La presentadora de laSexta Marina Valdés, atropellada a la salida del trabajo: "Sentí que me iba a morir"
2026-02-10 - 07:45
Hace una semana, la vida se paró para Marina Lobo. La joven comunicadora salía, como todos los días, a las 20 horas de su trabajo en Más vale tarde, de laSexta, cuando sufrió un aparatoso atropello. "Recuerdo que, en el momento en que estaba en el aire, pensé: 'esto es una...'. O sea, fue como muy dramático, y eso no me gustó nada. Yo sentí de verdad que me iba a morir porque, claro, sentí un golpe muy fuerte, me vi en el aire y pensé: o sea, me han atropellado, ¿sabes?", rememora en una entrevista a ¡Hola! "Esto que dice la gente de que piensas en tu vida, piensas en alguien y tal, pues no. Yo no pensé nada de eso. Me dio como mucho fastidio pensar que me iba a morir por no haberlo visto", detalla. "Tuve otro pensamiento; pensé: 'bueno, intenta al caer poner los brazos, ¿vale?'. Yo pensé en la cabeza, en proteger la cabeza, y de hecho caí como de costado. Entonces caí con un golpe muy seco y recuerdo abrir los ojos y tener el bordillo de la acera a nada, a un centímetro, y pensar: Dios. Porque claro, ahí no me di en la cabeza, pero si hubiera caído en el bordillo sí que me habría dado en la mandíbula o en la cabeza o algo así", recuerda sobre aquel terrible momento. "Yo me senté sola en la acera, o sea, me incorporé. Es verdad que yo no sentí dolor", recuerda. "Entonces se ve que yo hice como el ademán de levantarme y, al intentar levantarme, me vino una oleada de dolor brutal, pero brutal, un dolor que yo no había sentido en mi vida, y entonces, del dolor, perdí el conocimiento durante unos segundos", cuenta la comunicadora, aún de baja. "Entonces, una vez más, pensé que me iba a morir otra vez, aquí ya en plan dramática, porque me asusté muchísimo. O sea, aquí me entró un pánico terrible. Ya llamaron a la ambulancia y vinieron la policía local y una ambulancia", recuerda, revelando lo que le han dicho los profesionales, que, afortunadamente, le dieron buenas noticias: "El traumatólogo vino a decirme que, milagrosamente, no tenía nada roto. Me insistió mucho en que había tenido muchísima suerte".