La otra arma, la del agua
2026-03-18 - 05:30
Todos vivimos pendientes desde hace unos días de la cotización del barril de petróleo. La guerra de Irán y el atasco en el estrecho de Ormuz nos han devuelto a los peores tiempos, con el fantasma de un petróleo disparado, rozando o superando los 100 dólares el barril. Y aunque esto es importante, determinante para saber hasta dónde están dispuestos Trump y Netanyahu a alargar esta guerra, hay otro elemento que también va a ser decisivo en este conflicto: el agua. Los países del Golfo carecen de agua, todo el mundo lo sabe, Irán también. El 90% del agua que consume Kuwait proviene de las desalinizadoras, instalaciones que Irán sabe muy bien dónde están, y que, estratégicamente, ha ido bombardeando en algún momento. Por mucho que los países del Golfo le pidan a Estados Unidos que siga golpeando a Irán, por mucho que muestren en público su apoyo, el agua empieza a ser su talón de Aquiles. Y esto, Irán lo sabe. Es el "arma" que puede utilizar para presionar a los países de la región. Hacerles pasar sed para que dejen de apoyar a Trump. Sencillo. Y diabólico, como suele pasar en todas las guerras. Hace unos días, se pedía a los ciudadanos de Dubái y Abu Dabi que no publicaran vídeos de cómo las baterías antiáereas interceptaban drones y misiles iraníes. Tenían sus razones. Con esos vídeos se daban demasiadas pistas de la ubicación de instalaciones estratégicas, entre ellas, las plantas desalinizadoras. Hace unos días, Irán bombardeó una de las plantas de Baréin, también se cree que en Dubái han quedado dañadas infraestructuras hídricas situadas cerca del aeropuerto... Que pasen sed quienes apoyan a Estados Unidos e Israel. Una estrategia que no es nueva, que se ha utilizado en muchas guerras como arma para doblegar al enemigo. En el caso de los países del Golfo, hay un elemento más: que todos los extranjeros que viven y trabajan allí se vayan, que el miedo obligue a un gran éxodo. Algo que, de momento, parece que ha funcionado, al menos en los primeros días de la guerra. Petróleo y agua. Son de momento las armas con las que juega Irán para intentar cambiar el rumbo de esta guerra. Con el petróleo lo está consiguiendo: Europa le ha dado un sonoro portazo al intento de Trump de arrastrarlos a una guerra por el control del estrecho de Ormuz. "Esta no es nuestra guerra, ni nosotros la hemos comenzado", ha sido la respuesta que ha recibido Trump de Europa. Veremos qué pasa con la otra arma, con la del agua. De momento, los países del Golfo resisten y mantienen su apoyo firme a Estados Unidos. Pero los días pasan y, ya hemos visto, que el régimen iraní no está ni descabezado ni debilitado. Puede golpear y, de hecho, lo está haciendo.