La semana arranca con el temor a otra subida sin freno de petróleo y gas por la guerra
2026-03-09 - 05:23
Este lunes se cumplen diez días desde el inicio de la guerra en Irán y más allá del drama humanitario que supone cualquier conflicto armado, el mundo contiene la respiración ante el principal efecto secundario de la contiende: el precio del gas y el petróleo se dispara y eso va a repercutir dramáticamente en los bolsillos de todos los ciudadanos. La situación ha empeorado este fin de semana después de que la coalición entre Israel y Estados Unidos haya atacado directamente los depósitos de combustible de la capital iraní, Teherán, lo que ha dejado un escenario casi apocalíptico en el que, según muchos testigos, llovía gasolina sobre la ciudad, más allá de espectaculares incendios y densas nubes de humo negro. La Guardia Revolucionaria iraní ha amenazado con una respuesta que puede complicar aún más el escenario. Según ha declarado en medios estatales iraníes un portavoz de este cuerpo militar, el brazo armado del régimen islamista, los países del Golfo Pérsico deberían pedir a EEUU e Israel que cesen los bombardeos a estos puntos energéticos críticos, o de lo contrario "se tomarán medidas similares en la región". "Si pueden tolerar un precio del petróleo superior a los 200 dólares por barril, continúen con esta estrategia", añade este portavoz. Después de una primera semana de guerra, el barril de petróleo se ha encarecido cerca del 30% en el caso del brent hasta más de 92 dólares, que sirve de referencia en Europa, e incluso más del 35 % para el West Texas Intermediate, que es el referente en Norteamérica. En cuanto al gas, el TTF que sirve de referencia en Europa, se ha disparado un 50% durante esta semana y el viernes pasó el umbral de los 52 euros por megavatio hora (MW/h), el nivel más elevado desde comienzos de 2023. La clave, según los expertos, es saber durante cuánto tiempo se producirán estos aumentos y cuánto será posible el sistema global de aguantar. La gasolina ha marcado un precio medio de 1,486 euros por litro, mientras que el diésel se paga a 1,441 euros, según el Boletín Petrolero de la UE publicado este pasado jueves 5 de marzo. Ambos carburantes suben más de un 1% en una semana, que parece poco, pero que es mucho en un periodo tan corto. Es, de hecho, el mayor aumento en ocho meses (precisamente cuando se produjo la anterior operación de EEUU e Israel contra Irán). Se espera que esta semana se produzcan aumentos mucho más pronunciados. Trump: "Es un pequeño fallo" Estados Unidos no es ajena a este preocupante efecto secundario de su operación. El propio presidente Donald Trump se ha referido a él como "un pequeño fallo". "Es un pequeño fallo. Tuvimos que tomar este desvío. Sabía exactamente lo que iba a pasar", afirmó Trump en una entrevista con la cadena ABC News, al ser preguntado por el impacto económico de la guerra. Desde el comienzo de los combates hace una semana, el precio de la gasolina en EEUU ha subido un 16% (47 centavos de dólar), situándose en una media de 3,45 dólares por galón. Pero Trump no ha querido centrarse en este hecho y ha desviado la atención hacia los logros militares de la operación. De hecho, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aseguró este domingo que su país no tiene planes de atacar la industria petrolera o la infraestructura energética de Irán, con lo que se distanció de la reciente ofensiva de Israel contra depósitos de combustible en territorio iraní. "No hay planes de atacar la industria del petróleo, el gas natural o cualquier aspecto de su sector energético. Estos son ataques israelíes", dice, aunque recordó que las incursiones hebreas se han producido en depósitos locales de combustibles, no en la infraestructura petrolera del enemigo. Además, Wright ha querido calmar a los mercados. Este domingo ha declarado que el aumento de los precios de la energía duraría semanas, en el peor de los casos, no meses. Wright predice que los precios internos de la energía en Estados Unidos, que han caído durante el mandato de Trump, terminarán por bajar. "Queremos que vuelva a estar por debajo de los 3 dólares por galón. Y volverá a estarlo pronto", dice, y añade: "Nunca se sabe con exactitud cuánto durará esto, pero, en el peor de los casos, esto será cuestión de semanas, no de meses". El estrecho de Ormuz Otro de los asuntos clave es el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% de la producción mundial de crudo. Este paso está controlado por los islamistas y la Guardia Revolucionaria ya ha atacado dos petroleros. Teherán niega que haya cerrado el paso, pero la Guardia Revolucionaria dice que los petroleros y embarcaciones comerciales de "países aliados de naciones hostiles" no tienen permitido atravesar el estrecho. Tal es la preocupación que el presidente francés, Emmanuel Macron, ha hablado este domingo con los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Irán, Masud Pezeshkian. A este pidió en concreto el cese inmediato de los ataques a los países vecinos y que reabra el estrecho de Ormuz, una de las grandes vías de circulación del petróleo y del gas. Por otro lado, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Kuwait, dos de los países vecinos que están recibiendo ataques de Irán, han empezado a reducir su producción de petróleo. La empresa Abu Dhabi National Oil Co. ha afirmado que está "gestionando los niveles de producción en alta mar para satisfacer las necesidades de almacenamiento", en un comunicado recogido por la agencia Bloomberg. De la misma manera, Kuwait Petroleum Corp. ha anunciado una reducción de la producción en sus yacimientos petrolíferos y refinerías ante las "amenazas iraníes contra el paso seguro de barcos por el Estrecho de Ormuz". EAU está tratando de utilizar vías alternativas a Ormuz para continuar suministrando petróleo a los mercados internacionales como el oleoducto de la compañía Adnoc que mueve 1,5 millones de barriles al día, según indica la citada agencia, hasta la ciudad de Fujaira, ubicada en el Golfo de Omán por lo que así evitan cruzar el estrecho. Empresas como Kuwait Petroleum han activado la cláusula de fuerza mayor en sus contratos para poder incumplir sus compromisos con sus socios comerciales debido a situaciones que escapan a su control. Kuwait, al contrario que EAU, únicamente puede sacar su petróleo del país a través del estrecho. Esta situación se une a la incertidumbre que otros países del Golfo Pérsico están experimentado con su producción de petróleo. Arabia Saudí ha cerrado su mayor refinería y ha desviado parte de su producción al mar Rojo. Qatar, tras los ataques con drones sobre su territorio, ha tenido que cerrar la planta de exportación de gas natural licuado más grande del mundo. En lo que se refiere a España, nuestro país tiene la ventaja de que no depende tanto del petróleo de Oriente Medio como otros países. Nigeria, Estados Unidos y México son los principales exportadores de petróleo para España. En todo caso, las subidas son globales y los españoles también vamos a notar los aumentos en nuestros bolsillos. El propio ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ya ha dicho que lo importante en esta situación es saber cuánto puede durar esta situación.