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La salida 'a medias' de Montero: deja el Gobierno pero seguirá como número dos de Sánchez en Ferraz

2026-03-26 - 05:30

María Jesús Montero empieza a despedirse del Gobierno, pero no de Madrid. Su salida como vicepresidenta primera y ministra de Hacienda para encabezar la candidatura del PSOE en Andalucía es una retirada 'a medias' del aparato socialista. Montero mantendrá su escaño en el Congreso y también conservará su posición orgánica como número dos del partido, lo que le permitirá seguir presente tanto en las votaciones parlamentarias como en las decisiones estratégicas de Ferraz. De hecho, en su equipo ven a Pedro Sánchez como el revulsivo necesario frente a un abstencionismo que el PSOE cifra en hasta 500.000 votantes potenciales. Por ello, ya avanzan que tanto él como los ministros y excompañeros de Montero "se van a volcar" en la campaña andaluza. La estrategia de vincular a los candidatos autonómicos con Moncloa exhibió sus costuras tras los últimos comicios. Miguel Ángel Gallardo hizo campaña bajo la sombra de la investigación judicial por el caso del hermano de Sánchez y perdió diez escaños. Pilar Alegría abandonó la portavocía del Gobierno y el Ministerio de Educación para concurrir en Aragón, con un balance también negativo: cinco asientos menos en las Cortes. Frente a esa tendencia, Carlos Martínez, ajeno al foco de Moncloa y Ferraz, y con una campaña centrada en el territorio y en su figura de alcalde, no solo logró contener el desgaste en Castilla y León, sino que sumó dos procuradores, rompiendo la inercia de los batacazos. Pese a la evidencia acumulada y a unas encuestas poco halagüeñas, el PSOE se mantiene firme en una fórmula que presenta todos los síntomas de agotamiento: convertir a los ministros en candidatos y a Sánchez en eje de la campaña. Con el calendario electoral ya fijado, la Dirección socialista, que ya no puede echarse atrás con Montero, parece incluso decidida a redoblar la apuesta. El equipo de la aún vicepresidenta anticipa que el presidente "se volcará" en la contienda, mientras la propia Montero seguirá muy ligada a Ferraz durante toda la campaña. Desde su entorno confirman que conservará su posición como número dos del partido, algo a lo que quitan hierro recordando que también lo hizo Pilar Alegría, que mantuvo su puesto en Ferraz pese a dar el salto a Aragón. Sin embargo, la posición de Montero en la cúpula socialista es clave: como vicesecretaria general, en el organigrama solo Sánchez está por encima. Una posición que le permite seguir influyendo en las decisiones estratégicas del partido incluso estando fuera del Consejo de Ministros. A ello se suma su decisión de no renunciar al escaño en el Congreso. La todavía vicepresidenta esgrime motivos profesionales —preservar su plaza vinculada al hospital Virgen del Rocío—, pero el movimiento también evita, de momento, un relevo en la Cámara Baja. Esto es algo que el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, le reprende, augurando que no renuncia a su escaño porque "es evidente que no tiene intención de coger el acta de diputada" en el Parlamento andaluz, aunque en el equipo de Montero niegan que sea así. En cualquier caso, Montero se mantendrá a caballo entre Madrid y Andalucía, incluso cuando la campaña ya esté en marcha. En este sentido, en Moncloa pasan por alto que uno de los argumentos que utilizaron para explicar los malos resultados de Alegría en Aragón fue precisamente la falta de tiempo para hacer campaña desde el territorio. Dan por sentado que a Montero no le ocurrirá lo mismo: su entorno insiste en que su reconocimiento en Andalucía, fruto de años en la Junta, le proporciona un colchón electoral que justificaría la doble presencia. Precisamente, este será otro de los ejes de su campaña: la sanidad. "Los andaluces se juegan la salud y yo soy experta", lanzó la candidata a los medios en uno de los últimos paseos que dará como vicepresidenta del Gobierno en el Congreso, aunque no como diputada socialista.

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