La parrilla no entiende de género: las cinco mujeres que ponen nombre femenino a las brasas
2026-01-25 - 21:05
Mientras que la cocina doméstica ha sido siempre territorio femenino, la alta cocina ha sido el campo de juego de los hombres, de la misma manera de lo han sido las parrillas del mundo, donde las mujeres quizá siempre han tenido presencia pero no visibilidad. Menos del 10% de los especialistas en brasas son mujeres, aunque cada día existe más presencia femenina detrás de la parrilla y también más visibilidad, precisamente por la segunda cuestión el parrillero argentino Javier Brichetto ha reunido a cinco de las grandes figuras femeninas de la parrilla en España para trabajar mano a mano y crear un menú único en Piantao. Son las 12 y media de la mañana de un martes cualquiera de enero -aunque no tanto- cuando las puertas de Piantao Legazpi, el templo de las brasas de Javier Brichetto abre sus puertas para recibir a los primeros invitado a una jornada tan especial que va a hacer de este martes cualquier de enero un día para recordar siempre. Alrededor de las brasas, como un día cualquier en su vida, encontramos a cinco mujeres de diferentes partes del país que ponen nombre propio femenino a sus parrillas y que se han ganado el respeto de todo el sector. Desde Vizcaya hasta Linares, Jayne, Vanesa, Irene, Anai y Lola, cada una con su historia y con su trayectoria, se han desplazado hasta Madrid para demostrar que la parrilla no entiende de géneros. Irene Nan 'La China': 87% de discapacidad visual, 3.000% de capacidad profesional Entre las paredes de Piantao 'La China' se siente como en su casa, y es que esta mujer que se define como "china, albina y sevillana", está en la casa que la vio nacer como parrillera. "Soy parrillera, me formé aquí en casa con Javier Brichetto y para mí el día de hoy es un orgullo que me hace recordar el día que que yo me presenté a Javi y le dije que mi objetivo era aprender de carnes. Y él no tuvo en cuenta si era mujer, si era hombre, o si como en mi caso tenía una discapacidad visual", asegura Nan sobre su primera toma de contacto con el mundo de la parrilla. Además de venir a demostrar que ser mujer y tener una discapacidad visual no está reñido con ser una gran parrillera, Irene también ha venido a demostrar que la parrilla no es solo cosa de carne, y que es el canal para conseguir platos espectaculares, como una espectacular calabaza de invierno que ha elegido para la ocasión. "He elegido este plato de calabaza para darle un poco de protagonismo también no solo a lo que estamos acostumbrados a relacionar con parrilla que es proteína, como puede ser carne y pescado", asegura la maestra parrillera. Según explica La China, el fuego en la parrilla ofrece muchas posibilidades de cocción, como puede ser la llama viva, el ahumado, la brasa y el rescoldo, por lo que siempre podemos encontrar la manera de cocinar en la parrilla prácticamente cualquier alimento. Vanesa Martín, la primera mujer en ganar el Concurso Nacional de Parrilla "Durante años nos han dicho que la parrilla no es para nosotras. Que no tenemos la fuerza física. Que es cosa de hombres", asegura Vanesa, quien confiesa que tuvo la suerte de cumplir el sueño de ganar el decimoquinto Premio Nacional de Parrilla en San Sebastián Gastronómica en el año 2024. Aunque más que suerte fue trabajo bien hecho. "Tienes que hacer el doble que el resto. He tenido que pelearme por decir que no quiero estar en un cuarto frío, que quiero estar encima de la parrilla, en el punto de batalla. Y luego tienes que demostrarlo todos los días", asegura la chef, quien asegura que este reconocimiento la ayudó a sentirse muy respaldada. "Me pareció que era una oportunidad fantástica para que todo el mundo viera que las mujeres estamos en la parrilla, que siempre hemos estado en la parrilla, lo que pasa es que no teníamos esa visibilidad". Vanesa lleva años trabajando una técnica depurada en El Alfoz de Burgos, y para la ocasión la parrillera ha escogido un plato a base de cordero para hacer honor a Burgos. "Es una chuleta de cordero, un poco un guiño a que nosotros venimos de Burgos, que lo que trabajamos es el lechazo habitualmente", asegura Martín. Anai Meléndez y su restaurante de mujeres parrilleras Publicista de formación y profesión, la pasión por la cocina de Anai empezó a dar la cara durante el confinamiento donde en su pequeño piso de Lavapiés hacía catas clandestinas de chuletas para amigos. Un cambio vital la llevó a abrir Caín en Naval del Rey, su pueblo natal, con una estética punk-eclesiástica. "Allí básicamente hacemos todo con con fuego, no tenemos horno, no tenemos energía residual. Somos una cuadrilla de cuatro mujeres y el plato estrella, que es la chuleta, aunque también hacemos cordero castellano a la estaca", asegura la parrillera. Tal y como confiesa Meléndez, lleva apenas un año en el mundo de la parrilla aunque le ha puesto toda la pasión, lo cual demuestra en Piantao a través de su chuleta. "Es una chuleta de vaca Frisona, de la vaquitas lecheras que veis por la carretera normalmente y tiene una maduración de 40 días o así". Jayne Hardcastle, una británica al frente de un asador vaco La veterana de las parrilleras jamás pensó que acabaría al frente de un asador. Y ya van 40 años. A pesar de haber nacido en Blackpool y haberse criado en Ibiza, Jayne acabó en Vizcaya para ponerse al frente del restaurante familiar Horma Ondo. La parrillera asegura que "esto no tiene género. Da igual que seas hombre o mujer, eres profesional. No tienes que levantar piedras de 300 kilos. Es comida". Para hacer honor al producto vaco, Hardcastle optaba por cocinar unas kokotxas de merluza al pilil en la brasa que abrían este menú creado por mujeres con todo el sabor de Euskadi. Lola Mira, una autodidacta triunfando en el Chuleta Fest Lola llegó al Chuleta Fest 2024 a contracorriente pero creyendo en su instinto; mientras todos cocinaban con carbón ella prefería hacerlo con leña, y su valentía y su saber hacer le valió un tercer puesto. La linarense aprendió de manera autodidacta y durante siete años ha demostrado su saber hacer en el Asador Torre de Gallarín, aunque ahora sigue formándose y haciendo feliz a la gente con su food truck ambulante La Indómita. Para la ocasión, Lola optó por elaborar una kofta, un plato de origen turco con carne de macho castrado. "Lo acompañamos con una salsa agregada que es el tzatziki, perteneciente al Mediterráneo, y le metemos el guiño de mi tierra, como es la aceituna de Jaén", sentencia Mira. Dicen que la unión hace la fuerza, y si la energía femenina se une para romper barreras y desmentir mitos, el resultado es un día único en la gastronomía. Por mucho más.