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La patronal de la construcción denuncia que el absentismo en el sector se ha duplicado en diez años

2026-02-09 - 16:15

En 2025 se perdieron 113 horas de trabajo por empleado en la construcción, prácticamente el doble que hace una década. El pasado fue el segundo ejercicio consecutivo en el que el absentismo superó las cien horas anuales por asalariado en las empresas del 'ladrillo', algo que no había sucedido ni siquiera en el peor momento de la pandemia de Covid. La Confederación Nacional de la Construcción (CNC) ha sido la primera patronal sectorial que ha puesto cifras sobre la mesa a un problema que, según dicen, conlleva un coste de 3.500 millones de euros para las empresas del 'ladrillo'. La CNC apunta que las horas perdidas por Incapacidad Temporal (enfermedad común o accidente no laboral) se han más que duplicado, al pasar de 45 a 94 horas por año y asalariado. Esto, según dicen, explica casi el 90% del incremento que tuvieron las horas no trabajadas por absentismo en la construcción desde 2015. El resto responde a las horas perdidas por otros motivos (permisos, licencias, conflictividad laboral...), que se han incrementado un 50% en el mismo periodo, al pasar de algo menos de 13 hasta prácticamente 19 horas anuales por empleado. Las horas pactadas efectivas en el sector de la Construcción alcanzaron las 1.812 por asalariado y año en 2025, una cifra similar a la de 2009 o 2010. Sin embargo, las efectivamente trabajadas no llegaron a 1.700 horas por asalariado, cifra que supone un mínimo histórico -si se excluye el 2020, marcado por los efectos de la pandemia-. La brecha entre ambas magnitudes viene mostrando una tendencia al alza, desde 54,3 horas en 2013, hasta 65,1 en 2019 y 112,8 horas el pasado ejercicio. La brecha entre las horas pactadas y las efectivamente trabajadas son las horas de trabajo perdidas por absentismo. Ese coste por el absentismo en la construcción, que incluye tanto el coste directo en forma de cotizaciones y salarios entre el cuarto y el decimoquinto día de baja, como los indirectos (valor de las horas perdidas) se triplicó con respecto a 2018. La CNC cuantifica el coste directo para las empresas en 633 millones, mientras que el indirecto ascendió a 2.932 millones (2.441 millones por incapacidad temporal y 491 millones por otras razones). Dos tercios de este impacto fue soportado por las pymes del sector, el eslabón "más débil", recuerdan los empresarios. No son los únicos datos que ayudan a cuantificar el fenómeno en el sector. El informe publicado por la patronal apunta que el coste del absentismo en las obras supuso el 1,7% de las ventas de toda la construcción, y que pesa más para la empresas que el pago del Impuesto sobre Sociedades. El año pasado hubo más de 70.000 asalariados de la construcción con horas no trabajadas y pagadas, un 23% más que dos años antes. Un debate en ebullición El contexto en el que se ha publicado este informe es importante. Ha transcurrido más de un año desde que el Ministerio de Seguridad Social abrió una mesa de negociación con los agentes sociales para abordar el aumento de los casos de incapacidad temporal. La CEOE asegura que el alza de las bajas médicas se ha convertido en el principal problema para las empresas españolas y advierten de que, si las cifras no se frenan, pedirán dejar de pagar las cotizaciones de los empleados en los periodos de baja. Los sindicatos ponen el foco en la saturación de la sanidad pública y las listas de espera. Tanto CCOO como UGT atribuyen a su incremento el impacto persistente de la pandemia, el aumento de patologías de salud mental, el envejecimiento de la población laboral, la organización del trabajo y la insuficiente inversión sanitaria. Esto, junto a la "infradeclaración de enfermedades profesionales" y a las condiciones laborales. La pasada semana era la Autoridad Fiscal (AIReF) la que recomendaba un control más estricto de las bajas médicas que, según el organismo, suponen un coste de unos 16.500 millones de euros a la Seguridad Social. En la reunión de la mesa de diálogo social convocada este lunes, el departamento que encabeza Elma Saiz ha anunciado que lanzará un observatorio para mejorar la gestión de las bajas médicas y analizar su evolución.

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