La personalidad, clave en la selección de caballos de Policía según un estudio internacional
2026-02-25 - 06:13
Durante años hemos hablado, y seguimos haciéndolo, de los perros que trabajan junto a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Entendemos, casi intuitivamente, por qué un pastor belga malinois o un pastor alemán destacan en intervenciones complejas, o por qué determinados sabuesos son casi insustituibles en tareas de detección. Sin embargo, cuando se trata de los caballos que patrullan las calles, los parques y las grandes concentraciones, el criterio de elección resulta mucho más opaco para la ciudadanía. ¿Se seleccionan por el tamaño, por su estampa o por la raza? La respuesta es que no se trata de ninguna de las tres, sino por los rasgos de personalidad del equino. Un estudio internacional arroja luz sobre esta cuestión al analizar qué rasgos temperamentales se consideran imprescindibles y cuáles inaceptables para quienes trabajan diariamente con caballos policiales. El perfil psicológico del caballo de Policía La investigación se basa en 129 respuestas de unidades montadas en nueve países (Australia, Bélgica, Canadá, Israel, Malta, Países Bajos, Eslovenia, Reino Unido y Estados Unidos). A través de una encuesta estructurada, agentes y voluntarios identificaron los rasgos que consideran esenciales en un caballo destinado al trabajo policial. Cinco cualidades aparecieron de forma reiterada. Un buen caballo de policía debe ser calmado, confiado, dispuesto a colaborar, capaz de generar confianza y, sobre todo, fiable. Estas características encajan con dimensiones de personalidad asociadas a baja reactividad emocional y alta sociabilidad, fundamentales en entornos imprevisibles como el control de multitudes, patrullas urbanas o eventos masivos. Lo interesante es que la mayoría de los caballos actualmente en servicio ya presentan estos rasgos, lo que sugiere que, incluso sin protocolos estandarizados globales, muchas unidades están realizando una selección acertada por mera experiencia acumulada. Rasgos que descartan candidatos Tan claros como los atributos deseables fueron los considerados incompatibles con el trabajo de policía. La agresividad, el miedo, la falta de cooperación, el nerviosismo y la imprevisibilidad se identificaron como factores excluyentes. El miedo, en particular, fue señalado como especialmente problemático en caballos destinados a patrullas de calle o en entornos naturales, donde los estímulos inesperados son frecuentes. En estos escenarios, un sobresalto mal gestionado no solo compromete la seguridad del animal y del jinete, sino también la de terceros. La calma, más valiosa de lo que parece Un hallazgo llamativo fue que, aunque la calma fue el rasgo más valorado, apareció con menor frecuencia de lo esperado en los caballos actualmente en servicio. Las autoras de la investigación sugieren que esto podría relacionarse con el uso de caballos de propiedad privada en algunas unidades, animales que no fueron originalmente seleccionados específicamente para el trabajo policial. Este punto abre una reflexión relevante desde el bienestar animal donde parece que identificar de forma precoz qué ejemplares poseen el equilibrio emocional adecuado permitiría evitar trayectorias laborales estresantes y reducir el riesgo de ansiedad crónica y fracaso. Raza y sexo, factores secundarios En un terreno donde abundan los estereotipos, los resultados desmontan algunas ideas preconcebidas. La raza y el sexo tuvieron una influencia muy limitada en los rasgos observados. Solo se detectaron dos diferencias significativas en los cruces con caballos de tiro, que fueron descritos por los participantes como menos dóciles, y en el caso de los machos castrados, que definieron como más audaces que las hembras. En términos generales, el individuo pesa mucho más que la etiqueta racial. Este dato resulta especialmente relevante en un ámbito donde tradicionalmente se ha asociado cierto tipo físico con determinadas aptitudes. Selección con base científica y bienestar El estudio subraya la necesidad de avanzar hacia protocolos de evaluación estructurados y basados en evidencia científica. Incorporar pruebas estandarizadas de personalidad permitiría tomar decisiones más tempranas y seguras, reduciendo el número de caballos que ingresan en programas exigentes sin el perfil adecuado. La seguridad pública y el bienestar equino no son objetivos contrapuestos sino que, de hecho, están estrechamente vinculados. Un caballo equilibrado emocionalmente va a rendir mejor en situaciones de presión y también tiene más probabilidades de desarrollar una carrera profesional estable y saludable. Si en el caso de los perros policiales hemos aprendido a mirar más allá de la apariencia para entender la importancia del temperamento, ha llegado el momento de aplicar la misma mirada a sus compañeros equinos. Referencia: The influence of equine personality on police horse selection. Kiana McDole y Katrina Merkies. Applied Animal Behaviour Science (2026)