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La oruga procesionaria no espera a la primavera, ya hay alertas en media España

2026-02-24 - 06:13

Nada nos gustaría más que esto se tratara de una advertencia puntual de un año anómalo, pero no. La oruga procesionaria del pino vuelve a adelantarse y, desde finales de enero, ya son varias ciudades y comunidades autónomas las que han activado avisos por su presencia en parques, pinares urbanos y zonas ajardinadas. Tal y como recogen medios especializados como Animals Health, el aumento sostenido de las temperaturas asociado al cambio climático está modificando el ciclo biológico de esta especie, adelantando su fase más peligrosa para los animales y las personas. Ayuntamientos de distintos puntos del país han confirmado la presencia de los primeros descensos de orugas desde los pinos. Desde Baleares hasta Galicia, pasando por Castilla y León o la Comunidad Valenciana, el mensaje es extremar la precaución. Dónde están apareciendo Las alertas municipales se repiten por todo el país. En Calp, el consistorio ha informado de la aparición de las primeras orugas en zonas de pinos del municipio. En Ibiza se ha pedido máxima precaución en parques y pinares ante el inicio de la temporada. Benaguasil ha comenzado los trabajos de retirada de bolsones, mientras que Salamanca mantiene activos sus tratamientos preventivos. También en Logroño se ha intensificado la retirada de nidos, y en Murcia y Castellón de la Plana se ha confirmado una llegada especialmente temprana. En A Coruña, los veterinarios locales ya advierten del riesgo real para los perros tras detectarse ejemplares en la ciudad. Madrid, Sant Feliu o Ciudad Real también han alertado a través de sus medios de información locales sobre la peligrosa presencia de este lepidóptero defoliador. Por qué son peligrosas La oruga procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) posee miles de pelos urticantes microscópicos que se desprenden con facilidad. Estos pelos contienen una toxina responsable de reacciones inflamatorias intensas. El contacto directo puede provocar lesiones cutáneas, oculares y respiratorias. En perros, el riesgo es mayor porque exploran el entorno con el hocico y la boca. Un leve contacto con la lengua ya puede desencadenar necrosis, inflamación severa y, en casos graves, asfixia. No es necesario que el animal ingiera la oruga y basta el contacto con los pelos, que pueden permanecer en el suelo incluso después de que la oruga haya pasado. Ciclo vital y cuánto dura el peligro El adulto es una polilla nocturna que deposita los huevos en verano en las agujas de los pinos. Tras eclosionar, las larvas pasan el otoño y el invierno alimentándose y desarrollándose dentro de los característicos bolsones blancos. Cuando alcanzan su último estadio larvario, algo que sucede cada vez antes en el calendario, descienden en fila india desde el árbol para enterrarse y completar su metamorfosis bajo tierra. Es precisamente ese descenso en procesión el que les da el nombre y el momento de mayor riesgo. Tradicionalmente ocurría entre marzo y abril. Ahora puede comenzar en febrero e incluso antes en zonas especialmente templadas. El peligro se mantiene mientras haya orugas activas en el suelo y también mientras los bolsones sigan presentes en los árboles. Señales de alerta en parques y pinares Los bolsones blancos en las copas de los pinos son la señal más evidente. También conviene fijarse en las hileras de orugas desplazándose por el suelo, siempre en fila. Otra pista son los restos de pelos urticantes en las zonas donde ha habido tránsito reciente de orugas. Aunque no se vean a simple vista, pueden permanecer activos y provocar reacciones. Si un municipio ha emitido aviso de presencia de procesionaria en sus parques, es prudente evitar que los perros se acerquen a esas zonas, especialmente en días soleados, cuando las orugas tienden a descender. Qué ocurre si un perro entra en contacto Los síntomas suelen aparecer de forma inmediata con salivación intensa, inflamación de lengua y labios, dolor evidente, nerviosismo y, en casos graves, dificultad respiratoria. El contacto puede llegar a provocar la muerte por asfixia si no se actúa con rapidez. La actuación debe ser inmediata y se debe de acudir de urgencia a un centro veterinario. No hay que tratar de eliminar los pelos urticantes con nuestras manos o con agua bajo ningún concepto. El tiempo es determinante para limitar el daño. Oruga procesionaria y oruga del prado No todas las orugas negras y peludas son peligrosas. La oruga procesionaria se reconoce por su comportamiento en fila india perfectamente alineada y por su estrecha relación con los pinos. Sus bolsones blancos en las copas son otra pista inequívoca, además, su cuerpo presenta tonos pardos y anaranjados con abundantes pelos urticantes. La oruga del prado (Malacosoma neustria y especies similares), en cambio, suele encontrarse en el césped y en zonas abiertas, no forma procesiones tan marcadas y carece de los potentes pelos urticantes de la procesionaria. Aunque puede resultar llamativa por su aspecto peludo, no representa el mismo riesgo sanitario. Confundirlas puede generar alarma innecesaria o, al contrario, minimizar un peligro real. Por eso es importante observar el entorno (¿hay pinos? ¿hay bolsones?) y el comportamiento del grupo.

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