TheSpaineTime

La rebeldía del FC Thun para hacer historia en la Superliga suiza

2026-03-09 - 11:23

En la temporada 1975-76, el Nottingham Forest, un equipo fundando en 1865 y hasta entonces sin mucho pedigrí en Inglaterra, ascendió a la First Division sin hacer mucho ruido. Un año después logró ganar la liga por delante del todopoderoso Liverpool, un hito al alcance de muy pocos. Es la misma gesta que consiguió el Kaiserslautern alemán al hacerse con la Bundesliga en la campaña 1997-98 después de haber llegado casi de puntillas el año anterior a la máxima categoría del fútbol germano. Hay un matiz que convierte aún en más heroica la gesta del club inglés, porque tras hacerse con el título de campeón liguero, levantó después dos veces la Copa de Europa -la actual Champions League- de forma consecutiva. La historia se puede repetir ahora en una competición menor como es la Superliga suiza donde Grasshopper, Basilea, Young Boys o Servett se han repartido la hegemonía durante los últimos lustros. El protagonista es el Fussballclub Thun, fundado en 1898 en la ciudad de Thun, ubicada en el cantón de Berna a los pies de los Alpes, y que ahora acapara todos los titulares de la prensa helvética por méritos propios. El fútbol no es la más conocido en la undécima población más grande del país helvético. El deporte rey es el esquí. No en vano, muy cerca de allí se celebra todos los años la mítica carrera de descenso Lauberhornrennen una de las más largas del circuito de la Copa del Mundo de Esquí Alpino donde se pueden alcanzar velocidades que alcanzan los 160 km/hora sobre unos esquís. Después de 29 partidos, y falta solo de cuatro jornadas, aventaja al St Gallen, su máximo perseguidor, en 14 puntos. Así que su victoria de este domingo fuera de casa frente al Young Boys (1-2) le hace ser ya matemáticamente campeón de la primera fase de la Superliga. Luego vendrá la fase de grupos donde se enfrentarán entre sí, a partido único, los seis primeros de la clasificación. Es decir, no parece nada sencillo que en nueve jornadas sus perseguidores le recorten una ventaja tan amplia. Para hacerse una idea aproximada de lo que significa esta proeza en un club de 127 años de antigüedad, nada mejor que mirar al portal especializado en fútbol Transfermarkt. Pues bien, según esta publicación, el valor de plantilla del FC Thun estaría en los 15,8 millones de euros, esto es, el segundo más bajo de entre sus otros once competidores en la Superliga suiza y muy lejos de los 70,4 millones que valdría la plantilla del Young Boys o los 59,1 del Basilea. Su jugador con más valor en el mercado es Niklas Steffen (1,5 millones de euros), un joven portero que ha jugado en todas las categorías inferiores de Suiza sin llegar a debutar en la absoluta. En quinta posición estaría el español Genís Montolio (800.000 euros). Se trata de un central de 29 años que trató de buscarse la vida en España jugando en los filiales del Alavés, Español y Villarreal antes de ir a algún club de categoría nacional. Una intentona en el Olot, con descenso incluido a Tercera División, frenó su carrera de futbolista en España hasta que hace cinco años llegó a Zúrich. Su trampolín en Segunda División fue el FC Wil para desembarcar más tarde en el FC Thun donde en la actualidad luce el dorsal número 4. Casi había arrojado la toalla el catalán, y cuando estaba a punto de comenzar a preparar las oposiciones a bombero, recibió una llamada del filial del Zurich. No lo dudó. Esa oportunidad había que aprovecharla. "Era mi última bala y la cogí", admitió en una entrevista concedida al portal Panenka. Cinco meses sin equipo era demasiado tiempo para un joven de 25 años en un deporte que se vive al día. Solo las grandes estrellas pueden estar sentadas frente al televisor a la espera de la llamada de su agente con un oferte sugerente. Tuvo que decir adiós al confort del hogar para vivir de alquiler en una casa con una persona de avanzada edad con la que apenas se podía comunicar por el idioma. Tampoco le importó. Y es que, de repente, su suerte había cambiado. Por fin le llegaban las oportunidades que tanto estuvo esperando fruto de la madurez que adquiere una persona cuando tiene que enfrentarse a sus propios males en la más absoluta soledad. De una ciudad como Wil, con 18.000 habitantes, se mudó a otra con más del doble de población como Thun cuyo equipo aspiraba a jugar en la Superliga. El club lo consiguió ese mismo año después de deambular durante un lustro en la división de plata del fútbol helvético. La irrelevancia en el plano deportivo vino acompañada de problemas económicos, algo bastante común en la mayoría de los conjuntos suizos como consecuencia de la pandemia, porque a la falta de partidos se unió la obligada ausencia de espectadores en los terrenos de juego. Los números empezaban a no cuadrar. Antes de su último descenso a la segunda división suiza, la entidad presidida por Andrés Gerber obtuvo una inversión a cargo de Pacific Media Group, Chien Lee y The Seelig Group que le permitió estabilizar la situación deportiva de cara a buscar resultados a medio y largo plazo. Todo pasaba por reforzarse, pero teniendo muy en cuenta el trabajo de la gente joven. Fue así como el 2 de mayo de 2025 pudieron recoger por fin los frutos. Derrotaron al FC Aarau (2-1) y el soñado ascenso a la Superliga se hizo realidad de forma automática. Ahora es cuando empiezan a apreciarse los brotes verdes por la buena planificación del equipo a lo largo de su travesía durante los últimos cinco años por la Segunda División. Ya nadie duda de su solvencia. Dos victorias seguidas durante la temporada frente a rivales directos al título como Young Boys y Basilea dejaron un mensaje claro de que los chicos que entrena Mauro Lustrinelli iban muy en serio. La plantilla de 27 jugadores, con una media de edad de 25,4 años, resulta bastante compensada. Es una mezcla de experiencia y juventud. La mayoría son de origen suizo. Solo cuenta con cinco futbolistas procedentes del extranjero, incluido Montolio. El resto son de Martinica, Congo, Alemania y Estonia. El capitán Marco Bürki (32 años) y Leonardo Bertone han sido fundamentales para la estabilidad y liderazgo del equipo. El veterano defensa aporta seguridad a la zaga mientras que el centrocampista, un año menor que su compañero, marca el ritmo de juego junto al joven Justin Roth y su buena visión le ha convertido en el líder de asistencias en el Thun. Junto a ellos han surgido jugadores jóvenes como Kastriot Imeri, Franz-Ethan Meichtry y Elmin Rastoder que aportan frescura y brillantez al juego que quiere desarrollar sobre el césped Lustrinelli, un antiguo jugador del conjunto suizo que colgó las botas en 2011 para dedicarte a los banquillos. Desde entonces ha sido técnico del Thun salvo un paréntesis de cuatro años (2018-2022) para hacerse cargo de la selección sub 21 de Suiza. Arriba cuentan con el congolés Christopher Ibayi, un potente delantero centro que lleva nueve goles, seguido a un solo tanto de distancia de Emil Rastoder. Su apuesta por el fútbol ofensivo viene avalada por los datos. Lleva 62 goles, siete más que el Young Boys y nueve más que el segundo clasificado, el St. Gallen. El Thun no sabe lo que es empatar. Solo dos veces ha terminado un partido suyo con equilibrio en el marcador. La última el pasado jueves en casa frente al segundo clasificado. El resto son victorias (22), incluidas las cinco últimas de forma consecutiva antes de empatar con el St Gallen, y otras tantas derrotas todas ellas cosechadas fuera de casa. El nombre del FC Thun no es desconocido para los amantes del fútbol europeo. Sus éxitos a nivel internacional ya fueron muy comentados durante la campaña 2005/06. No llega a lo que han conseguido hasta la fecha los noruegos del Bodo/Glimt alcanzando los octavos de final de la Champions League, pero puede valer como ejemplo. Los suizos lograron pasar las primeras eliminatorias de la competición más potente a nivel europeo para llegar a la fase de grupos dejando en el camino a históricos como el Dinamo de Kiev ucraniano o el Malmöe sueco. En el sorteo posterior no tuvo mucha suerte. Se tuvo que medir en su grupo a tres rivales de la talla del Arsenal, Ajax y Sparta de Praga. Aun así, logró cuatro puntos fruto de un empate con los londinenses y de una victoria frente a los checos. Esa puntuación le dio acceso a ser tercero de grupo y poder disputar la Europa League donde cayó eliminado en dieciseisavos de final ante el Hamburgo. Concluía de esta forma el bienio más glorioso del club hasta fecha puesto que la temporada anterior había quedado segundo en la Superliga por detrás del Basilea. El Thun juega en la actualidad como local en el Stockhorn Arena, un estadio multiusos inaugurado en 2011 con capacidad para 10.398 espectadores con césped artificial, iluminación y calefacción por suelo radiante que evita que se formen placas de hielo o que la nieve impida disputar un partido de fútbol. El conjunto donde juega Genís Montolio adoptó desde su fundación en 1898 los colores rojo (camiseta) y blanco (pantalón) con un escudo que hasta mudarse al nuevo terreno de juego solo llevaba impreso el nombre "FC Thun" escrito con letras negras sobre fondo rojo y blanco. La única modificación se produjo coincidiendo con el centenario cuando se introdujo un escudo especial con la letra estándar superpuesta sobre un fondo que resaltaba el número "100" en un diseño algo más festivo. El escudo actual es algo más emblemático. Está dividido en los colores rojo y blanco, coronado por una estrella amarilla de cinco puntas. El rediseño no obedeció a caprichos presidenciales. Al contrario, surgió de un concurso para que los aficionados votaran sobre cinco propuestas y los hinchas ven ahora un emblema más creíble y acorde a los tiempos modernos.

Share this post: