La renta fija vuelve a mirar al BCE: ¿y si suben los tipos?
2026-03-21 - 07:20
Poco está funcionando como solía hacerlo. Esa es la primera pista. La guerra en Irán ha frenado las tendencias que dominaban el mercado desde principios de año y ha devuelto a la renta fija una amenaza que parecía más lejana. No hace falta que el Banco Central Europeo (BCE) suba tipos en abril o en junio para que el daño empiece antes. Basta con que el mercado vuelva a creer que puede hacerlo. Eso ya está pasando. Hace apenas unas semanas el mercado discutía cuántos recortes podían llegar en 2026. Ahora empieza a descontar justo lo contrario. Según Julius Baer, los tipos implícitos en el mercado monetario ya contemplan al menos una subida de 25 puntos básicos en la facilidad de depósito del BCE para finales de año, cuando antes del estallido del conflicto se esperaba un recorte. Más inflación, más tipos El giro no nace en la política monetaria. Nace en la energía. La guerra en Irán ha alterado las tendencias que dominaban el mercado desde principios de año. El petróleo ha subido cerca de un 40% desde el inicio del conflicto y esa presión se está filtrando a las expectativas de inflación. El problema para los bancos centrales es conocido. Es un 'shock' de oferta. Y eso deja menos margen de actuación. La firma suiza considera que la guerra introduce perturbaciones inflacionarias similares a las de la etapa posterior a la pandemia y a la crisis energética de 2022. En ese contexto, los bancos centrales tienen pocas herramientas para frenar el impacto sin dañar el crecimiento. Ese equilibrio es el que está reescribiendo el precio de los bonos. El ajuste empieza por donde siempre. En el corto plazo. Ahí es donde el mercado incorpora antes cualquier cambio en las expectativas de tipos. Pero el efecto relevante aparece después. Si la posibilidad de subidas se mantiene, los rendimientos a largo plazo suben y los precios caen con más intensidad. Ese movimiento ya se está viendo fuera de Europa. El crédito estadounidense de alto rendimiento está resistiendo mejor que los bonos del Tesoro precisamente por su menor duración, mientras que los tramos largos han sufrido más al desaparecer parte de las expectativas de recortes. La otra señal es más amplia y afecta a todo el sistema. La diversificación está fallando. El petróleo ha subido un 40% desde el inicio del conflicto y el dólar algo más del 2%, pero el oro ha retrocedido un 5,4% y la plata más de un 15%. Incluso activos tradicionalmente defensivos como la bolsa suiza han retrocedido con fuerza. "El aumento de la aversión al riesgo no ha generado oportunidades de compra muy atractivas", señala Julius Baer. Eso deja a la renta fija en una posición distinta a la de otras crisis. No actúa como refugio automático porque el riesgo no está solo en el crecimiento o en el crédito. Está en el propio nivel de los tipos. Si el mercado empieza a asumir que pueden subir, el ajuste no se limita a un segmento concreto. Atraviesa toda la curva. Aun así, el escenario no es lineal. Antonella Manganelli, consejera delegada de Payden & Rygel para Europa, cree que "el mercado sigue descontando unas dos subidas de tipos de aquí a septiembre de 2026", pero añade que esas expectativas "parecen agresivas". Su argumento es que el BCE no tiene por qué verse obligado a actuar si el conflicto no se prolonga. El corto plazo toma la delantera Ese escenario abre una derivada más práctica para el ahorro. Mar Barrero, directora de análisis de Arquia Banca Privada, señala que la parte del mercado que antes recoge ese cambio es la renta fija directa, porque las nuevas emisiones incorporan de inmediato mayores rentabilidades exigidas. Y añade que ese ajuste se traslada antes a los fondos monetarios que a los de renta fija a corto plazo, ya que trabajan con vencimientos más breves y pueden renovar cartera con mayor rapidez. Nacho Zarza, de Auriga Bonos, sitúa el foco en el tiempo más que en el producto. Explica que, cuando el mercado empieza a descontar subidas de tipos, los activos que antes reflejan esa mejora son los de menor duración, mientras que alargar plazos en ese momento puede dejar al inversor ligado a rentabilidades que se quedan atrás si el ajuste continúa. En ese contexto, la mejora en el corto plazo llega antes, pero el recorrido de la curva sigue dependiendo de si esa expectativa de tipos al alza se consolida o se diluye en las próximas semanas.