grandes proyectos industriales que quieren venir a consumir y se dan cuenta de que en España es donde más barato el coste de la energía", añadía. Desde Red Eléctrica no se oculta que la operación reforzada ha incrementado el peso de estos servicios de ajuste —de la oferta frente a la demanda, para dar estabilidad al sistema además de garantizar el suministro como es su obligación— sobre la factura de la luz. Por ejemplo, en febrero los servicios de ajuste —entre ellos, una mayor programación de ciclos combinados para dar robustez al sistema frente a posibles oscilaciones— supusieron 16,44 euros/Mwh de los 88,31 euros/Mwh que costó la electricidad de media mensual, siendo los 73,6 euros/Mwh restantes el precio de mercado de la luz. Este coste adicional, que viene registrándose en mayor medida desde mayo del año pasado, se elevó justo el último día de ese mes, cuando el 28 de febrero Estados Unidos e Israel lanzaron los primeros ataques contra Irán y se inició un nuevo evento de incertidumbre geopolítica y, directamente relacionada con ella, energética por la disponibilidad del gas y el petróleo. A partir de ese día, el precio del gas en el mercado de España y Portugal despegó de los 30 euros/Mwh hasta picos de 53 euros el pasado 3 de marzo o 59 euros el pasado domingo. Según apuntaba este martes la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, el gas se ha encarecido un 80% en los últimos días y, aunque este lunes el índice del Mibgas empezaba a apuntar a una tendencia a la baja, en el sector se reconoce que la incertidumbre es máxima y que de la misma manera que ahora puede no ser el momento de tomar medidas, la evolución del conflicto y de sus derivadas energéticas dependerá de factores tan externos e incontrolables como unas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como las que a última hora de este lunes hicieron bajar un 10% el barril de petróleo al señalar que la guerra está "prácticamente acabada". Gestionar el sistema "cuesta dinero" Como consecuencia de la subida del precio del gas, sube la luz en las horas en que este es necesario para generar toda la que requiere la demanda, pero también toda la que necesita Red Eléctrica para su operación reforzada, algo que también pone en cuestión que, como ha asegurado Aagesen, España tenga una menor "exposición directa" a las consecuencias de la guerra en Oriente Medio debido a que desde 2019 ha sido capaz de rebajar del 75% al 19% el número de horas en las que la oferta de renovables y otras tecnologías es suficiente y no hace falta recurrir al gas. Junto a ello, está la operación reforzada, que Red Eléctrica admite que "se está notando en las facturas" porque "gestionar un sistema tan complejo cuesta dinero". Así lo ha apuntado en la jornada de ACIE el director de Programación de la Operación en Red Eléctrica, Tomás Domínguez, que también ha subrayado que, aunque la operación reforzada desde el apagón supone un coste adicional, no se añade a facturas de momento ni de cerca tan abultadas como las que hubo en 2022 ó 2023, en la guerra energética por la guerra de Ucrania. "Un día como hoy, de precio máximo en le mercado diario en lo que va de año, no es ni de lejos el precio máximo que hemos vivido". Además, ha minimizado lo que supone la operación reforzada en el coste total del sistema —372 millones de euros en enero por los servicios de ajuste, según Red Eléctrica—, como 'pago' por que el sistema funcione y no haya que decirle al consumidor que "no puede poner la lavadora porque no hay recursos". "Es dinero, evidentemente, se está notando en las facturas, pero no es un altísimo porcentaje", ha apuntado Domínguez.