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La responsabilidad política por el accidente ferroviario de Adamuz

2026-01-27 - 06:09

Ha transcurrido más de una semana desde el trágico accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), donde 45 personas han perdido la vida, con más de un centenar de heridos y con especial tragedia para familias que han perdido a casi todos sus miembros así como tantas vidas truncadas, en particular de la provincia de Huelva, pues han sido los viajeros del Tren Alvia Madrid Huelva, donde los fallecidos han sido más numerosos. ¡España entera está de luto por esta tragedia! Como las catástrofes no vienen solas, cabe también recordar al maquinista muerto y 37 heridos en Gelida en plena comarca vitinícola de San Sadurní de Noya (alto Penedés), que ha colapsado Rodalies en Cataluña. La vida está llena de penumbras y las catástrofes naturales y los accidentes, en este caso, ferroviarios, son a veces inevitables. La pregunta que debe responderse es si este accidente en alta velocidad fue evitable. Y si parece como así fue, lo siguiente es exigir la correspondiente responsabilidad política y administrativa sin perjuicio de la penal que será tardía y no siempre restauradora. El accidente de Angrois en Galicia ha tardado más de diez años en sentenciarse con múltiples retrasos y cambios constantes en la instrucción y dilaciones indebidas. Esperemos que ahora no suceda. El cuidado y mantenimiento de dicha infraestructura corresponde a ADIF dependiente del Ministerio de Transportes, teniendo presente que es el descarrilamiento del AVE de Trenitalia (Iryo) el causante de todos los daños. Es la causa del mal causado, en el estado actual de las investigaciones. En tal circunstancia cabe preguntarse qué responsabilidad cabe exigir a los Administradores de dicha infraestructura. La respuesta debería estar en consecuencia con el mal causado y con la negligencia de ADIF, con sus constantes cambios de titulares, propiciados en algunos casos por la corrupción del Ministerio Ábalos (2018-2021) y por la mala gestión tanto de la siguiente Ministra de Transportes Raquel Sánchez (2021-2023), hoy en la poltrona de Paradores de Turismo y de Oscar Puente, el actual Ministro tuitero, que se ha dedicado estos dos años a comportarse como un hooligan político con el consentimiento de Sánchez y no gestionar debidamente su Ministerio en este ramo del transporte ferroviario de alta velocidad. La Responsabilidad político-administrativa por tanto debería en cualquier País de la UE ser la máxima, es decir la dimisión inmediata, sin perjuicio de la responsabilidad penal, si la hubiera. Alguien independiente con prestigio en el sector debería hacerse cargo del Ministerio de Transportes para esclarecer los hechos y hacer rodar las cabezas necesarias en un Ministerio donde como mínimo la sospecha de corrupción, en forma de adjudicaciones de amiguetes huele mal. Después un gran pacto nacional debería posibilitar que los AVES recuperen su prestigio y que las dotaciones e inversiones en infraestructuras ferroviaria sean prioritarias. Alguien debería acordarse de los 60.000 millones devueltos a la UE (préstamos COVID), pues al parecer somos un Estado al que le sobra el dinero. España como se ha dicho en tono triunfalista tiene la mayor red europea de alta velocidad (4.000 KM), por delante de Francia e Italia aunque con una red ordinaria de cerca de 15.000 KM muy abandonada por el pretendido éxito de los AVE. Somo el segundo país del mundo a mucha distancia de China que tiene cerca de 50.000 Km en red de alta velocidad. Todo ello ha repercutido en el buen nombre y en el prestigio reputacional del funcionamiento de los AVES, hasta hace unos años. Incluso la modélica Alemania en otro tiempo en materia ferroviaria, la Deutsche Bahn ya no lo es, ponderaba la eficacia, confort y puntualidad de la alta velocidad española. Todo ello más allá del éxito de viajeros como lo demuestra el hecho de que la liberalización propiciada por la UE, en la que España es de los pocos países de la UE donde trenes franceses e italianos, circulan por sus vías. ¿Qué ha sucedido para llegar a la situación actual de desconcierto en el buen funcionamiento de la Alta Velocidad?. Se ha dicho , por un lado, que la falta de inversiones y de otro, la mala gestión y mantenimiento de la red. Demasiados ganapanes en puestos técnicos y una mala planificación derivada de

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